Opinión

Integración educativa para el desarrollo centroamericano


Al parecer, los tratados de libre comercio no habían hecho ver a las naciones centroamericanas la importancia de constituirse en un bloque regional, sino hasta recientemente con la Unión Europea, la cual ha traído esta laudable condición, que ofrece mayores posibilidades a nuestro desarrollo y también para la sostenibilidad del intercambio con su región.
Consecuencia natural de los procesos de integración regionales son los procesos de integración educativa, puesto que es un reconocimiento casi universal que la educación es indispensable para el desarrollo.
El reto de la integración educativa centroamericana implica desarrollar un perfil educativo centroamericano básico para no solamente acompañar, sino potenciar los procesos de desarrollo que en los distintos campos de la integración regional (comercial, productivo, industrial, de servicios, de asuntos sociales, así como financieros, legales y políticos), imprimiéndoles nuestra idiosincracia, sentido de pertenencia y orgullo, que aseguren una integración no meramente formal, sino su contribución a la cohesión social centroamericana.
Los procesos de integración regionales son de cuidado, pues las naciones deben vigilar para que sus ventajas comparativas y competitivas sean posicionadas intra y extra regionalmente; asimismo, para que sus debilidades encuentren fortalecimiento o protección. Y aunque los sistemas educativos centroamericanos no cuentan con formación ni experiencia en esos procesos, es necesario que su integración avance no como una especie de furgón de cola de las otras integraciones, sino como un efectivo estímulo y motor del desarrollo regional.
Para ello se necesita invertir en el desarrollo de la competitividad para la integración educativa centroamericana. Por ejemplo, es necesario un análisis crítico del capital socio-educativo existente, de las redes educativas intra y extra regionales, los recursos humanos calificados y la capacidad instalada, a fin de poner en la mesa potencialidades y déficits regionales, de grupos de países o individuales, para esbozar estrategias educativas de cooperación integracionistas dinámicas y ventajosas para cada país.
Se requiere claridad de fortalezas y debilidades de la educación como factor dinámico en la producción, la ciencia, la tecnología, salud, nutrición, turismo, medio ambiente, cultura, arte, deportes, civismo, convivencia. No bastan cambios académicos, se requiere coordinación y articulación efectivas con los sectores.
A fin de encontrar soluciones de corto y mediano plazo para las fuertes demandas de empleo y producción en los adolescentes y jóvenes, se puede avanzar en poner en común y enriquecer las experiencias nacionales curriculares y de formación pedagógica, especialmente alrededor de competencias educativas y sus vínculos con la producción y el desarrollo. Asimismo, aprovechar el potencial de la alfabetización tecnológica rápida para la inserción laboral y la educación de jóvenes y adultos con capacitación, a fin de fortalecer la competitividad.
Desarrollar programas líderes de capacitación técnica y tecnológica con un perfil centroamericano, que sean servidos en cada país por las instituciones especializadas correspondientes, asegurando el dominio estándar de las normas internacionales de calidad por parte de los egresados, y desarrollando competencias para el desempeño eficaz de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas.
Consensuar estrategias integrales de inclusión de los grupos vulnerables a los servicios educativos, especialmente la educación de la primera infancia, la población escolar y los jóvenes analfabetas. Superar el asistencialismo con inserción a la producción de las personas productivas de estos grupos.
Fortalecer la cooperación entre las diferentes instituciones de educación superior para desarrollar la investigación social, económica, tecnológica y cultural, en estrecha coordinación con instituciones de diferentes campos de la integración y el desarrollo regional. Los resultados deben discutirse con los sectores sociales y económicos regionales para determinar aplicaciones.
Fortalecer la identidad regional mediante los centros de formación y capacitación regionales existentes, así como identificar y desarrollar nuevos centros, tanto para docentes como para estudiantes e investigadores. Estas instituciones se alimentarán de las mejores prácticas y lecciones aprendidas de cada país o grupos de países en educación para el desarrollo. Las prioridades pueden ser tecnologías apropiadas, estrategias de negocios regionales, procesos complementarios de producción agropecuaria e industrial, ética y liderazgo ciudadano, la interculturalidad, entre otros.
Potenciar los programas y proyectos de educación no formal que realizan diferentes sectores, como salud, medio ambiente, producción, turismo, mipymes, e instituciones de formación ciudadana, en los cuales los medios de comunicación tienen una importante responsabilidad social corporativa. Estas acciones contribuirán a establecer una cultura regional de educación para el desarrollo.
Se plantea que los gobiernos nacionales formen equipos técnicos funcionales para facilitar el diseño y desarrollo de una estrategia de educación para el desarrollo centroamericano, en interacción con los procesos de reformas de los sistemas educativos nacionales y con equipos interdisciplinarios que representen a los sectores del desarrollo regional, y con una visión de la educación formal, no-formal e informal.
*Consultor en educación y desarrollo.