Opinión

Justificación de un agradecimiento


El jueves primero de marzo se celebra el Día Nacional del Periodista. Muchos han muerto, muchos mueren, muchos morirán. Sin dudas, es una profesión de y para valientes (si es que aún existen los que se arriesgan).
Definitivamente son pocos los que toman su profesión como un todo, como algo que se debe defender a capa y espada contra los tiranos que quieren callar nuestras bocas, tapar nuestros oídos o dejarnos ciegos de tantas formas.
Lo que yo quiero justificar (un pequeño comunicador social) es que debemos aceptar las felicitaciones con mucha humildad. Debemos levantar la frente únicamente para recordar a tantos periodistas que han dado su vida para hacer de ésta una profesión dedicada y social.
Sin embargo, cuando me feliciten tendré que aclarar por qué justifico mi agradecimiento. Porque en nuestro país el periodismo está pésimamente ejecutado, tanto así que todos pueden autodenominarse “periodistas” por el simple hecho de trabajar en un medio de comunicación presentando las noticias.
Gran error. El periodista debe ser un comunicador social, una persona formada, profesionalizada, un luchador por la sociedad nicaragüense. Un periodista debe “aprender a hablar”, tener conciencia que de él o ella depende el bienestar del pueblo.
Asimismo, debe criticar su ética. No es posible que al entrevistar a determinado personaje se esté tomando con una mano el micrófono y con la otra revisando la hora en el reloj (¿verdad, señor Vladimir?). Eso es carencia de ética, de principios y, sobre todo, de educación.
Al mismo tiempo, un periodista debe enorgullecerse del medio en el que labora. Debe tratar de mejorar los lineamientos profesionales con los que se cuenta en una televisora, radioemisora, periódico, web site, etc. El objetivo tiene que ir ligado con la mejora del medio en su totalidad. ¿Para qué anhelar con toda el alma aparecer en televisión? ¿Para ser famosos, para sentir que se está trabajando en lo que la carrera impone? Eso hacen muchos jóvenes.
Viven diariamente con la mente ocupada por la preocupación de que si no aparecés en televisión entonces tus estudios no habrán servido de nada. De eso no se trata la labor en cualquier medio de comunicación. Un periodista debe inquietarse para que sus compatriotas sean informados, educados y entretenidos con todos los recursos más valiosos del periodismo.
Pensar que se está trabajando “socialmente” al cubrir los eventos sangrientos en los barrios pobres de la capital es una aseveración desastrosa. Algunos dirán que a la gente le gusta eso, que se muestren sus problemas (a veces ridículos e inexistentes). Pero esto sucede porque los propios medios no avanzan. No educan. ¿Por qué no hacer una nota roja distinta? ¿Por qué no informar eficientemente? ¿Por qué no estudiar para crear mejores formas de entretenimiento?
Un periodista debe ser capaz de entender a su audiencia. No debe pensar en lo que va a ganar como salario antes de iniciar a reportar los hechos noticiosos. En este error muchos hemos incurrido. Y en la actualidad se repite porque muchos “seudo periodistas” (como me gusta llamarlos) no distinguen la enorme responsabilidad que se les ha encomendado.
Una periodista no puede ser una modelo de pasarela ni bailarina promotora de licores al mismo tiempo. Un periodista debe ser ético, dedicarse a su carrera, aprender periódicamente, como los doctores. ¡Un periodista debe estudiar!
Por tanto, a muchos les puede parecer absurdo que los feliciten por ser periodistas (a mí me pasa esto). Porque diariamente escucho cómo la audiencia televisiva le grita a sus propios televisores como si fueran humanos: “¡Qué clase de periodista! ¿Oíste la burrada que dijo? ¿Y ese es un periodista?”
Eso ocurre en muchas televisoras (por no decir en todas). ¿Qué hay que hacer? ¡Pues luchar! Sostener en todo lo alto la carrera más importante en un mundo que sufre cada segundo un accidente diferente. ¿Y en Nicaragua? Lo mismo. En estos tiempos en que la gobernabilidad no está totalmente de nuestro lado, el periodismo debe prevalecer.
Por tanto, gracias. Acepto las felicitaciones. Soy un periodista, un comunicador social (como muchos dirán). Pero trataré de ser diferente. Para no ser golpeado por los mismos epítetos de desprecio hacia las personas que con un título de “periodista” despedazan nuestra ética, nuestra dignidad, nuestra carrera y nuestra credibilidad. Muchas gracias, nuevamente.
*Comunicador social