Opinión

Tres ejemplos


1. Cuando el democristiano Eduardo Frei Montalva llegó a la presidencia de Chile, en 1964, hacía ya tiempo que recibía dinero de un comité especial, integrado por altas autoridades del Departamento de Estado, la CIA y la Casa Blanca, formado con el propósito de impedir que Salvador Allende ocupara ese cargo. Ese año la CIA aportó 20 millones de dólares a la campaña de Frei, dinero que se gastó en una masiva campaña de terror, desinformación y propaganda negra, con 20 spot de radio diarios, miles de folletos y muchas inserciones en diarios y revistas, que machacaban el supuesto “peligro comunista” representado por Allende. Cuatro años más tarde éste ganó la elección, ocupó la presidencia y para mediados de 1973 el democristiano estaba en favor del reemplazo de la institucionalidad democrática por una dictadura militar. El 18 de septiembre de aquel año, cuando el mundo se horrorizaba ante la carnicería desatada por Pinochet y sus secuaces, Frei asistía como invitado de honor al Te Deum celebrado por la Junta Militar para dar Gracias a Dios por el éxito del cuartelazo. Al mes siguiente, Frei Montalva declaraba al ABC de Madrid que las fuerzas armadas chilenas “han salvado al país de su total aniquilamiento”. En años posteriores, el personaje se volvió opositor a la dictadura, y es posible que esa conversión le haya costado la vida, como alegan ahora sus descendientes, convencidos de que el ex mandatario fue envenenado, por órdenes de Pinochet, cuando estaba recluido en un hospital de Santiago para someterse a una sencilla intervención quirúrgica.
2. En enero de 1985 el democristiano guatemalteco Marco Vinicio Cerezo Arévalo logró su propósito de convertirse en el primer presidente civil de su país luego de dos décadas de regímenes militares. Había ganado las elecciones de noviembre y diciembre del año anterior con la promesa de lograr la paz entre el gobierno y la insurgencia, y en medio de una ola de esperanza nacional. La biografía de Cerezo, elaborada por la Fundación Cidob (Centro de Información y Documentación Internacionales en Barcelona), resume: “Marcando la que iba a ser la tónica hasta el final de su presidencia, en junio de 1986 empezó una nueva ola de terror, con decenas de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones, que se abatió sobre sindicalistas, activistas humanitarios, campesinos e indígenas. La herencia intacta de un cuarto de siglo de violencia institucional ejercida por el Estado hacía sentir todo su peso no obstante la instauración de una democracia formal, pero Cerezo, impávido, no alteró su discurso positivo, nunca airado, incluso risueño, que hacía abstracción de los desafueros criminales de los uniformados teóricamente bajo su autoridad a la vez que opinaba sobre la lucha de las guerrillas con regusto benevolente”. En enero de 1991 “había conseguido llegar hasta el final de su mandato e iba a entregar la banda presidencial a otro civil elegido en las urnas, algo inédito desde 1951. Ahora bien, en el camino quedaban los miles de asesinados, torturados y desaparecidos bajo su administración”.
3. Otro democristiano célebre en América Latina es el salvadoreño José Napoleón Duarte, quien pasó por el poder en dos ocasiones: de marzo de 1980 a mayo de 1982, como integrante y presidente de una junta cívico-militar, y luego como presidente de la República, de junio de 1984 a junio de 1989. En el primero de esos periodos un batallón del Ejército detuvo a todos los habitantes de la localidad de El Mozote, departamento de Morazán, quienes no opusieron resistencia. Fueron encerrados en sus casas y al día siguiente los militares torturaron a los hombres y los ejecutaron uno a uno; luego mataron a todas las mujeres y finalmente acabaron con todos los niños, a los cuales ni siquiera sacaron de sus casas. El número de víctimas identificadas fue de más de 200.En su segundo ejercicio del poder Duarte encabezó uno de los regímenes más atroces en lo que a violación de los derechos humanos se refiere. En el marco de la guerra civil que por entonces padecía el país, las tácticas de contrainsurgencia prescritas por Washington fueron puntualmente aplicadas por este civil: prácticas de tierra arrasada, bombardeos de la población civil, desapariciones, tortura sistemática de los detenidos y asesinatos de opositores políticos, entre otras. Otro dato destacado de la biografía de Duarte es que en los años setenta del siglo pasado, ocupó la presidencia de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), cargo que hoy detenta el mexicano Manuel Espino, quien el domingo pasado anunció que sus correligionarios quieren acabar con los gobiernos de izquierda en América Latina y hacerse con el poder en toda la región.

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