Opinión

El aborto, el monito y los locos


Las actitudes de algunas personas que, bajo el discurso de que están a favor de la vida, luchan denodadamente por la eliminación del aborto terapéutico me hacen recordar un cuento. Trata de la actitud de un monito que estaba en la copa de un árbol cuando vino una tremenda inundación que arrancó de cuajo el árbol. El monito iba aferrado a una rama de dicho árbol, el cual iba arrastrado por la corriente, cuando notó que en el agua revoloteaba un animalito. Compadecido, sacó el animalito y lo puso en una oquedad del árbol, donde pronto murió. El animalito era un pez. En sus cuentas le estaba salvando la vida, pero en realidad le provocó la muerte. Es lo mismo que sucede con la receta de cárcel para las mujeres que abortan, como una forma de “promover la vida”, mientras la experiencia demuestra hasta la saciedad que tal medida en realidad provoca más muertes.
Otro cuento tiene que ver con la imagen que tenemos de las personas que están detrás de unas rejas. Pensamos encontrar detrás de ellas a delincuentes o dementes. En nuestro cuento, un enfermo mental tenía en su cuarto una ventana, protegida por rejas, que daba a una plaza. Un día que había una procesión en la plaza se asoma el enfermo, ve la multitud al otro lado de las rejas y admirado exclama: “¡Chooocho, cuántos locos!” Creo que algo parecido le ocurre a algunos colegas que quieren la eliminación del aborto terapéutico. Ven en la acera de enfrente a sociedades nacionales e internacionales de especialistas en Ginecología y Obstetricia, a facultades de Medicina, a la Organización Mundial de la Salud, a editores de libros de Medicina, al Consejo Nacional de Salud, a la Ministra de Salud y a un Cardenal acompañando al 99.6% de la población mundial, y dicen: “¡Chooocho!, cuántos ignorantes, cuántos bárbaros!”
*Departamento de salud Pública, UNAN-León.