Opinión

Colegio SOS: una experiencia repetible


La enorme población de niños, niñas y adolescentes de la escuela primaria y secundaria se estratifica generalmente en excelentes, buenos, regulares y alumnos deficientes. Por su parte, el docente, por la situación salarial (trabaja dos y hasta tres turnos), no tiene la disponibilidad de tiempo para conocer cómo está influyendo el entorno familiar del niñ@ en su rendimiento escolar y en su comportamiento. No hay visita domiciliar, no hay estrategia de atención especial para el “niño problema”; calificativo que se le da a éste cuando es retraído, violento, incumplido, que se duerme en clase, que falta a menudo, que no lleva las tareas, en fin, al que “va mal en clases”. No culpo al maestr@. Muchas veces el hijo del maestr@ está dentro de este grupo. Si hay culpable debe ser el sistema en que vivimos. A clases van niños con su cuerpecito lacerado, sin comer, y muchos de ellos abusados. La tónica común es el silencio que ellos guardan y únicamente la confianza y el amor del maestro puede sacar del alma del niño “ese secreto” (martirio diría yo) que le hacen callar los abusadores. Algunos adolescentes estallan ante la agresión y le confiesan al amig@ o al maestro de su confianza, el trance terrible que está viviendo. Los especialistas conocen mejor esta situación, yo solamente comparto mi experiencia y observaciones en la escuela. Por supuesto, esta dolorosa vida del niño pasa por el maltrato a la mujer (madre de familia) y por la violencia intrafamiliar. Conociendo esta situación, ¿qué hacer?
En el colegio de Aldeas SOS de Managua para hacer efectiva la selección de los niños beneficiarios del programa hay que realizar un estudio socioeconómico de la familia y comprobar que ésta tiene ingresos de dos dólares por día o menos, y/o estar en riesgo social. Por tal motivo se decidió realizar un estudio socioeconómico de cobertura censal en Batahola Sur y sus asentamientos aledaños en el año 2005. En el trabajo se encontró que el 23% de los niñ@s vive sólo con la mamá, el 4% sólo con el papá, el 12% con sus abuelitos, y un 4% vive con otras personas. En total el 44% no está atendido por ambos padres. Este abandono de 44 de cada l00 niños, por uno o ambos padres, nos evidenció la magnitud del problema de abandono en que se encuentra nuestra niñez (creo que los porcentajes del país andan por ahí), al que hay que agregar el abuso y el maltrato, o la violencia intrafamiliar que hace de este cuadro algo tremendamente doloroso y nos debe llevar a la reflexión a todos los que de una o de otra forma tenemos que ver con la niñez.
Como no nos podíamos cruzar de brazos impulsamos actividades de capacitación y se ejecutaron talleres de derecho y cursos de habilitación técnica dirigidos a padres y madres, con el objetivo de “hacer algo” para mitigar, en lo posible, el calvario que viven algunos niños y sus madres. Concientes de lo limitado de nuestras acciones, pero deseando firmemente iniciar un camino que puedan recorrer otros, el año recién pasado (2006), el colegio buscó y encontró el apoyo de la Procuraduría de Derechos Humanos, el Ministerio de la Familia y de estudiantes universitarios para que nos prepararan facilitadores para los talleres. Éstos fueron padres de familia especialmente escogidos. Durante seis meses se impartieron ciclos de cuatro talleres sobre derechos humanos, derechos de la mujer, derechos del niño y sobre violencia intrafamiliar. En estos talleres participaron 1,010 padres de familia que constituyen aproximadamente el 92% del la totalidad de los padres. Fue un éxito de asistencia y participación.
También se capacitaron en manualidades, corte y confección y niñeras un total de 72 madres, a nivel de habilitación, en el afán de que las participantes de estas capacitaciones mejoren sus oportunidades laborales y puedan mejorar sus ingresos, ya que éstos constituyen uno de tantos factores que tensionan la relación intrafamiliar.
Después de los talleres de derecho y violencia intrafamiliar, los resultados no se han hecho esperar, y aunque no tenemos un registro exacto, sí ha habido muchos casos de niños y señoras que han sido referidos para ser atendidos en programas especiales del Minsa y de MiFamilia, dentro del programa de Referencia y Contrarreferencia que coordina este último ministerio. Conocemos casos en donde los abusadores han sido llevados a la Comisaría de la Mujer para parar el abuso que venían cometiendo.
Muchos testimonios y compromisos quedaron dentro de los participantes de estos talleres para evitar esta enfermedad social del abuso, el maltrato y la violencia intrafamiliar. Si todos los centros educativos hiciéramos una parte, estaríamos propiciando no sólo la armonía dentro de la familia, sino una cultura de relación filial basada en el derecho de todos y cada uno de sus miembros. Extender esta acción al alumnado sería sentar las bases para una mejor sociedad nicaragüense.