Opinión

La guerra de Irak: muertos, heridos y refugiados


A principios de 2007, en Irak existen al menos cuatro ejércitos preparados por los norteamericanos. Uno en la sombra, del que nunca se habla, que está siendo adiestrado en secreto en el desierto jordano por los norteamericanos. Luego está el ejército privado del ex primer ministro Ayad Alaui, por el que los norteamericanos nunca han dejado de apostar y que posiblemente sucederá al actual primer ministro Nuri al-Maliki, considerado poco menos que un títere de los norteamericanos; este ejército se está preparando en el antiguo aeropuerto militar de Al Muthanna. Además, están los peshmerga kurdos y, finalmente, las tropas del Ejército de EU. La única certeza acerca del gobierno “moderado” que Washington está intentando instalar es que sería más dependiente aún de EU que el de Nuri al-Maliki.
Por otro lado, las estimaciones de las fuerzas irregulares de las principales milicias chiíes: Ejército del Mahdi ligado al clérigo radical chií Múqtada al Sáder, de aproximadamente 50,000 miembros, y la Organización Báder, de poco más o menos de 10,000 miembros. Si a esto se suman los cerca de 20 grupos menores (la Brigada Furiosa, los Batallones de la Revolución de 1920, el Ejército Islámico y el Ejército Mujahedin, etcétera), incluyendo a los suníes y los yihadistas.
Para el 22 de enero de 2007, el número de soldados estadounidenses muertos en Irak ascendió a 3,055, 82 personas más que las víctimas fatales en los atentados terroristas perpetrados el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington. Pero el número de heridos de gravedad supera de lejos al de muertos. La Administración de Beneficios a los Veteranos informó que más de 150,000 ex soldados reciben pensiones por invalidez. El Informe Baker-Hamilton señaló que el 61 por ciento de los iraquíes estaba a favor de los ataques armados contra las fuerzas dirigidas por EU, según los resultados de varias encuestas de opinión fiables.
Los avances en tecnología militar han mantenido en Irak el número de muertos a un nivel mucho menor que en la guerra de Vietnam (1965-1975) y que en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) debido al uso de las láminas blindadas que protegen el pecho (pulmones y corazón), explicó el médico militar estadounidense Vito Imbascini, pero subrayó que los soldados que sobreviven por lo general quedan con daños físicos severos de por vida.
Desde el inicio de la guerra contra Irak dos millones de iraquíes huyeron al extranjero y 1,7 millones personas más a otros sitios dentro de su país. Pero Estados Unidos asignó para todo el año 2007 a la asistencia humanitaria menos dinero del que gasta en un solo día de guerra.
El gobierno de Bush, que eroga alrededor de 30 millones de dólares diarios en operaciones militares en Irak, reservó apenas 20 millones de dólares para la ayuda bilateral humanitaria de todo este año 2007, informó al Senado norteamericano la subsecretaria de Estado asistente, Ellen Sauerbrey. Los costos de las guerras en Irak y Afganistán se acercan rápidamente a los 400,000 millones de dólares.
La funcionaria informó al Comité Judicial del Senado que Estados Unidos le reconoció condición de refugiados a sólo 466 iraquíes desde la invasión en 2003. Luego de escucharla, el Comité del Senado reclamó al gobierno más generosidad para atender la crisis de refugiados y en la concesión de asilo a quienes escapan de su país, en particular aquellos que trabajaron con las autoridades estadounidenses de la ocupación.
“No deberíamos reiterar el error trágico e inmoral de la era de Vietnam y dejar a nuestros amigos sin refugio y sujetos a violentas represalias”, dijo el presidente del Comité del Senado, Patrick Leahy.
Unos 100,000 iraquíes huyen de su país todos los meses, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que pidió 60 millones de dólares para 2007 con el objetivo de atender la crisis. En circunstancias normales, la agencia esperaría que Estados Unidos suministrara la cuarta parte de ese dinero, pero organizaciones humanitarias reclaman un aporte mucho mayor, dado la responsabilidad de la potencia norteamericana en la situación de Irak.
“Con dos millones de iraquíes fuera del país y otros 100,000 yéndose cada mes, ésta es la crisis de refugiados de crecimiento más acelerado en el mundo”, dijo el estadounidense Ken Bacon, Presidente de la organización no gubernamental Refugiados Internacional.
Otra gran cantidad de iraquíes, entre 40,000 y 50,000, abandonan sus hogares y se dirigen a otros sitios más seguros, indicó Bacon, sobre la base de estimaciones de Acanur. “Estados Unidos tiene la obligación especial de ayudar, pues la violencia en Irak y el crecimiento del contingente de desplazados fue provocado tras nuestra invasión y ocupación”, dijo Bacon al comité del Senado. “Dado nuestro rol en el conflicto, deberíamos considerar duplicar nuestra contribución normal para los refugiados iraquíes”, agregó.
“El costo de ayudar a los refugiados iraquíes en la región es modesto para Estados Unidos, pero es la diferencia entre la vida y la muerte par cientos de miles de personas”, dijo Bill Frelick, de la organización de derechos humanos Human Rights Watch. Estados Unidos gasta unos 2,000 millones de dólares por semana en la guerra en Irak, pero a duras penas invierte 0.4 millones de dólares por semana para atender los problemas humanos que ella origina.
Jordania, con 700,000 refugiados, y Siria, con 600,000, reciben la mayor parte del flujo de refugiados, a pesar de que sus sistemas de salud, educación y asistencia social ya están muy sobrecargados. La carga de la gran población de refugiados está en crecimiento. Los precios de los inmuebles crecen rápidamente en Damasco y en Amman. Las escuelas y hospitales están atestados. Las deportaciones son cada vez más comunes.
Jordania cerró su frontera a los hombres iraquíes de entre 17 y 35 años, así como a cada vez más palestinos que residían en Irak protegidos por el depuesto presidente Saddam Hussein. Como consecuencia, una creciente cantidad de palestinos, legalmente sin estado e incapacitados de ingresar en Siria, han quedado varados en la frontera de Irak.
Mientras tanto, la reputación global de Estados Unidos ha caído considerablemente el último año, según una encuesta mundial difundida ayer por el servicio exterior de la BBC. El sondeo británico, en el que participaron 26,381 ciudadanos de 25 países, indica que casi tres de cada cuatro personas condenan la gestión del presidente de EU, George W. Bush, en el conflicto iraquí. Bush se enfrenta además al rechazo de un 65 por ciento de los norteamericanos al envío de nuevas tropas a Irak, según una encuesta de la cadena de televisión norteamericana ABC.