Opinión

Descentralización de la educación con equidad


La autonomía escolar implementada en el sistema de educación básica y media nicaragüense por los gobiernos de corte neoliberal durante los últimos dieciséis años ha tensionado la calidad, equidad y eficiencia de la educación nacional.
Un hecho alarmante para el país ha sido el aumento de la cantidad de niños, niñas y jóvenes fuera del sistema escolar (más de 400,000, según referente del último censo de población efectuado por INEC), unido a la baja del financiamiento otorgado a la educación no superior en el Presupuesto General de la República respecto al PIB (el presupuesto ejecutado del MECD habría pasado de US$154.4 millones en 2005, equivalente al 3.1% del PIB). (El presupuesto ejecutado del MECD haría pasado de US$154.4 millones en 2005, equivalente a sólo 2.7 del PIB, según fuente del Ministerio de Hacienda y Crédito Público).
Cabe señalar lo que ha ocurrido en cuanto a los resultados obtenidos por nuestros docentes y estudiantes en materia pedagógica y educativa, lo cual demuestra lo lejos que Nicaragua se encuentra de cumplir con las metas de educación para todos, con los cuales se ha comprometido desde hace más de una década: 50% de profesores empíricos, 70% de los estudiantes con niveles básicos en Matemática y Español, solamente 4.8% de estudiantes bachilleres que aprueban Matemática en el examen de admisión de la UNAN-Managua, capacitaciones a docentes descontextualizados e inconsultos para cubrir las necesidades de las comunidades y la gestión educativa de directores y Consejos Directivos Escolares, restringida casi exclusivamente al aspecto económico con déficit en la infraestructura, mobiliario y materiales escolares.
La agenda del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional plantea la anulación de la autonomía escolar. El señor ministro de Educación, maestro Miguel De Castilla, ha expresado en medios de comunicación que “con la autonomía escolar los directores recibían más transferencias… y, además, ocultaban las deserciones y sus… O hay una infraestructura de información muy mala, o en realidad la diferencia en los centros educativos entre lo que informaban antes y lo que informan ahora es muy grande”.
La realidad de la educación nacional respecto a la autonomía escolar no es nueva en cuanto fue la expresión de la descentralización de la educación y concebida como política pública, orientando la transferencia de algunas de las responsabilidades del gobierno nacional a los planteles educativos, es decir a las escuelas o los colegios. En el informe final del coloquio regional sobre descentralización de la educación en América Central, Cuba y República Dominicana, efectuado en San José Costa Rica en 1997, aparece: “El modelo que plasma la descentralización educativa es la autonomía escolar, la cual se ejerce a través de los Consejos Escolares Directivos. El centro autónomo tiene competencias propias con independencia relativa, pero real con respecto al gobierno central y los gobiernos locales”.
En el mismo informe se destaca: “De las experiencias recogidas de los países, se puede observar que las comunidades han dado muestras de una enorme capacidad de apersonarse y apropiarse de sus nuevas responsabilidades, incluyendo aquellas de aporte o de financiación. Un ejemplo de ello está presente en Nicaragua, donde, además del presupuesto del Ministerio de Educación, otra fuente de financiamiento importante es la que los padres de familia aportan de manera voluntaria a las escuelas; esto en algunas ha sido casi igual o mayor que la transferencia que les asigna el Estado”.
Durante la última década, la autonomía escolar fue un modelo practicado y fortalecido por todos los actores educativos, chocando entre ellos y con la dura realidad de la pobreza extrema de las familias nicaragüenses, también con recursos humanos y administrativos no preparados para asumir las políticas públicas orientadas a la descentralización que consideren de manera sistemática los derechos humanos de las personas, las necesidades sentidas por las comunidades y en el ámbito pedagógico, conectada directamente con el tema de la flexibilidad del curriculum nacional para lograr su pertinencia a las diversas y ricas experiencias de orden regional o nacional.
Ante la decisión política de desaparecer la autonomía escolar se hace necesario reorganizar el Ministerio de Educación y con ello definir un modelo de descentralización de la educación con equidad que parta de premisas como las consensuadas en el coloquio regional sobre descentralización de la educación en América Central y República Dominicana.
a. Flexibilizar presupuestos y control de gasto, sobre todo a la escuela.
b. Se debe considerar la visón de globalidad del problema de la educación.
c. Es necesaria la coordinación intersectorial e interinstitucional.
d. Es necesario desarrollar la habilidad de negociación y concertación.
e. Crear condiciones previas y preparar a los actores.
f. La voluntad política es necesaria.
g. Es necesario incorporar a otros actores en el proceso de descentralización.
h. El perfil de los funcionarios ante las nuevas funciones: mentalidad abierta, flexible, sensible a las necesidades del medio ambiente, capacidad de coordinación de equipos multidisciplinarios.
i. La estructura organizativa debe ser flexible.
j. La integridad de la educación debe estar enfocada al desarrollo político, económico y social de los países.
Es imperativo también retomar la visión, misión, objetivos y estrategias de la gestión educativa para los próximos años, elaborados por el equipo que trabajó este eje en el Foro Nacional de Educación.
*Comisión Gestión Educativa. CNE.