Opinión

Del principio de reelección y no reelección


En los Estados Unidos de América se permite la reelección inmediata por un solo período y por única vez. Al triunfar Ronald Reagan el pueblo norteamericano le negó a Jimmy Carter un segundo período presidencial. Cuatro años más tarde el pueblo norteamericano reeligió al mismo Ronald Reagan.
Ambos presidentes, Carter al perder la reelección y Reagan al ser reelecto, agotaron su opción a la Presidencia por el resto de sus días. Este sistema, con sus altos y bajos, le ha servido a los norteamericanos durante los últimos 200 años.
En Venezuela se estableció el sistema de la no reelección inmediata, pero sí para períodos posteriores. Este sistema les funcionó por unos 35 años y colapsó. Actualmente Venezuela legalizó la reelección inmediata y sin límites.
Costa Rica ha prohibido absolutamente la reelección y el sistema ha funcionado por 50 años. Actualmente la Corte Constitucional abrió la posibilidad de la reelección de quien haya ejercido la Presidencia de la República. En Guatemala también funciona la no reelección absoluta y recién se rechazó la posibilidad de una reelección presidencial.
La Constitución Política de Nicaragua, decretada en 1987, en su texto original no hacía referencia a la reelección y en base a que lo que no está prohibido está permitido, en 1990 Daniel Ortega y Sergio Ramírez optaron por reelegirse, lo que no fructificó. Con las reformas parciales a la Constitución en 1995 se incorporó el principio de la reelección pero condicionada a dejar pasar, al menos, un período presidencial. Además, se le hizo un agregado, estableciendo como prohibición absoluta para optar a la Presidencia de la República de aquel que ya hubiese ejercido tal cargo por “dos períodos presidenciales”.
El principio de la reelección no inmediata ha sido parte de nuestra normativa constitucional desde la Constitución de 1858 a la de 1974, última de la época de los Somoza.
Los Somoza nunca se reeligieron y gobernaron Nicaragua por más de 40 años. Somoza García desistió de la reelección por las protestas de 1944, y al intentar su reelección en 1956 se le puso en el camino Rigoberto López Pérez.
No parece justo satanizar el principio de la reelección y culparlo de nuestros males políticos pasados y por venir. Debemos abrir un debate objetivo y exhaustivo sobre este tema, analizando los pro y contra que sus distintas modalidades pueden significar en la Nicaragua de hoy. Podemos pensar en: i) prohibir en forma absoluta la reelección; ii) permitirla sólo por un período inmediato (se gane o pierda); iii) permitirla mediante, al menos, un período de gobierno intermedio; iv) permitirla en forma inmediata e indefinida.
Puede haber otras formas alternativas, pero lo fundamental consiste en que sea el pueblo nicaragüense quien tenga la decisión de reelegir o no a quien termina de ejercer la función presidencial.
La libertad de expresión; la amplia participación ciudadana; una generosa observación electoral; y el ejercicio del sufragio libre, universal y secreto es lo que nos debe preocupar. Cumpliendo estos pre-requisitos, el pueblo de Nicaragua sabrá expresar su voluntad soberana, decidiendo si vale la pena reelegir a quien ejerce o ha ejercido la Presidencia, o si revocarle la confianza y el mandato que le ha brindado.
Incluso en los sistemas parlamentarios hemos visto a personajes que se prolongaron en el ejercicio del poder, con aceptación ciudadana, Charles De Gaulle, en Francia; Helmuth Kholl, en Alemania; Margaret Tatcher, en Inglaterra. Igualmente personajes a quienes el pueblo negó su permanencia en el poder, como Sir Winston Churchill en Inglaterra.
La Ley Marco, del 19 de enero de este año, mandata la conformación de una Comisión Especial de la Asamblea Nacional que inicie un profundo proceso de consultas para precisar las reformas constitucionales que nuestro país requiere para adaptarse a las nuevas realidades del país.
Proceso de consulta que ha debe ser abierto, transparente y prolongado en el tiempo para permitir a todos los sectores interesados la oportunidad de expresar sus opiniones sobre los temas de reforma constitucional, en especial el del principio de reelección/no reelección, que puede ser uno de los temas que defina, a corto plazo, el futuro de la Nicaragua del siglo XXI.

*Secretario Nacional PRN