Opinión

La democracia, una moneda de dos caras


Hablar de democracia en nuestro país es obligatorio. En época de elecciones los partidos inmersos en la contienda admiten que se juega el destino del país y que las elecciones son el único camino de la democracia; pero, ¿qué es la democracia?
Democracia, según aprendimos en la escuela, es una palabra que viene de dos raíces griegas: demos, que quiere decir pueblo, y cratos, que quiere decir gobierno. La democracia es el gobierno del pueblo, elegida por el pueblo y que gobierna para y por el pueblo.
En nuestro país escogemos gobiernos cada cinco años. Se gastan millones de dólares en la organización y realización de las votaciones. Los modernos aparatos de publicidad y de mercadeo de candidatos se ponen en marcha para vendernos tal o cual posible gobernante.
Los gobernantes, una vez en el gobierno, deciden lo que se hace o no sin consultar ni pedir consejo al propio pueblo. Son las cámaras de industriales, de banqueros, organismos financieros como el FMI, BM quienes tienen la última palabra. Por esto el bienestar del pueblo, la otra cara de la moneda, tampoco se cumple.
16 años vividos con gobiernos neoliberales no han logrado resolver las necesidades de los sectores populares. En estos años, la economía nacional no se ha reactivado, la deuda externa ha crecido, el desempleo ha aumentado, la inflación continúa creciendo y el comercio nacional con otros países se mantiene injusto y desequilibrado.
En estos 16 años de “democracia” y elecciones periódicas se ha incrementado la corrupción, la violencia, la inseguridad, la criminalidad, el narcotráfico y sus graves consecuencias; además, la desigualdad entre los nicaragüenses ha crecido: empresarios, banqueros, hacendados, comerciantes (la burguesía del país) han visto crecer sus riquezas y para ellos la “democracia” es lo mejor que podía pasar.
Para los trabajadores, campesinos, empleados, subempleados y desempleados del país, los 16 años de la mal llamada democracia significaron más penuria y dificultades para resolver sus derechos básicos.
Las protestas y la movilización de los sectores populares por sus derechos han sido acalladas con represión, con persecución de dirigentes, con encarcelamientos y asesinatos por parte de las fuerzas policiales o militares. Cada vez que los gobiernos han sentido la presión popular han recurrido a militarizar o reprimir.
En estos 16 años las organizaciones de trabajadores, campesinas y populares han luchado por conquistar sus derechos y eliminar la explotación. Con todas las dificultades, los empobrecidos del país han tratado de hacer crecer su organización y su capacidad de lucha.
En este panorama, con la llegada al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el derecho a una vida digna, a la participación política y al desarrollo económico, social y cultural forman parte de las expectativas de la población mayoritaria.
El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional se ha comprometido en lograr la participación directa del pueblo en la toma de decisiones, en la gestión y transparencia del Gobierno Central, gobiernos municipales, lo cual forma parte del proyecto de fortalecimiento de las capacidades nacionales para la promoción de la participación ciudadana.
El haber avanzado con gratuidad absoluta los servicios de educación y salud es un buen síntoma para el desarrollo y fortalecimiento del capital humano en el nuevo clima social para que la población empiece a fijar su propio rumbo al cambio.
Si el pueblo no participa en la toma de decisiones y no hay bienestar del mismo, ¿de qué democracia se puede hablar? Dos caras tiene la democracia: elecciones de gobierno y bienestar del pueblo. Si no se cumplen, la democracia es frágil, tan frágil como un barco de papel o como una moneda falsa que nadie quiere.