Opinión

Y por qué no con el Sida


El aborto terapéutico se ha convertido en los últimos dos años en el común denominador de grupos conservadores y feministas que se enfrentan en una cruzada denominada lucha por la vida.
La campaña ha sido sin igual y ha tenido muchos padrinos, los que han llevado cada uno su mensaje a todo el país y más allá. Los medios han publicado enormes titulares y han difundido cualquier cantidad de anuncios publicitarios alrededor del tema.
Nadie está en contra de que se luche por la vida, pero esta lucha debería de ser generalizada y no dirigida con exclusividad. ¿Sabe usted cuántas personas mueren de Sida en el país? ¿Ha sido la campaña del aborto igual que la del Sida, tomando en cuenta que en las dos está en juego la vida?
Según los mismos medios de comunicación, son muy pocas las personas que conocen sobre la trascendencia del VIH-Sida en Nicaragua, pero de las campañas a favor o en contra del aborto hasta te hablan con números en mano, esto por la gran divulgación que se le ha dado.
En nuestro país ya van más de mil personas fallecidas por el Sida desde que se descubrió el primer caso, en 1987, y quién habla de estas muertes, ¿acaso no son seres humanos iguales a los que mueren por abortos u otras causas resonantes?
Los subregistros indican que en estos momentos hay unas tres mil personas infectadas con el virus del Sida y que de éstas sólo el diez por ciento recibe medicamento, y lo peor es que este medicamento dentro de dos años ya no será entregado porque su donante (El Fondo Mundial) ya no lo seguirá suministrando, entonces veremos qué hará el gobierno, que hasta el momento no se ha pronunciado sobre el tema a pesar de las solicitudes que se le han hecho por parte de la sociedad civil y de los organismos que trabajan con el tema.
Creo que la misma incidencia pública del aborto es aplicable al tema del Sida. Hagamos una gran campaña todos unidos, démosle la misma connotación de los anuncios escandalosos por la vida, para hacer conciencia en la población y en el mismo gobierno, para no esperar los dos años que le quedan al Fondo Mundial, y a lo mejor ampliar esa cobertura de apenas diez por ciento.
Y es que el Fondo Mundial hace mucho, porque esta obligación es nuestra, por eso mismo estamos obligados a exigir que este problema sea resuelto aquí.
En la Asociación de personas que conviven con el VIH-Sida (Asonvihsida) decimos que la lucha contra el Sida también es una lucha por la vida.
Partiendo de esta premisa es que creemos que este año la suerte de las centenares de personas que han sido afectadas por esta enfermedad cambiará. Tiene que cambiar.
Contemos cuántas personas y organizaciones apoyan las posiciones a favor o en contra del aborto, cuántas los derechos humanos, cuántas los proyectos de educación, cuántas las iniciativas de medio ambiente, para señalar unas de tantas, imaginémonos todas éstas apoyando una campaña de prevención y seguimiento a la situación del Sida en nuestro país. ¡Vale la pena un escándalo por el Sida!
El autor es vocero de Asonvihsida