Opinión

“Oraciones y Soliloquios”

“Entre tantas opciones, la única real es la del camino de la solidaridad”.

Por sus discursos, por sus artículos, por sus mensajes cristianos y por sus textos humanísticos, todos ellos publicados por todo el mundo, sabíamos de la producción intelectual, política y social de padre Miguel D´Escoto Brockman; sin embargo, él mismo confiesa pero también al mismo tiempo nos revela un secreto cuando afirma “que ha llegado ya el momento de cambiarme de trinchera. Junto a mi mamá a mi papá y a nuestros Héroes y Mártires quiero ir”.
Esa es, sin duda alguna, la más profunda convicción de honestidad de un hombre que a lo largo de su vida pública, primero como sacerdote y luego como militante sandinista revolucionario, nos ha dado como la enseñanza vital para el desarrollo de un ser humano y de la sociedad: la verdad y la de su escritura en ese bello libro que lleva por título “ORACIONES Y SOLILOQUIOS”. El padre Miguel no pudo impedir que a través de las cien páginas del libro pudiéramos conocer la enorme sensibilidad que brota de sus venas de hombre y poeta.
Y con absoluto dominio del idioma, sus enunciados combinados con frases selectivas, discursivas, alusivas, el padre Miguel nos lleva casi tomados de las manos a recorrer, penetrar, recordar, un paisaje planetario que no podemos ignorar, olvidar y mucho menos dejar de combatir, para mejorar la calidad de la vida de los más desposeídos de la tierra y de su querida Nicaragua.
Su extraordinaria sensibilidad humana traspasa los límites de la fantasía, y con penetrante visión del mundo el padre Miguel nos introduce sin darnos cuenta en países lejanos, otros menos, o entre personalidades de la historia pasada y presente (Tupac Amaru, Tupac Katari, Bolívar, Sandino, Juárez, Martí, Fidel, Chávez, Daniel, Schafik, Evo Morales) que hacen que el lector se sienta “invitado” como un ciudadano más a participar en sus oraciones y soliloquios, pues sus reflexiones y peticiones no tienen fronteras y nos conciernen a todos por igual ya que “el camino es el de la solidaridad”. Con verso y poesía audaz y ágil inquisidora, sin dobleces, pone el dedo en la llaga, cruel al revelar la terrible verdad, agresiva porque no concede indulgencias a los culpables y brutal en el más noble sentido de la expresión poética.
El padre Miguel se niega a ser considerado un poeta, no obstante el tratamiento abordado en los “temas”, su vivencia o presencia física en casi todo ellos, el novedoso estilo descriptivo y constructivo sobre conceptos teológicos y además el sutil o formidable ritmo interno de su poesía le califican, y se advierte que estamos ante un auténtico poeta. En el universo de la poesía que conformaron Víctor Hugo cuando dijo que “el poeta debe desnudarse ante un público, estar sin secretos ante sus lectores”, por su parte Baudelaire señaló: “El poema que rechazan los “entendidos” es el mejor poema que se ha creado”, y finalmente Pablo Neruda dijo en cierta ocasión: “Prefiero ser poeta para los estudiosos, pero no poeta de salón”. La pregunta que se impone es la siguiente: ¿Puede el padre Miguel abstraerse de esas cualidades señaladas por los tres bardos universales? Y uno se pregunta ¿Qué diría el viejo Marx de todo esto?
Febrero-2007
Reparto San Antonio.