Opinión

Las fresas de la amargura


Las últimas acciones del gobierno de la coalición Unida Nicaragua Triunfa aparecen a los ojos de la opinión pública como palos de ciego o palos de un garrotero vendado en una alegre y festiva piñata. El Lic. William Grigsby, uno de los comentaristas políticos más informados sobre el ahora misterioso y cuasi invisible FSLN, el lunes 12-02-07 por la noche, durante el programa Esta Noche, conducido por Carlos Fernando Chamorro, señaló que al comandante Daniel Ortega Saavedra y a doña Rosario Murillo los percibía como huérfanos políticos.
Iguales percepciones de bandazos incoherentes y contradictorios expresaron el Lic. Francisco Xavier Chamorro, sub-director de END, y uno de los comunicadores más informados sobre la realidad política del país, el Sr. Jaime Arellano, quien siempre está muy al día de los avatares de la derecha política y la burguesía en nuestro país. Fue un excelso conclave de cerebros comunicacionales, quienes con sus afiladas navajas barberiles le hicieron corte y confección al confucionismo gubernamental.
La repentina desaparición de la luna de miel del nuevo gobierno con buena parte de la sociedad nicaragüense no puede menos que metaforizarse como de muerte súbita. Dicha luna de miel, que generalmente dura 100 días, no existe más. Pero este gobierno dizque reconciliador no puede seguir los pasos del ex presidente Dr. Arnoldo Alemán Lacayo, que dado su grueso calado, proverbial prepotencia y peso político, faltando a todos los consejos de Machiavello optó por pelearse con todos al mismo tiempo... Salvo que se quiera terminar tras las rejas. Esas gracias únicamente las pueden realizar Bruce Lee, Chuck Norris y Jackie Chang pero ojo, solamente en la pantalla.
No puede uno/una (que hacen los DOS del Olof) enemistarse con los grupos de poder del propio partido, con los empleados públicos, con los periodistas y algunos poderosos medios de comunicación, asustar a la burguesía criolla con amagos de pestes populistas, iniciar la ruptura del pacto con los arnoldistas, enojar a la ciudadanía pacata que no quiere el escudo sicodélico, embestir contra las feministas y las mujeres que luchan por el aborto terapéutico y toriquear al imperialismo yanqui con coqueteos con Irán, entre otras cuentas de sus collares. Y hay más, las que ustedes se saben y a mí se me olvidaron.
En política es recomendable releer detenidamente la página de El Príncipe, que recomienda pelearse con todos pero uno a uno, más cuando la economía es tan débil, el porcentaje político de electores tan precario, los cuadros políticos de confianza son escasos, las amenazas internacionales tan reales y las expectativas de los votantes (sandinistas y aliados) tan altas. Porque hablando de expectativas los sandinistas que mordieron el leño durante 16 años y los aliados que se la jugaron en defensa del proyecto de concertación son los que lo están pasando peor. No hay que tensar demasiado la cuerda porque ésta se puede romper.
Bob Woodward (el célebre periodista del Washington Post quien con Carl Bernstein destapó el affaire Nixon-Watergate) afirma en su libro Bush at war III State of Denial que George Bush padre no le da consejo al presidente Geor Bush Jr. porque sencillamente éste no se los ha pedido. Pero Artemio Cruz vive en permanente liquidación y ofrece generosos consejos públicos aunque no se lo pidan, más preocupado por el desarrollo político del país que del bienestar de un grupo de poder en el poder.
Después de las revoluciones burguesas de Oliver Cromwell en el siglo XVII, la francesa del siglo XVIII, las concepciones y prácticas del poder absoluto empezaron a declinar. Por supuesto que los mismos revolucionarios amagaron por restablecer el absolutismo, (Napoleón) es un ejemplo de ello, pero a lo largo la historia se han venido imponiendo formas más democráticas, participativas, consensuadas y directas de ejercer el poder. Los últimos intentos por restablecer el absolutismo han provenido de las ideologías totalitarias y sus universos concentracionarios (el nazismo en Alemania, el stalinismo en la URSS y alguna que otra dictadura marxistoide o dictadura gorila de la vereda tropical).
El poder es hoy en día una delegación y otorgamiento de representación mediante el voto del pueblo, que es el soberano. El poder contemporáneo no se caracteriza por su capacidad de mandar o determinar todo el escenario político. Más bien el o la mejor político/a es aquella que sabe delegar en gente capaz, mover los hilos sin que se vean los anillos y administrar con eficiencia, honradez y sin abusar la res pública. Quien no sepa delegar, quien intente concentrar unipersonalmente el poder, tenderá a ser sofocado por el mismo poder e inevitablemente desaparecerá del juego político.
Sobre las especulativas divisiones entre grupo de interés o grupos de poder al interno de la coalición ganadora, los protagonistas nunca deben olvidarse que la política es también negociación. Ustedes dirigentes tienen buena parte de sus historias personales y políticas sufridas y vividas en conjunto, como colectivo. La comunicación entre ustedes no debe ser bloqueada, ni obnubilada por cualquier ambición. Nadie a esta altura del desarrollo político de los distintos partidos puede alzarse con el poder total. Además, todo puede y debe negociarse para conservar la vital unidad que posibilite la viabilidad del proyecto supremo de la reconciliación y el desarrollo nacional.
De lo contrario, en vez de “jipimente” entonar Démosle un chance a la paz, las dulces mieles del poder se convertirán en las fresas de la amargura del mismo John Lennon.