Opinión

El liderazgo de la mujer en la profundización de la democracia en el mundo


Hoy, que celebramos el Día Internacional de la Mujer, nos tomamos un momento para aplaudir los éxitos y las contribuciones que las mujeres han hecho en la consolidación de la democracia alrededor del mundo. Pero debemos reconocer que, mientras muchas mujeres valientes y decididas han roto barreras para lograr el progreso de la sociedad, destacando el trabajo realizado por la mujer, subsisten serios obstáculos en sus derechos humanos, potencial económico y en su dignidad. Las sociedades pierden cuando a las mujeres, aproximadamente la mitad de la población mundial, se les deja a un lado de las decisiones fundamentales.
En muchas partes del mundo, las mujeres todavía son consideradas esclavas, sufren violencia física, abusos y explotación sexual, se les niega el derecho a la educación y a las oportunidades económicas, y se les prohíbe tener una voz propia en los aspectos de la vida cívica y en la toma de decisiones. En los países más pobres, las mujeres desconocen a veces que tienen derechos, y esa ignorancia ayuda a perpetuar el ciclo de abuso y violencia en el que nacieron. Aquellos países en donde las mujeres tienen un estatus de segunda categoría no pueden competir ni prosperar en la economía globalizada del siglo XXI. Las mujeres frecuentemente son un recurso menospreciado en la preservación de la seguridad humana, en la superación de peligros transnacionales, y en el manejo de amenazas que derivan de la tiranía, la trata de personas, la pobreza y las enfermedades.
Promover el empoderamiento de la mujer es un ingrediente básico en la política exterior de los Estados Unidos y en la asistencia para el desarrollo. Los Estados Unidos están trabajando junto con gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y los organismos no gubernamentales para promover el liderazgo y la defensa de las mujeres globalmente.
En los temas de erradicación del SIDA, la pobreza y la lucha contra la esclavitud moderna de la trata de personas Estados Unidos pone especial énfasis en convertir a las mujeres en agentes de cambio. Por ejemplo, el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del SIDA (Pepfar), de US$15 millones por cinco años para combatir la epidemia del SIDA globalmente, está trabajando para reducir la desigualdad de género y la violencia y el abuso del género en la programación de actividades para así responder a la creciente feminización de la epidemia del SIDA.
En el área de reducción de la pobreza y la promoción del desarrollo, mi gobierno reconoce la importancia de la creación de más oportunidades económicas y educativas para las mujeres y las niñas. Para obtener fondos de la Cuenta Reto del Milenio, por ejemplo, el país debe demostrar su compromiso a invertir en su pueblo, y la finalización de la educación primaria de las niñas es uno de los indicadores claves para la elegibilidad para este programa. Cuando las niñas tienen educación, ellas están más capacitadas para protegerse a sí mismas contra la violencia, el abuso y las enfermedades, y están mejor preparadas para criar familias estables y saludables y contribuir al bien común.
Los Estados Unidos y Nicaragua también están trabajando juntos en combatir la trata de personas, una forma moderna de esclavitud que explota a mujeres y niñas. Más del
80 % de las víctimas del crimen transnacional son mujeres y menores de edad. Entre 2005 y 2006 Estados Unidos ha asignado más de US$ 17 millones mundialmente para combatir esta amenaza multidimensional. Según algunas fuentes, Nicaragua es el país de origen del mayor número de víctimas de la trata de personas en la región centroamericana, y las jóvenes de áreas rurales pobres son particularmente vulnerables. Los Estados Unidos trabajan junto al Gobierno de Nicaragua para combatir este flagelo y aumentar el rescate de las víctimas y el enjuiciamiento de los traficantes. El pueblo norteamericano suministra financiamiento para organizaciones tales como Casa Alianza y la OIM, que encabezan la lucha contra la trata de personas. Esta asistencia está ayudando a aumentar el conocimiento del fenómeno y suministra servicios para el rescate y la reintegración de las víctimas de la trata, dando a las jóvenes que han sido explotadas una segunda oportunidad para vivir una vida normal.
Finalizados los actos de conmemoración recordando los logros y el progreso de la mujer, ¿será mañana un día como cualquier otro? ¿O nos inspiraremos tal vez en los grandes trabajos de las mujeres que lucharon por la dignidad humana? ¿O nos sentiremos motivados por la urgencia de las amenazas de la pobreza, enfermedades, la violencia de género, y las formas modernas de esclavitud para aumentar nuestros esfuerzos y ayudar a las mujeres? El Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para dedicarnos al avance en la causa de las mujeres en todo el mundo, pero nuestra atención a esta causa no puede enfocarse sólo en este día. Como dijo la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, “No debemos olvidar que el progreso de los derechos de la mujer y el progreso de las libertades humanas van mano a mano”.

*Embajador de los Estados Unidos en Nicaragua