Opinión

El agua, un recurso limitado


Más de mil millones de individuos carecen de acceso a un suministro básico de agua limpia (80% viven en la zona rural). Además, dos mil millones sufren cada año de enfermedades relacionadas con el agua, incluyendo los 3,900 niños que mueren diariamente por falta de agua potable y saneamiento.
En Nicaragua, según Enacal (BID 2004), en 2002 solamente el 73% de la población urbana tenía acceso al agua (3.9 millones de habitantes), 90% de la población urbana y 50% de la rural (1.1 millones de habitantes) y solamente el 32% de la población tiene acceso a la red de saneamiento, es decir más o menos un millón de habitantes.
Según el Plan Nacional de Desarrollo (PND), promovido por el gobierno de Nicaragua, se han planteado metas un poco fuera de la realidad, ya que se propone incrementar la cobertura nacional de agua potable al 100% (meta # 8) y el saneamiento a un 95% (meta #10), todo esto planificado para cumplirse en el año 2015.
¿Por qué la duda del cumplimento de las metas?
En principio, sólo basta dar vistazo a los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos para darnos cuenta del desabastecimiento de agua en la ciudad capital, y esta misma historia se repite en municipios tales como: Somotillo, Ocotal, Juigalpa, Acoyapa, Santo Tomás y muchos otros lugares del país, por lo que me atrevo a decir que no más del 50% de la población tiene acceso a agua potable. ¿Qué decir de las comunidades rurales? ¿Quién puede darnos un dato aproximado de la población que debe recorrer kilómetros para poder obtener un balde de agua y poder satisfacer un poco la carencia del vital líquido, sobre todo en el periodo seco?
En segundo término, quizás lo más importante y lo que mucha gente desconoce, es lo que está relacionado con el alto grado de contaminación que sufren las aguas superficiales y subterráneas de todo el país. Por lo tanto, quiero hacer una breve reseña de la degradación de los recursos hídricos.
T La esperanza de abastecer del oro azul (agua) a gran parte del país por medio del Lago Cocibolca es una gran idea, pero a este gran cuerpo de agua le están vertiendo las aguas residuales de algunas zonas francas, tenerías, así como de empresas arroceras y lácteas localizadas en Chontales y grandes áreas dedicadas al cultivo del plátano en el departamento de Rivas, etc.
T En el Lago Xolotlán desembocan a veces de forma directa o indirecta todas las aguas residuales de las zonas francas de Managua, Ciudad Sandino y Nagarote, además las aguas servidas de la ciudad capital.
T El acuífero de la planicie León-Chinandega es uno de los mejores del país, pero posee altas concentraciones de residuos de agroquímicos (DDT, DDE, Toxafeno, Endrin, Methil, etc.).
T Ríos como el Siquia y el Mico son afectados con la presencia de metales pesados (plomo, cianuro, mercurio, arsénico, etc.), producto de la actividad minera en los municipio de La Libertad y Santo Domingo, en Chontales, así como el río Bambana en el municipio de Bonanza .
T Muchas de las áreas de manglares de los departamentos de León y Chinandega se ven afectadas por la actividad camaronera y por las aguas residuales de los ingenios San Antonio y Monte Rosa.
T El río Grande de Matagalpa es afectado por aguas mieles de la zonas cafetaleras y además por aguas residuales de empresas de zona franca (Presitex, Sébaco).
T Los caudalosos ríos que recorren gran parte de las tierras de la Costa Caribe nicaragüense son los principales receptores de toda la sedimentación que se da en las partes altas y medias de las 13 cuencas que vierten sus aguas en el Atlántico.
Quiero hacerle un fuerte llamado a la conciencia de las personas tales como ministros, directores o gerentes de las instituciones que de una u otra forma están relacionadas con la problemática del agua, llámense Enacal o INAA, a no inflar los datos en cuanto a la población total con acceso al agua en el país; al Ineter a ser más eficiente en cuanto al monitoreo de la cantidad y calidad del agua, tanto física, química y bacteriológica, lo mismo que lo relacionado con las concentraciones de agroquímicos en las aguas; al Minsa, que es garante de salud de toda la poblacional nacional y al Marena a ser más estrictos en cuanto a la aplicación de las leyes ambientales a todas empresas o personas naturales que minuto a minuto, hora a hora y día a día contaminan las aguas superficiales y subterráneas del territorio nacional.
¿Qué hacer?
Sé que este problema no es tan sencillo, además, es algo que tiene que ver con todo (calidad de vida, desarrollo económico, conservación del ambiente, etc.), por eso en los últimos años los especialistas en la materia han dado cabida a varios enfoques sobre el abastecimiento del agua, así que de forma general haré una breve reseña de los mismos:
1. Enfoque económico o mercantil: basado en la utilización de las herramientas económicas y del mercado para asegurar la provisión del agua; como es lógico, este enfoque es apoyado por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y básicamente posee tres características:
T El agua debe tener un precio.
T El mercado debe ser el encargado del abastecimiento.
T Los recursos hídricos deben ser privados.
2. Enfoque público: el público debe ubicar el precio del agua, el gobierno debe ser el dueño de las empresas abastecedoras del agua.
3. Como una repuesta al enfoque mercantil se da el enfoque comunitario o local: acá los gobiernos locales, las comunidades y los ONG deben jugar un papel importante en la gestión, abastecimiento y saneamiento del agua.
4. Enfoque social o de consumidores: está enmarcado más en términos de derechos humanos, es compatible un poco con los enfoques públicos y comunitarios, en donde se enfatiza que la dignidad humana es lo primero y el acceso universal al agua suficiente y de calidad para las necesidades básicas es una prioridad absoluta y NO NEGOCIABLE.
Estoy totalmente de acuerdo en que los recursos naturales, no son solamente para contemplarse, deben ser aprovechados para el desarrollo de la humanidad y no como un bien para enriquecimiento de unos pocos empresarios que bajo la sombra de muchas artimañas son los depredadores número uno de los recursos naturales; por lo tanto, éstos deben aprovecharse bajo el paradigma de la sustentabilidad, el cual señala “que el desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer las capacidades de que las futuras generaciones puedan satisfacer sus propias necesidades”. Aplicado al manejo de los recursos hídricos, el principio de la sustentabilidad implica que en cada intervención en el ciclo hidrológico se debe tomar en cuenta la capacidad de renovación y/o regeneración de los ecosistemas hídricos y las diferentes formas de vida asociados a éstos.
Para finalizar, quiero que esto sirva como una campanada de alerta para las nuevas autoridades de gobierno cuando tengan que tomar decisiones al momento de otorgar futuras concesiones mineras, forestales o la apertura de nuevas zonas francas, sobre todo las dedicadas a la rama textil vestuario.