Opinión

La Amanda Aguilar


No hay mayor dignidad que la de luchar por la vida, y eso fue en la vida Amanda Aguilar: dignidad. Luchó hasta el sacrificio por lo que creyó justo.
A sus 80 años se convirtió en icono de la resistencia y de la convicción revolucionaria… Hoy y para siempre debería encabezar la lista en el memorial de héroes y mártires --aún pendiente-- de nuestra Nicaragua.
El dolor y el llanto de la montaña no han cesado, y por el Cuá, Jocote, Tuma/ Dudu y La Tronquera pasaron también los contras y uno que otro EPS; y peor que eso, 16 años de “DEMOCRACIA”, la que traducido es desprecio y olvido.
Las medallas no bastan… Que el nombre de la Amanda Aguilar encabece también una jornada permanente de asistencia en educación, salud y medios para trabajar para unos santuarios de la dignidad y el heroísmo, por siempre olvidados y donde todavía resuenan los “gritos de partos” y la frase aquella, como salida del alma: “No hemos visto muchachos”.