Opinión

Características estructurales de los países atrasados


No existen dos países atrasados con idénticas estructuras políticas, sociales y económicas, digan lo que digan, se filosofe o canten epopeyas, poesías de unidad; no obstante de ser en el continente latinoamericano y muchos en el mundo.
Los conquistadores españoles casi acabaron con los habitantes nativos del continente, grupos multiétnicos que no tenían raíces de unión, de unidad, sobreviviendo unas cuantas sectas con sus costumbres y religiones que hacen bulla de unidad, pero hasta allí. Hoy domina el mestizaje que convive con un selecto grupo de europeos, norteamericanos o descendientes, que han explotado las riquezas naturales, el comercio y las finanzas, que integran las oligarquías conservadoras. Los ricos con los ricos y los pobres dispersos luchando por sobrevivir.
Esto de la unidad de los pueblos son estrategias o sueños de aspirantes a dictadores temporales, que se aprovechan de la pobreza, y con la ausencia de libertad y múltiples necesidades de la gente, esclavizan a los pueblos. Es la historia vivida y escrita.
Los ciudadanos de cada uno de los países atrasados han venido imprimiendo su propio sello y pensar en unidad, solidaridad e integración es un sueño; en el continente dominan fuertes nacionalismos, muy enraizados, existen muchos diferendos limítrofes, y los países a los que aún les quedan recursos naturales de la explotación pasada se preocupan, primero, por sus respectivos habitantes, y en la era de la globalización mundial centran sus decisiones en la comercialización y formación de especies de transnacionales del continente.
En el continente latinoamericano existen grandes países y micropaíses atrasados, que carecen de voluntad para comenzar a superar su atraso, porque las influencias de las oligarquías son muy poderosas y los manejan del cogote. Los partidos políticos y los políticos propiamente han caído en una avalancha de corrupción y en las nuevas generaciones que se levantan no surgen políticos con nuevas mentalidades, no les interesa luchar por el cambio.
Se pueden enunciar características genéricas de los países atrasados, pero de allí a que exista un paradigma a seguir por cualquiera de los integrantes, ni pensarlo. La única receta es que cada país atrasado, dentro de ese conjunto de características de las que enunciaré algunas, tome sus propias decisiones para que lo lleven al desarrollo económico, única medicina, purgante amargo, trabajo duro, sin el cual nunca se saldrá del atraso.
A nivel individual se puede superar el atraso. La república de Taiwan cuando arrancó en tiempos de Shiang Kai Shek era una isla que se encontraba en pésimas condiciones económicas y sociales, peores que las actuales nuestras, se puede decir que no había nada. Comenzaron por el principio del desarrollo, político, económico y social, paso a paso, coordinando un escaso ahorro para inversión pública con políticas económicas prioritarias, no corrieron a la loca.
No fue una oligarquía la que organizó la isla, fue un estadista de excepción, porque era un militar que demostró lo que se puede hacer cuando hay voluntad y poniendo a un pueblo a trabajar. Desde luego hay que reconocer que los ciudadanos taiwaneses tenían otra mentalidad, cultura muy diferente a los nicaragüenses. Igual que Taiwan se encuentran dos Koreas: una, industrializada en progreso permanente, y otra, en atraso bajo gobierno dictatorial militar.
El problema no es de solidaridad ni de unidad, sencillamente, de comenzar el desarrollo económico en orden, con prioridades y ganas de trabajar, así como se inició en la década de 1960; entonces, Nicaragua llegó a ser el líder de Centroamérica económico- financiero, hoy está en la cola por tantas locuras políticas y seudo técnicos a quienes lo único que les interesa es mandar.
Comentemos a la atrasada Nicaragua dentro de las características estructurales del mundo de países atrasados en el continente latinoamericano, pudiendo señalar primero la alta presión demográfica, tema que hemos señalado reiteradamente en pasados escritos por su lastre de pobreza que acumula y para cortar esa tendencia tan pronto como fuere posible.
Es una relación muy clara, amarrada: crecimiento de la economía en forma consistente para evitar cuellos de botella sociales y el papel de la población como mercado interno, justamente como elemento de apoyo al progreso.
En las actuales circunstancias de un atraso social de envergadura, si la economía nicaragüense no comienza a crecer integralmente a un ritmo o tasa bastante superior al actual de la población, para el sector social, que ya arrastra una deficiente atención, el crecimiento de la pobreza será imparable. No es el dinero el que va a resolver el problema de la arraigada pobreza en que vive la gran mayoría de nicaragüenses, es el crecimiento económico planificado para que sea sectorial y regional. La solución no es pasársela hablando de macroeconomía por doquier.
Todos esos proyectos individuales de combate a la pobreza o miniprogramas de la cooperación externa son un engaño en el aspecto integral, porque cuando existe planificación económica, ya se incluye en forma ordenada el mejoramiento de la pobreza, única forma de poder llegar a solución integral, cuando la economía se dinamice y crezca aceleradamente.
Si la economía no crece, el problema cae en un círculo vicioso, porque también una economía necesita de un mercado interno que impulse el desarrollo económico para balancearlo con su mercado externo. Sobre este complejo problema en los últimos 30 años no se ha conocido una política demográfica que entienda, en su prioridad, los equilibrios económicos, población y mercado interno que den soporte al progreso.
Por otra parte, uno de los grandes obstáculos para la facilidad de comprensión del problema es la religión católica con sus prédicas de fe, en que la población puede crecer al infinito, independientemente de las condiciones en que viven las sociedades de gran incultura, con puras prédicas, con prohibiciones, nada se resuelve, no se responsabiliza el medio.
Otra característica importante es la gran proporción de población activa ocupada en actividades primarias, una agricultura atrasada de monocultivo que produce un bajo porcentaje en el total del ingreso nacional.
Una acción inmediata es un proceso inteligente de diversificación a todos los tamaños de unidades de explotación, mejoramiento de tecnologías e impulsar mecanismos de comercialización para mercados locales y del exterior.
Se carece de algún desarrollo industrial acorde a posibilidades de comercio, siendo necesario contar buena cantidad de trabajadores capacitados y especializados. Hoy nuestros jóvenes están en las zonas francas corriendo unas máquinas sobre tela, esto no les llevará a participar en un futuro de progreso.
En Nicaragua es frecuente escuchar alegatos en asuntos de sueldos, por ejemplo, que en Centroamérica ganan más los profesionales, un pobre argumento porque si ganan más es porque las economías de esos países lo facilitan.
No hay que estar buscando paradigmas de desarrollo en otros países atrasados, ni creer que existen reglas generales, que sólo el dinero y los macroproyectos van a sacar a Nicaragua del atraso, a esto empuja el neoliberalismo y la oligarquía.
Seamos conscientes de lo que somos y podemos, la clase media y los pobres no se dejen seguir explotando con sueños que sólo benefician a los ricos, para recorrer un largo camino de atraso, demos el primer paso para correr al final.
Desafortunadamente, Nicaragua perdió una década con el populismo de los 80, y de 1990 a la fecha piensan que por madrugar amanece más temprano, criterio que impide crear bases sólidas para salir del atraso. ¿Vamos por el mismo camino? ¡Que Dios no lo permita!