Opinión

¿Dónde está el programa de energía?


El gobierno macedonio anunció el 14 de febrero de 2007 una licitación pública para la construcción de 60 pequeñas generadoras hidroeléctricas con capacidad máxima cada una de hasta cinco MW.
Dicha licitación conlleva el otorgamiento de la concesión de agua para la construcción de estas minigeneradoras bajo la modalidad DBOT, o sea el diseño, la construcción, la operación y la transferencia de energía. Las concesiones para el uso del agua con fines de producción energética serán por 20 años. Los licitantes podrán efectuar ofertas por una o más plantas. Próximamente saldrán a licitación en la República de Macedonia 400 minigeneradoras más de energía eléctrica de la misma capacidad, es decir no mayor a 5 MW cada una.
La política energética macedonia, dado lo pequeño del país (25,713 Km2 y 2,100,000 habitantes), es olvidar megaproyectos tipo hidroeléctricos de 100, 200, 300 o más megas, pues es mucho más rápido aumentar su producción energética con la construcción de estos miniproyectos que construir megaproyectos que requieren entre ocho y diez años, pues es más fácil conseguir inversionistas con la capacidad económica para esas minihidroeléctricas que conseguir inversionistas dispuestos a invertir 200, 300 ó 1,000 millones de dólares en un solo megaproyecto y es mejor tratar con varios generadores que con uno por la capacidad de negociación que podría conceder a un privado la producción energética monopolizada.
¿Cuál será la decisión de nuestro gobierno? ¿Un megaproyecto o muchísimos pequeños proyectos? Creo que lo importante es decidir qué es lo que se va a hacer, pero que se decida ya. Lo peor que nos puede pasar es la indecisión.
Yo creo que de alguna manera hay que impulsar en el país la construcción de pequeñas minihidroeléctricas. Sin ser experto en la materia, pero curioso, he conocido cuatro lugares en Matagalpa y uno en el departamento de León donde técnicos de la materia han dictaminado la capacidad de producción de cuatro a cinco megas en cada uno de esos sitios, y como ésos deben existir muchísimos más en el país.
El problema es que los privados con las fuentes de agua no tienen la capacidad económica para invertir en esas pequeñas plantas hidroeléctricas y nuestro sistema financiero no está preparado aún para que llegue un cliente a solicitar de seis a diez millones de dólares para un proyecto de este tipo y que le digan que se lo van a pagar en 15 ó 20 años con intereses moderados, aun cuando la garantía sea la misma generadora energética y la fuente de pago el flujo de ingresos proveniente de la facturación de energía.
Si existieran los planes financieros nacionales para este tipo de inversión, estoy seguro que sólo durante el año 2007 se iniciaría al menos la construcción de ocho a diez minihidroeléctricas.
Nuestro gobierno dentro del famoso ALBA, cuyos objetivos primordiales son la lucha contra la pobreza y la exclusión social, debería solicitar del amigo presidente Chávez un fondo para préstamos de producción de energía renovable para el Estado y privados que nos permita ir sustituyendo en el tiempo el petróleo por pequeñas generadoras hidroeléctricas.
En un sistema similar, el gobierno también debería procurar fondos del Banco Mundial, de la UE, del BCIE, el BID, etc. y el apoyo de préstamos para bienes y servicios provenientes de aquellos países con Eximbanks como los U.S.A., Korea, India y la China que fabrican turbinas tipo Kaplan y Pelton y sus accesorios para producir energía.
Si alguien quiere invertir en un proyecto de 300, 400, 500 o más MW, que lo haga; de ninguna manera contraría el que en tres a cinco años a partir de 2007 podríamos tener 200 a 300 megas o más producidos por minihidroeléctricas. Dicen que Copalar tomaría de 10 a 12 años. ¿Mientras tanto qué?
Lo importante es tomar las decisiones del caso. Como ejemplo de la falta de decisiones tenemos la famosa carretera costanera. Desde los 90 oigo el cuento que este año se inicia y 17 años después no hemos construido un solo kilómetro, pues nunca hemos conseguido los 600 millones de dólares o más que dicen que cuesta dicho proyecto. Si desde el 90 hubiésemos comenzado a construir cinco kilómetros anuales, los cuales no estaban pegados al cielo, ya hubiéramos construido 85 kilómetros.
Igual pasa con la energía, seguimos quejándonos del alto costo del petróleo, del alto costo de nuestra energía y, aún más, de la posibilidad de paralizarnos, pues sin energía no hay inversionista que invierta ni turista que venga a visitar un país a oscuras, pero nadie dice o decide acerca del programa energético para los próximos cinco, 10 ó 20 años.
El gobierno anterior no tuvo la visión o si la tuvo se puso una venda y favoreció a unos cuantos dueños de generadoras térmicas en detrimento del pueblo. El actual gobierno está tratando de solucionar el problema a corto plazo, pero necesita de manera urgente sacar una política energética que nos garantice a mediano y largo plazo la independencia del petróleo.
No hay duda de que Nicaragua es un país maravilloso, pero siempre ha sido gobernado por inútiles. Es hora de que demostremos que ni gobernantes ni gobernados son inútiles.
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