Opinión

Una intrínseca y complementaria relación


Ph.D.

IDEUCA
La política educativa de Nicaragua se fundamenta en dos grandes pilares:

* La educación es un derecho humano fundamental.
* La educación es el factor clave y decisivo para el desarrollo del país.

Ambos conforman una intrínseca unidad. No se puede construir el desarrollo de las personas y del país sin fundamentarlo en el derecho efectivo que toda persona tiene a educarse debidamente.
Por otra parte, este derecho no se completa sino mediante el desarrollo del país, destinatario final o ámbito en el que se encarna ese derecho en su dimensión colectiva.
El planteamiento a fondo de la política educativa es cómo conectar el derecho a la educación con el desarrollo de la gente y del país, cómo responder debidamente a la pregunta ¿Qué educación, para qué desarrollo?
El derecho a la educación no se completa sino en el desarrollo equitativo, económico, social y cultural de la población, y el desarrollo no se logra plenamente sino haciendo efectivo el derecho de la gente a educarse, es decir con gente educada.
El derecho a la educación sacude y activa los múltiples factores indispensables para hacer efectivo ese derecho a toda la población, los que se pueden conjugar desde la disponibilidad, accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad de la educación como bien social. Es necesario visibilizar el contenido y exigencias que entraña cada uno de estos cuatro conceptos:
La educación como derecho significa que ésta debe estar disponible para la gente en sus componentes esenciales: presupuesto, infraestructura, maestros, materiales educativos, etc. etc. Esta disponibilidad corresponde garantizarla principalmente al Estado.
La educación como derecho tiene que ser accesible a toda la población en cuanto a su gratuidad, a la ubicación y espacio de la escuela y a la accesibilidad económica real de las familias puesto que la educación tiene costos diversos, algunos de los cuales los debe enfrentar de ordinario la propia familia (uniformes, mochilas, zapatos, transporte, etc.).
La educación como derecho debe estar concebida, organizada y gestionada a fin de que llegue debidamente a toda la población atendiendo las particularidades y necesidades de Nicaragua como país en general y las de grupos específicos de población, lo que se debe reflejar en el currículum, en sus contenidos y sus exigencias pedagógicas, técnicas y metodológicas, etc.
La educación como derecho debe lograr aprendizajes relevantes, útiles, aplicables tanto para el desarrollo pleno de las personas como para su incidencia en el desarrollo del país. El derecho a la educación sólo se hace realidad en cuanto la educación sea de buena calidad.
El derecho a la educación no termina en la persona educada, éste trasciende la dimensión personal, para llegar a ser el factor clave que satisfaga las necesidades del país como colectivo social e incidir en su desarrollo económico, social y cultural.
En este contexto toma toda su fuerza la pregunta ¿Qué educación, para qué desarrollo?
En primer lugar, es necesario conocer el modelo de desarrollo que quiere construir el país para conectarlo con la educación. El modelo del desarrollo actual y en marcha tiene sus particularidades y exigencias objetivas, pero tiene también sus limitaciones en cuanto a sus exigencias y en cuanto a sus beneficios y beneficiarios.
El modelo prevalente de desarrollo posee una profunda connotación económica, está concebido y organizado con miras al crecimiento económico, el que por naturaleza y comportamiento histórico genera grandes disparidades humanas, sociales y pobreza sostenida. No obstante, este modelo activa la inversión, el empleo, el desarrollo científico-tecnológico, mueve el capital y determina prioridades urgentes en la vida moderna de todo país.
En esta encrucijada se impone una posición realista según la cual es necesario que la educación prepare para insertarse en la corriente del desarrollo económico, pero garantizando sin excepciones la dimensión del ser humano y en consecuencia el desarrollo equitativo como país.
En este contexto, la segunda gran pregunta clave es: ¿Cómo hacer que la educación sea efectivamente el factor clave y decisivo del desarrollo del país?
Resulta imprescindible pensar y hacer una educación directamente vinculada al trabajo, a las competencias productivas y de servicios, al trabajo como factor pedagógico de crecimiento y realización de cada persona y de su entorno particular y social.
En este sentido, en nuestra educación básica adquiere una gran importancia desarrollar desde la primaria el rigor de un pensamiento lógico; crear un espacio apropiado a la edad de los estudiantes para conectarlos y familiarizarlos con el medio laboral, recordemos la experiencia de las artes industriales de los cincuenta, sesenta...; mejorar sustancialmente la enseñanza de las ciencias (matemáticas, etc.) vinculándolas con el dominio de las TIC, de la informática, la tecnología y de una lengua, además de la propia, con preferencia el inglés.
Otro componente imprescindible es cambiar la concepción, organización y desempeño de la educación técnica básica, media y superior para convertirla en el eje que mueva la educación nacional visualizando desde ella el desarrollo sostenible y el derecho de la gente a su pleno bienestar.
Asentada esta premisa, es necesario:

a. Precisar el peso y penetración que debe adquirir la educación técnica y la formación profesional en tanto eje importante de la educación del país.
b. Precisar la sólida plataforma sobre la cual construir el motor de la educación técnica, ¿crear el subsistema nacional de capacitación, reorientar o perfeccionar el Inatec?
c. Precisar el abanico (ampliar la demanda y diversificar la oferta que debe cubrir la educación técnica, básica, media y superior.
d. Consolidar y diversificar el bachillerato técnico.
e. Crear la plataforma apropiada de la educación técnica superior.
f. Precisar el sentido y orientación de la investigación, la tecnología y el desarrollo científico, como punta de lanza de la relación universidad - estado - sociedad y sus planes de desarrollo.
g. Precisar la armonización y conexión de todo ello con las necesidades del país y las rutas previstas y viables de su desarrollo y del bienestar o calidad de vida de toda la población.
Posiblemente le ha llegado a la educación nacional la hora de la educación técnica bien entendida en la que siempre el ser humano sea el origen y el destinatario final del desarrollo.