Opinión

Tres Patines… a la reja


Cuando era niño veía ese programa humorístico mexicano, y sólo tengo el vago recuerdo de que al pobre Tres Patines por cualquier cosa lo metían preso.
Ya es hora de que en Nicaragua se empiece a encarcelar a los grandes ladrones, como hacen con los detenidos comunes… a la reja por espera de un juicio, a la reja para que no borren huella, a la reja para que sientan el retraso de la justicia, a la reja para que sufran las pésimas condiciones del Sistema Penitenciario Nacional. Y lo más importante, a la reja todos esos funcionarios del Estado a quienes en su estructura mental no se les ocurre pensar que puedan pagar y sufrir por los delitos cometidos o presuntamente cometidos.
Y siguiendo con el símil televisivo, hay una serie de policías titulada “Cold Case”, casos sin resolver que pasan años y encuentran al criminal, quien paga por su crimen en la cárcel. Mientras, aquí en Nicaragua se habla de prescripción de delitos a los cinco años. Como resultado de esta prescripción, vemos que reaparece un señor acusado de corrupción muy alegre en la fiesta de un preso (¿no le deberían prohibir al menos el consumo de alcohol?). Pero en la misma noticia nos dice el periódico que este señor no tenía siquiera una orden de arresto, que presuntamente dejó en quiebra al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social robándose el dinero de los asegurados.
¿Cuándo los ciudadanos nos vamos a cansar de esta situación y actuar para que no ocurran casos así? Se habla de millones de dólares y de córdobas en usos fraudulentos, en consultorías ineficientes, en reparaciones inexistentes, en gastos personales, en ineficiencia. Por favor, si yo escribiera una novela en la cual uno de los personajes fuera un Ministro que durante su gestión se hizo una carretera, y que esa carretera ya no existe…, y que posteriormente fue nombrado en un cargo de primera línea de confianza de la Presidencia de la República, no me lo creerían, sería demasiada fantasía para el realismo mágico latinoamericano.
La corrupción no es sólo la del director general que se paga una cirugía plástica, ni la del presidente del Banco Central que paga con tarjetas de crédito del Estado. No es solamente la del funcionario que acepta la entrega fraudulenta de cien, doscientas vaquillas, ni la de los constructores que hacen carreteras o muelles de primitivos puertos, que se encuentran destruidos, cuyos contratos no se han finiquitado. La corrupción es de todo el país. La gente ve y no hace nada. La gente es cómplice con su silencio. Qué bonito sería que un gerente de restaurante llegara a la Contraloría o a la Fiscalía a decir: ‘Miren, ayer llegó tal Ministro y pagó una cuenta de 15,000 córdobas con la línea de crédito de la institución. Por favor investiguen’. O el transportista que a fuerza tiene que movilizar miles de vaquillas del IDR a un ganadero amigo de fulano. Los que se quedan callados aceptan.
Cárcel, retención migratoria, congelación de bienes, embargo de propiedades, que por lo menos eso hagan las instituciones como la Policía y la Fiscalía. Cómo podemos hacer los ciudadanos para que los ladrones corruptos no nos sigan mirando y tratando como estúpidos, porque así me siento. Es como si se metieran a robar a mi casa y después del primer robo, no lo denuncie a la Policía, ni haga mejoras en la seguridad de mi vivienda y para colmo, me encuentro al ladrón muy campante comiendo en la carne asada de la esquina pagando con el dinero que me robó.
Nicaragüenses, no son cien córdobas, ni una gallina, ni un televisor los que nos han robado, son millones de córdobas que provocan otras pérdidas millonarias. No son presunciones, ahí no está la carretera de El Guasaule, no es que presuntamente se construyó mal, sino que realmente se construyó mal porque ya no existe. No es que presuntamente el ex director del INEC haya usado esa institución como agencia de préstamos, sino que él mismo lo dijo, y el ex presidente Bolaños lo reafirmó. Cárcel… es muy fácil, a la cárcel, sin que medien apelaciones, abogados caros que son pagados con el dinero que nos han robado. Ya sé que es algo que puede estar en contra de la abogacía, pero unos cinco funcionarios corruptos que pasen uno o dos años en las galerías comunes del SPN seguro servirá para que al menos quede en la conciencia que robar es un delito. Porque lo que nos hace sentir la cotidianeidad es que robar, y si son millones mucho mejor, es lo común, es la ley de vida, y nadie es castigado por hacerlo.
Son ladrones, ahí vemos el resultado de su práctica corrupta, que hagan lo posible por convencernos de que esos millones se desaparecieron, y no que se fueron a sus cuentas bancarias. ¿Dónde está el ex director de INEC? ¿Qué está haciendo? ¿Tiene arresto domiciliar? ¿Retención migratoria? ¿Dónde ha pasado Martín Aguado? Y Mariángeles Argüello, que robó medicinas y desapareció del mapa, o Fausto Carcabelos, que pasó por media docena de instituciones estatales con el único objetivo de no perder inmunidad, y que en su último cargo está investigado por tráfico de inmigrantes. De Arnoldo Alemán ni se diga. Si yo fuera dueño de un medio de comunicación le aplicaría un embargo a este personaje, que ahora nos está llenando a diario con su cinismo de reo invitado a ceremonias presidenciales.
Por favor, que esta situación cambie ya. No seamos un pueblo estúpido. No dejemos que nos sigan robando, día tras día, año tras año, gobierno tras gobierno. Y que las ladronadas anteriores no sirvan para justificar los delitos de hoy.

mejiaperalta@gmail.com