Opinión

Biogás, energía ambientalmente amigable


En un día típico, Nicaragua recibe unos seiscientos mil billones de Mwh de energía solar radiante. Una manzana de tierra (aprox. 6,400 m2) recibe unos 30,000 Kwh de esa energía, lo que equivale al poder calórico de unos 800 galones de diesel, al que poseen alrededor de 250 cilindros de gas propano o bien el contenido en unas dos camionadas de ese valioso recurso forestal degradado a leña. Traducida a electricidad con la tecnología fotovoltaica actual esos 30,000 Kwh de energía radiante solar pueden satisfacer las necesidades de electricidad de unas 8,000 viviendas modestas. Tal es la sorprendente energía irradiada en la superficie de una sola manzana de tierra en un día promedio.
Verdaderas plantas de energía
Captar y aprovechar directamente esa energía solar requeriría no obstante de grandes recursos técnicos y financieros (alrededor de unos U$ 6,000,000 para cubrir una sola manzana).
No obstante, captar y aprovechar indirectamente una parte de esa energía utilizando como intermediarios a esos maravillosos laboratorios naturales que son las plantas requeriría de una tecnología mucho más simple y accesible.
Las plantas captan un porcentaje de la energía solar que les llega a sus hojas a través de un proceso de conversión energética conocido como fotosíntesis, a través del cual capturan, procesan y fijan la energía solar en forma de enlaces moleculares en sus hojas, frutos, tallos. Ese fenómeno natural ha sido la base esencial de la vida sobre la tierra durante millones de años, es sencillamente el eslabón inicial de una larga cadena alimenticia que da lugar a infinitas transformaciones energéticas.
Toda forma de biomasa requirió de energía para conformarse y mantener sus funciones vitales. Parte de esa energía será liberada al desintegrarse bajo combustión o a través de un proceso de descomposición orgánica (controlada o no).
EL BIOGÁS: tratar de aprovechar la energía contenida en las biomasas, de manera particular aquellas que caen en el rango de desechos (basura de mercado y domiciliar, desechos de industrias de alimentos, estiércol de animales, restos de cosechas etc.) resulta ser algo de la mayor importancia tanto por ser una fuente de energía barata, abundante y además descentralizada como por sus positivos beneficios ambientales.
Una forma de aprovechar esta energía es a través de la biogasificación, un mecanismo que, al igual que el proceso de la digestión animal, utiliza la acción de diversas bacterias para generar bajo condiciones controladas un gas inflamable denominado biogás, el cual está compuesto mayoritariamente de dióxido de carbono y metano.
El biogás es un gas combustible de propiedades similares al gas propano. Sus aplicaciones van desde gas para cocina hasta aplicaciones industriales tales como: combustible para motores de combustión en sustitución del diesel o la gasolina, combustible para hornos o calderas de vapor acopladas a turbinas eléctricas, pasteurizadores, enfriadores, secadores agrícolas, etc.
Ilustrativamente, dependiendo de su humedad y composición un solo balde de basura domiciliar gasificada en un biodigestor genera unos 2 ó 3 metros cúbicos de biogás, lo que equivale a un poder calórico de entre 8 a 12 Kwh, aproximadamente igual contenido en un litro de diesel, búnker o gasolina.
Históricamente, la producción y uso del biogás se remonta a más de 100 años. En países como China e India la difusión de esta tecnología ha permitido el establecimiento de millones de biodigestores domiciliares. En otros países como Alemania y Austria se han desarrollado mayoritariamente unidades completas para la producción de calor y electricidad tanto en granjas como en industrias generadoras de desechos orgánicos.
Actualmente la preocupación mundial sobre el cambio climático y el aumento de los precios del petróleo están motivando la implementación masiva de alternativas como la biogasificación en muchas partes del mundo.

Beneficios ambientales:
a) Reducción de emisiones nocivas a la atmósfera:
El impacto positivo de la biogasificación resulta ser de doble vía:
Por un lado sustituye el uso de combustibles contaminantes y a su vez elimina las emanaciones de metano provenientes de los desechos en descomposición al aire libre, los cuales se elevan a las capas altas de la atmósfera donde se acumulan y pueden permanecer ahí por decenas de años. Esta acumulación de metano es considerada como uno de los principales factores contribuyentes al calentamiento global del planeta a través del llamado efecto invernadero.
Ilustrativamente, sólo las emisiones provenientes del estiércol de los 3.5 millones de cabezas de ganado que se estiman hay en Nicaragua aportan diariamente unos 700,000 metros cúbicos (unas 600 toneladas) de metano a la atmósfera.
Utilizar en aplicaciones domésticas o industriales el biogás a partir de una combustión eficiente del metano que en él se encuentra evita en promedio la emisión de unos 150 metros cúbicos del mismo por cada tonelada de basura biodigerida.
b) Reduce el uso de leña:
El estiércol de dos vacas sanas adultas o bien ½ balde de desperdicios de cocina procesados en un biodigestor apropiado proporcionan el combustible necesario para cubrir las necesidades de cocina de unas cinco personas. Se puede derivar de ahí hasta qué punto su uso en forma masiva puede mitigar la deforestación al sustituir a la leña como combustible de cocina.
c) Fertilizante orgánico:
El efluente del biodigestor es un material casi libre de elementos patógenos y sumamente rico en minerales como nitrógeno, fósforo, calcio, zinc y otros, por lo que su uso mejora los nutrientes y la estructura del suelo, por esto se constituye en una magnífica opción para sustituir el uso de fertilizantes químicos en la agricultura.
El proceso de gasificación de materia orgánica debe darse en condiciones de ausencia de oxígeno a través de biodigestores apropiadamente diseñados. Variables tales como temperatura, mezcla, proporción y agitación de los distintos desechos empleados así como tiempo de proceso, entre otros, son de gran importancia a fin de optimizar la producción de gas y con ello el total de energía obtenido del material procesado.
Por su viabilidad como fuente de energía, su capacidad para reducir el uso de combustibles derivados del petróleo y muy especialmente reducir el consumo de leña, además de sus varios beneficios ambientales tanto en el marco local como global, la producción y utilización eficiente del biogás debe ser tomada en cuenta en todo programa grande, mediano o micro ligado a un verdadero desarrollo sostenible.
c) Fertilizante orgánico: el efluente o material residual del biodigestor es sumamente rico en nitrógeno, potasio, calcio, fósforo, zinc y otros minerales, su uso mejora los nutrientes y la estructura del suelo, por lo que se constituye en una opción para sustituir a los fertilizantes químicos.
*Investigación y desarrollo de energías renovables.
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