Opinión

Un dólar con tres tipos de cambio


¿Cuánto cuesta una tarjeta telefónica de un dólar?, he preguntado varias veces a distintas personas. ¡Pues un dólar!, sería la respuesta que uno esperaría escuchar.
¿Y cuánto es un dólar? La respuesta cambia, según le pregunte a quien la compra o la venda.
De acuerdo con Claro, la empresa que distribuye dichas tarjetas para telefonía celular pre-pago, su cliente debería pagar el valor en córdobas atendiendo al cambio oficial. Eso reza el texto impreso en la cara posterior de dicho instrumento. Sin embargo, es misión imposible encontrar un sitio donde dicha tarjeta cueste menos de 20 córdobas.
Lo que nos lleva a pensar que el dólar tiene otro valor frente al córdoba cuando de comunicaciones se trata. Es decir, hay un valor de cambio oficial, un cambio paralelo y un cambio Claro. O que se ha urdido una conspiración y alguien decidió imponer a los millares de clientes otro impuesto encima del 15 por ciento que ya se cobra en el precio original de venta de dichas tarjetas.
De enero a esta parte he conversado con por lo menos 100 vendedores de dichas tarjetas. Coinciden en que las de un dólar son las más populares. La explicación de estos comerciantes (la mayoría propietarios de pulperías) es que “a nosotros nos dicen que la demos a 20 (córdobas)”. Eso se los dice, según estas fuentes, la gente que distribuye estas tarjetas.
Me tomé la molestia de conversar con algunos de estos distribuidores --algunos son comunicadores que en este rubro han encontrado un nicho laboral-- y más o menos coinciden en que el dólar equivale a 20 córdobas cuando de estas tarjetas se trata por aquello de que a todos nos encantan las cifras redondas.
“Es arrecho eso de estar centaveando y calculando centavos y más centavos”, me dijo uno. “Le ponés 20 y vamos de viaje”, añadió. Uno de los resultados es que a este conocido le va mucho mejor que cuando laboraba para una radio capitalina. En una semana vende 50 mil o más córdobas. ¡La gente necesita comunicarse!
Se sonrió cuando le pregunté si el centaveo también ocurría entre ellos y Claro. O si a Claro le pagan según el cambio oficial. “¿Vos qué creés?”, me preguntó con una cara de bandido que no era jugando.

Los agachados
Un aspecto que cuesta creer es la resignación de cientos de miles de personas que todos los días pagan por lo menos 1.85 córdobas de más cada vez que adquieren una tarjeta Claro.
Hay personas que se quejan ante el detallista. Saben que les están cobrando de más. Algunos hasta sospechan cuánta plata se echan a la bolsa (todavía no saben quiénes) por cada tarjeta cobrada a 20 córdobas. También se lamentan porque los organismos civiles de derechos de los consumidores aún no colocan el tema, como sí lo han hecho con la energía eléctrica y el agua.
Hay razón para que se le meta el diente al asunto. Según me explicaban, por cada dólar que se paga se alcanza a usar entre 75 y 80 centavos. El resto se lo traga el proceso de conexión. De lo que sí alcanza a usar cuando llama, tal vez el 75 % sea comunicación efectiva. El resto se va en el redondeo que aplican a las tarifas. Y si se le suma el cobro extra…
Claro dice no tener una política orientada a que sus intermediarios cobren 20 córdobas por cada dólar y que oficialmente no conoce de dicha práctica, sin embargo, ocurre. Sería bueno que se dieran una vueltecita para que lo comprueben.
También sería bueno que el Estado de Nicaragua demande a Claro que elimine esta manera de ofrecer sus tarjetas. La moneda oficial del país es el córdoba, y la ley manda que las transacciones acá se hagan en la moneda oficial.
Por otro lado, sería una muestra de patriotismo y responsabilidad social que esta empresa aboliera dicha práctica y la cambiara por una que observe lo que establece la ley. No está de más decir que una forma de eliminar una identidad es cambiando la moneda.
En tanto, ¿seguirá usted pagando 20 córdobas por cada dólar cada vez que adquiera una tarjeta para alimentar su necesidad o deseo de comunicarse telefónicamente?