Opinión

El gobierno EU admite que viola derechos humanos


El gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica admitió esta semana que son también violadores de los más elementales derechos de los seres humanos, sin embargo, se quedan cortos, pues la historia de su tradición violatoria nace precisamente desde que ellos se empezaron a formar como una gran unidad, en vías de hacer de su propio país una gran nación, pero mucho más que eso, un verdadero imperio, que descansa en los desajustes a los cuales nos tiene acostumbrados.
Nuestros hermanos mexicanos fueron uno de los primeros en sufrir los embates de sus estocadas cuando les cercenaron nada más y nada menos que dos millones de kilómetros cuadrados, como producto de una inventada guerra que le proporcionó territorio, poder y, por supuesto, lo que más gustan ellos: el petróleo, precisamente el estado de Texas fue uno de dichos territorios.
En América Latina y en nuestro país se cuentan por enésimas intervenciones, dizque, para mantener el equilibrio o lo que para ellos significa la verdadera democracia, falso de toda falsedad, porque los pueblos si bien es cierto ya no desean el yugo de las oligarquías y todo aquello que huela a opresión, no menos real es que siempre su omnipresencia ha facilitado que los recursos vayan desapareciendo o extinguiéndose, y eso es violar nuestros derechos.
Son violadores de los derechos humanos en aquellos países que disienten de su autoritarismo; qué tienen que ver ellos con la defensa a que todo país tiene derecho si éste, como es el caso de Nicaragua, apenas tiene armamento defensivo como son sus famosos SAM-7; en cambio callan y no dicen nada del peligroso armamento que poseen Colombia y Honduras, que desequilibra por completo la supuesta estabilidad militar regional.
O en su defecto está el caso de los cubanos que por más de 45 años se han visto asediados por el bloqueo inmoral e injusto a todo un pueblo, que independiente de su estilo particular de vida política y social son un referente en educación, salud, deportes y otras razones poderosas que hacen de la isla un ejemplo no muy del agrado de ellos, separados por 150 kilómetros de distancia hasta Miami.
El mundo les conoce desde que su política exterior salió a flote: el Destino Manifiesto sigue vivo, al igual que la Doctrina Monroe y otros tantos estilos para salvaguardar los intereses estadounidenses. Ahora bien, producen la mayor cantidad de armamento militar y ¿para qué? Sencillo, para venderlos y retroalimentar su débil economía que en los últimos tres años se ha visto mermada por la inversión de más de trescientos mil millones de dólares, en su guerra contra el pueblo iraquí, pues es el que sufre la fraticida guerra civil, producto de su intromisión; violatorio de las mínimas normas de respeto a los derechos humanos. Pero quién se opone, ni la misma ONU, porque la tiene bajo sus mangas.

* Docente Honorario UNI