Opinión

Socialismo salvaje


El de Managua abrió los fuegos de las pláticas aquella mañana: “Dicen por ahí que fue producto de un consejo del Comandante Tomás Borge, el que Daniel Ortega haya emitido un decreto restituyéndole al aeropuerto el nombre de Augusto C. Sandino. Si es así, y a pesar de ello, es un acierto que entierra el caprichito del viejito Bolaños de apodarlo Aeropuerto Internacional de Managua. iComo si un aeropuerto internacional fuera de una sola ciudad y no de un país entero! Además dichosamente con el nombre de Sandino, que representa nuestra identidad. Es decir, que cuando aterrizamos, lo hacemos con y en nuestra identidad. De nada valieron las argucias que intentó el ex-presidente de la nueva era, de llamarlo Rubén Darío, como quien dice para echar a pelear a Sandino contra Darío, cuando todos sabemos que se complementan, como, guardando la distancia, en su gobierno se complementaron Pedrito Solórzano, Carcabelos, Néstor Castillo, etc.”
“Sandino -dijo Sanjinés- será siempre Sandino y a pesar de los pesares. Ni siquiera quienes manipulan su ideario podrán distorsionar su gesta. Un ideario, no lo olvidemos, anti-pacto, antiimperialista, profundamente nacionalista y, por encima de todo, ético. Esa misma ética tan ausente en los últimos gobiernos y tan lejana en el actual, sobre todo cuando lo que se persigue es una desmesurada concentración de poder para perpetuarse en el mismo y para descalificar a los que ya están viendo más allá de sus narices”. Sherlock sacudió con euforia su rabo en señal de aprobación, y añadió: “El que no tenga ojos para ver ni oídos para oír, que no vea ni oiga el estruendo de las injusticias de la Corte Celestial, ni el fariseísmo que encierran las palabras de quienes en realidad viven como piensan y piensan como viven. Por ejemplo cuando uno quiera saber qué fue de la victoria del 19 de julio, encontrará la respuesta si también se pregunta qué fue del Ingenio Victoria de Julio”.
El de Masatepe tronó: “¿Acaso quienes como producto de la rapiña y su intrínseco culto a las cosas, acumularon riquezas personalmente y con sus testaferros, y fingen no vivir en la abundancia, realmente no viven como piensan y piensan como viven? ¿Acaso no es eso restablecer lo abolido, cuando por abolido nos referimos a la dinastía somocista derrotada el 19 de julio de 1979? Recientemente un Comandante regañado públicamente antes de las eleccio­nes, se refirió como reaccionario a un su amigo honesto, por querer restablecer la honestidad, la moral y el decoro. ¿Quiénes abolieron esas cualidades indispensables son revolucionarios y reaccionarios quienes luchan por restablecerlas, contra, viento y marea, aun a riesgo de ser tildados de traidores reaccionarios e imperialistas? ¿Quiénes restablecieron la corrupción del somocismo, ahora disfrazada de socialismo del siglo XXI, son revolucionarios? ¡El asesinato de la moral no es una innovación en la vida ciudadana! Ciertamente que el diccionario dice que reaccionario es quien propende a restablecer lo abolido y es opuesto a las innovaciones. ¿Sacar de sus puestos de trabajo en el estado y enviar al desempleo a quienes no son partidariamente incondicionales, son innovaciones? ¿No nos recuerda todo eso un pasado, que junto con José Coronel Urtecho dijimos que no volvería, pues lo dábamos por abolido? ¿Resucitar ese pasado, dizque en aras del pueblo y con un maquillaje populista, es la gran innovación de este gobierno que tiene todas las características de una monarquía?”.
Sanjinés, Caresol, Enrique Alvarado y el de Managua, aplaudían con entusiasmo mientras Sherlock y Watson casi revoloteaban sus rabos, y el primero dijo: “Malos augurios para el país traen todas las señales políticas. Desde el 9 de enero la Asamblea Nacional se inició como en la vieja era cuando era chanchera. Interrumpió Sherlock: “Exactamente: Los golpes sucios y bajísimos al MRS delataron la conducta política de los pactistas monárquicos. Si de ahí vemos hacia atrás, nos encontramos que el asalto por las vías de hecho al apoderarse arbitrariamente del Olof Palme, fue el primer y muy significativo acto de gobierno de Daniel, para que ciertamente sepamos que por la víspera se conoce el día; diputados juramentados sin haber hecho su declaración de probidad, como lo manda la ley, lo cual, sin embargo, no es cosa de muerte según el incondicional presidente del CSE. ¿A estas alturas, ya hicieron todos los diputados sus respectivas declaraciones? ¿Es esto socialismo?”
Un español mal hablado que los había estado escuchando atentamente, sin que nadie lo invitara intervino con sorna: “¡Coño, me cago en diez si lo que ya vivimos no es un socialismo salvaje! Esto si que es innovación e inventiva socio-política, pues ante el capitalismo salvaje condenado por Juan Pablo II, de ahora en adelante estará el socialismo salvaje de Daniel. Y así señores, aunque nadie antes lo hubiera podido creer, se está bien con Dios y con el diablo”.

Jueves, 22 de febrero del 2007.