Opinión

El racismo en Nicaragua

A ti negro anónimo, mi hermano de sangre, yo te saludo... Agostinho Neto

Señor Presidente quiero alertarlo sobre un mal muy bien practicado por los gobiernos del pasado en nuestro país, y que lamentablemente se ha venido arraigando en el panorama nacional. Me refiero al racismo que de manera irracional ha perjudicado a los ciudadanos tanto del Pacífico como del Atlántico, pero principalmente son nuestros hermanos del Atlántico quienes han llevado la peor parte.
Estamos acostumbrados a convivir y lamentablemente aceptamos ese mal, muchas veces sin percatarnos de las involuciones intelectuales que adquirimos al ser sujetos y objetos activos o pasivos de esa forma de vida y pensamiento tan ruin. El daño que ocasionamos a muchos es de proporciones que a veces ni imaginamos. El racismo es comúnmente cobarde, actúa amparado en la oscuridad, arrastrándose como la serpiente, buscando a personas inocentes que muchas veces no pueden darse cuenta de dónde les viene el zarpazo mortal.
El racismo es visto por muchos como una afrenta a la dignidad humana básica y una violación a los derechos humanos. Una cantidad de tratados internacionales han intentado terminar con el racismo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) utiliza una definición de discriminación racial asentada en la Declaración sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.
Mi conocimiento sobre tan maléfico lastre es producto de la experiencia que he vivido, ya que mi esposo es ciudadano del Atlántico, al igual que su familia, ya que su padre es granadino y su madre era costeña (un buen café con leche). En ese contexto donde siempre se discuten acaloradamente estos temas raciales y de los cuales muchas veces acertamos sobre cuáles deben ser las formas y métodos para exterminar este mal en el país, es que me atrevo a plantearle algunas aseveraciones producto de la cotidianidad y convivencia del racismo en el Pacífico, pues sí considero que hay racismo en las escuelas, universidades, centros de trabajo privados y estatales.
Mi familia, con sus amistades, a pesar de tener orígenes, raíces y mezclas diferentes, ha podido cohabitar y entenderse con los demás: personas con heterogéneos genes, pensamientos y modos culturales de diversas composiciones (mískitos, mestizos, indios, africanos, españoles, ingleses e italianos). Hemos hecho realidad esta integración de compartir las experiencias y riquezas de pensamiento y costumbre, pues somos personas de Puerto Cabezas, Bluefields, Las Minas, Masaya, Granada, Managua, Estelí y de otras latitudes. Nos apuntamos al igual que muchos de los nicaragüenses del Atlántico como del Pacífico por una solución civilizada y humanizada, pero inmediata, al racismo. Sobre la base de respetar las opiniones de los demás y de brindar las mismas oportunidades a todos, indistintamente el color de su piel, nos centramos en sus capacidades intelectuales y humanas. No en amiguismos ni en oportunismos, como conocemos y hemos visto muchos casos.
Siempre cuando nos reunimos por diversos motivos he observado que a pesar del múltiple color y sabor, la sicología social de todos es muy diversa, eso sí, dialécticamente dispuesto al cambio, pero a pesar de todo, no dejan en ciertas ocasiones los blancos de la familia demostrar una vanidad excesiva por su mejor status social alcanzado, lo cual lógicamente es producto de las ventajas que el sistema imperante les otorga. Más de alguno medio en broma, o medio en serio dice: “Blancos en el poder y negros no joder”. Lejos de nuestras diferencias sobre la mejor manera para solucionar dicho fenómeno social, al final todos hemos coincidido en que ésta se encuentra en la tolerancia, aceptación e integración de blancos y negros con justicia social, como ciudadanos de un mismo país donde la Constitución establece igualdad de derechos y deberes sin diferencias de ningún tipo.
A los ciudadanos de la Costa Atlántica debemos darles la certeza de que nuestro esfuerzo es vital y decisivo, y que tienen aliados en todo el territorio nacional; y el principal aliado es el gobierno, y los costeños confían en el actual por los hechos contundentes que ha realizado en tan poco tiempo, devolviéndoles y dándoles la confianza de ser los actores principales de su proyecto autonómico y de desarrollo tan anhelado históricamente.
Pero ojo señor Presidente, es indispensable que se aplique un sinnúmero de lineamientos con carácter práctico-legal en el país para lograr integrarnos y hermanarnos totalmente, como ha sido el deseo histórico del pueblo nicaragüenses.
A continuación le recuerdo una serie de aspectos que los costeños históricamente han planteado a las autoridades nacionales, y me abandero en su lucha por ello, debido al hogar mixto que poseo en donde mis hijos también pasan a ser parte de esa gran familia costeña.
1. Velar para que se cumpla con la Autonomía costeña, sancionando a todos aquellos que practiquen actitudes racistas, sobre todo en el gobierno, que con su ejemplo debe servir de inspiración al resto de la sociedad nicaragüense, no a la inversa.
2. Construir las vías y redes de comunicación e intercambio, carreteras, ferrocarril, los puertos y aeropuertos que eliminen para siempre la separación física y sicológica que tanto daño nos ha ocasionado. Así pues felicito al gobierno por el impulso a la construcción de la carretera a la Costa Atlántica, a pesar del poco tiempo de estar en el poder.
3. Temas tan transcendentales deben de abordarse a lo inmediato, como por ejemplo la obligatoriedad de la educación multilingüe y autonómica en la Costa Atlántica, con reciprocidad en el resto del país.
4. Las reformas territoriales y administrativas de las Regiones Autónomas del Atlántico. Las Minas y otros municipios costeños demandan y requieren ajustes territoriales.
5. El establecimiento de mecanismos de participación e intercambios en los campos económico, científico, político, social, laboral, cultural y deportivo. No debe permitirse ningún tipo de actividad de carácter nacional, como las jornadas, concursos, competiciones, conmemoraciones y/o celebraciones sin las representaciones de la Costa Atlántica, y viceversa.
6. Creación con carácter de urgencia del Programa Nacional de Lucha contra la Droga en la Costa Atlántica, y que dicho programa sea dirigido y rectorado por las autoridades del país, por supuesto con la siempre útil y necesaria participación de la comunidad y cooperación internacional sin condiciones que atenten sobre nuestra soberanía.
7. Implementación de un plan especial ambiental para la Costa Atlántica que nos permita el establecimiento de una nueva dinámica ambiental.
8. Diseño de un programa de desarrollo económico, fomentando la inversión nacional e internacional.
9. Establecer una política de alianza con los países caribeños que, por su posición geográfica y por muchos otros factores culturales, económicos y geopolíticos, daría fortaleza a la posición de paz de Nicaragua en el mundo.
Es digno de reconocimiento que la carretera a la Costa Atlántica ya comenzó a ser una realidad, así como es una realidad que los costeños tendrán una nueva oportunidad de estar integrados y contribuir con nosotros, sus hermanos del Pacífico, al desarrollo de nuestro bello país.
Ojalá que todas y cada una de las acciones que emprenda la administración actual cuenten con el respaldo y la participación de todos los nicaragüenses, para beneficio de blancos y negros, para así construir la sociedad que añoramos y por la cual tanta sangre se ha derramado, no sólo de blancos, sino también de negros; podría aquí enumerar muchos nombres, pero no viene al caso.
*Licenciada en ciencias sociales y en administración de empresas.