Opinión

Declaración del Milenio


Los 191 jefes de Estado y de Gobierno de los estados miembros de las Naciones Unidas se reunieron en la sede de la ONU en Nueva York, del 6 al 8 de septiembre del año 2000, en una famosa cumbre denominada la Cumbre del Milenio, donde las naciones se comprometieron a adoptar la Declaración del Milenio, la que surge a partir de una iniciativa de los estados miembros como un foro que examinaría y fortalecería a las Naciones Unidas con miras a satisfacer las necesidades y superar los problemas del siglo XXI en el mundo.
En esta cumbre se reconoció las responsabilidades que todos tenemos respecto de nuestras sociedades, la responsabilidad colectiva de respetar y defender los principios de la dignidad humana, la igualdad y la equidad en el plano mundial.
Se contrajo el compromiso de lograr ocho Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM). Objetivo 1: Erradicar la extrema pobreza y el hambre. Objetivo 2: Alcanzar la educación primaria universal. Objetivo 3: Promover la igualdad de género y empoderar a la mujer. Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil. Objetivo 5: Mejorar la salud materna. Objetivo 6: Combatir el VIH/Sida, la malaria y otras enfermedades. Objetivo 7: Asegurar la sostenibilidad del medio ambiente. Objetivo 8: Desarrollar una confraternidad mundial para el desarrollo. Estos ODM, que se deberían cumplir en el año 2015, comprenden metas factibles de ser medidas y tienen un plazo límite.
Los ODM son considerados las metas de reducción de la pobreza más completas y que más apoyo han obtenido en el mundo y son parte del compromiso de las naciones en una alianza global encaminada a reducir la pobreza; sin embargo, su logro depende, entre otras cosas, de la buena gestión de los asuntos públicos en cada país, tanto en el plano nacional como internacional, y de la transparencia de los sistemas financieros, monetarios y comerciales que se enmarca en una gobernanza saludable, no corrupción, implementación adecuada de políticas económicas y respeto de los derechos humanos.
Sin embargo, es importante destacar que la implementación de estos acuerdos requiere de recursos financieros que faciliten la ejecución de los mismos, una de las razones fundamentales por la que en el año 2002 se reunieron nuevamente los jefes de Estado y de Gobierno en una conferencia internacional sobre la financiación para el desarrollo, que tuvo lugar en Monterrey, México, y estableció un marco de ámbito mundial de alianza global para el desarrollo, conviniendo medidas conjuntas para reducir la pobreza, considerando que existen países demasiado pobres, como el nuestro, para ayudarse a sí mismos.
De forma que los Estados Unidos de Norteamérica establecieron una normativa con una serie de indicadores para identificar países pobres razonablemente bien gobernados que reúnan requisitos para recibir financiamiento de la denominada Corporación Reto del Milenio (Millennium Challenge Corporation), que es una agencia de desarrollo del Gobierno de los Estados Unidos que administra la Cuenta Reto del Milenio (Millennium Challenge Account) y que dispone de 1,000 millones de dólares para apoyar los programas de desarrollo económico, desarrollo humano, fortalecimiento de la democracia y fomentar la libre empresa.
La Cuenta Reto del Milenio es una manera diferente e histórica de abordar la asistencia para el desarrollo que reconoce que las buenas prácticas y el buen gobierno son temas relevantes para reducir la pobreza y lograr el crecimiento económico.
El Convenio del Reto del Milenio se firmó el 14 de julio de 2005 entre la República de Nicaragua y el Gobierno de los Estados Unidos actuando por medio de la Corporación Reto del Milenio. El Convenio establece que una donación de U$175 millones proveniente del pueblo de los Estados Unidos de América será invertida durante cinco años en los departamentos de Chinandega y León en tres proyectos: carreteras, ordenamiento de la propiedad y fomento de negocios rurales. La misión del Convenio es contribuir a reducir la pobreza a través del crecimiento económico con énfasis en la participación de los pequeños y medianos empresarios de Occidente. Nicaragua fue elegida para recibir estos fondos por su desempeño en las áreas de democracia, libre comercio, así como en inversión en salud y educación, y tendrá que mantenerse elegible durante la vida del Convenio para poder recibir los desembolsos.
Es importante mencionar que según el Primer Informe de Seguimiento de las Metas de Desarrollo, elaborado por el esfuerzo conjunto del Sistema de las Naciones Unidas, del Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, Gobierno y Sociedad Civil, que brinda una perspectiva nacional de los avances y retos que aún quedan para mejorar el nivel de vida de los nicaragüenses, se hace mención únicamente de la posibilidad de cumplir únicamente, y muy probablemente, el Objetivo 3: Promover la igualdad de género y empoderar a la mujer: los restantes 7 ODM son considerados como poco probable a probable a cumplirse.
Es importante resaltar que el crecimiento económico no es suficiente, se requiere de desarrollo, como ese concepto multidimensional que genera oportunidades, cierra brechas de desigualdades, asimetrías, y toma medidas en el campo de la educación y la salud, las cuales son esenciales en la lucha contra la pobreza, como lo asegura el Nobel en economía Amartya Sen.
*Economista.