Opinión

El Cardenal y la política


El Cardenal debe aceptar el puesto ofrecido por el presidente Ortega, no veo la razón de tanto escándalo por parte de algunos medios noticiosos, en particular el diario de los señores banqueros, convertido hoy en día en órgano oficial de la ALN, y un tal Movimiento dizque por Nicaragua.
Su eminencia el cardenal Miguel Obando y Bravo tiene todo el derecho de aceptar el cargo que le ofrecen para presidir el Consejo de Paz y Reconciliación, cuyos fines son estrictamente de orden espiritual, como su mismo nombre lo indica. ¿Por qué no va a tener derecho su eminencia a aceptar un cargo más que otra cosa de carácter simbólico y carismático? ¿Acaso su capacidad intelectual se lo impide? Él ha seguido los pasos pertinentes pidiendo autorización o permiso, como queramos llamarle, al Estado del Vaticano, cuya máxima autoridad es el santo padre Benedicto XVI.
Injusto sería olvidar la valiosa mediación del entonces monseñor Miguel Obando y Bravo en los conflictos suscitados entre el gobierno del general Somoza y los guerrilleros sandinistas (1974, la toma de la casa de Chema Castillo y 1978, el Palacio Nacional). ¿Necesita mayores credenciales este ilustre sacerdote salesiano?
¿Se molestan aquellos que ayer le atacaban y hoy son sus amigos? Pues tampoco debemos molestarnos los que ayer le vimos con ojos virtuosos y hoy queremos ensuciar su persona por mezquinos intereses políticos.
Pero como muy bien ha dicho su eminencia, los nicaragüenses somos dados a tomar actitudes moralistas y de gran preocupación por el término de 15 días; pasado éste nos olvidamos de las cosas.
En uno de sus cumpleaños, que por cierto cayó en jueves, este columnista --amables lectores-- se puso furioso al ver la Catedral prácticamente tomada por la plana mayor del sandinismo frentista, con su máximo, eterno, insustituible e imprescindible líder, el actual “Presidente del Pueblo”, don Daniel Ortega, a la cabeza por supuesto. Eché sapos y culebras sin acordarme de que estaba en la casa del Señor, pero después de un rato, al terminar la ceremonia del Santísimo, me dije: “¿Y por qué no puede este ‘Maistro’ estar realmente arrepentido?” Me fue bajando la “chicha” y observé que por parte de la derecha solamente pasó a saludarle Francisco Aguirre Sacasa y un acompañante cuyo nombre ignoro. Nuevamente me dije: “Estos jodidos sí que son inteligentes, se están ganando al Cardenal y si lo logran ganan las elecciones”.
Para finalizar, soy de la opinión de que su eminencia el Cardenal es el termómetro para medir la temperatura del nuevo gobierno y nadie mejor que él los conoce. No dudo que será el primero en reclamarle al gobierno de Ortega si incumple sus promesas de paz, reconciliación y trabajo de su famoso programa de gobierno de la Alianza Nicaragua Unida Triunfa.
¡Bien por el Cardenal y su acertada decisión!
acastell46@yahoo.com