Opinión

Los tres mosqueteros fueron cuatro, pero pueden ser cinco


Sanjinés no había podido asistir al “III Festival Internacional de Poesía”, por lo que Caresol le daba la crónica describiéndolo de apoteósico y abundando en detalles y anécdotas: “Tenía años de no ver a la Ruby Arana, y ahí estaba, pero no me reconoció y eso que yo fui enamorado de ella. La Milagros Terán, la María Amanda Rivas, la Gioconda Belli y la Sarah Carrére, deslumbrantes”. Lo interrumpió Sherlock: “ ¿Y que vos fuiste sólo a ver la belleza de las poetas o fuiste a palpar la belleza de la poesía?”. Caresol comprendió el llamado de atención, y continuó: “Fui por todo: Por la belleza global del alma de quienes participaron, pero también por la belleza corporal de algunas poetas de pasarela. ¿O es que querés que me haga el ciego, como algunos hipócritas?”. Le dieron la razón, y el de Masatepe comentó: “Todo estuvo muy bueno, a pesar de ser demasiado. Por ejemplo, después de tantas actividades del jueves, que fue cuando se enterró la intolerancia, fue muy difícil que quienes iban a ir a los Municipios el viernes estuvieran listos para salir a la hora calculada por los organizadores para poder estar a las nueve y media de la mañana en cada lugar. Eso mismo ocurrió en Masatepe, en donde desde temprano se esperaba a los visitantes con colegios y sus bandas de guerra; pólvora y chicheros; y por supuesto autoridades municipales y pueblo en general. Pero hubo paciencia, salvo el caso de una monjita del María Auxiliadora que la perdió y ya estaba dispuesta a retirarse con sus alumnos. Pienso yo que esto no hubiera ocurrido, de haber asistido ella el día anterior al entierro de la intolerancia en Granada. Pero parece que las santas de su congregación la apaciguaron a tiempo”.
“Es cierto que hubo un desfase, hasta de una hora -intervino Caresol- y es algo que los organizadores deben de tomar en cuenta para el año que viene, ya que no solo la monjita era la impaciente, sino mucha gente que esperaba el acto cultural frente a la Alcaldía también desde tempranas horas de la mañana. Sin embargo, los que pudieron, fueron tolerantes ante esta adversidad, pequeña en comparación con la calidad de lectura que de sus poemas hicieron los visitantes. Desde la parada de buses hasta la Alcaldía, encabezada por el Alcalde, Ing.Guillermo José Calero Sequeira, desfiló al son de las bandas de guerra y saludando al pueblo congregado en las aceras, una auténtica delegación cultural del mundo. Aquello fue un derroche de alegría, con sendos discursos del Alcalde y del prestigioso intelectual masatepino William Tapia, con estupendos bailes folklóricos de por medio”.
“Entre tantos amigos vi –intervino el de Masatepe- a Nila Méndez y a Paquita Núñez de Zambrana, quienes estaban muy felices. Después, como diría Caresol, vino lo mejor en la Casa de Cultura Zoila: ¡La comida! Pollito asado, tamugas, mondongo y una sin par Masa de Casuela. Pero como ya el espíritu fraterno había entrado en calor, a la hora de los bailes hay que destacar las dotes de bailarín y cantor del Alcalde José Calero, y pese a estar en la cuarta edad, también las de William Tapia. Realmente un convivio fraterno e inolvidable”.
Watson preguntó que si había llegado Roberto Currie, y el de Managua le explicó que estaba tomando un curso de Catalán en Barcelona, y a falta de huevos de garrobo, aprendiendo a hacer butifarras de soya. “Quizás ésa va a ­ ser la comida oficial del Reino Socialista de Nicaragua -agregó- ahora que la Reina concentra más poder a través del Consejo de Comunicación y Ciudadanía. Ya las pugnas por el poder, como en la Francia de en tiempos de los tres mosqueteros, han comenzado, y hasta contamos con un Cardenal Richeliú. ¿Si las cosas se pusieran color de hormiga con quién irá a estar el Cardenal: Con el Rey o con la Reina? A este paso, ya la Conferencia Episcopal va camino de La Bastilla, pensará el Cardenal, mientras Benedicto le da el visto bueno que en su momento no le dio a los llamados Ministros de Dios y Ministros del Pueblo. Los palacios están llenos de intrigas y hasta el Vaticano está indeciso ante el dilema de ser coherente con el pasado o incoherente con el presente”.
“Necesitamos –concluyó Caresol- tal y como habíamos dicho, a los mosqueteros. Ya Tito Castillo se rajó y dice que no puede ser D’Artagnan, así que ese papel se lo podemos dar a Danilo Aguirre, los otros mosqueteros pueden ser Edmundo Jarquín, Alejandro Serrano, Carlos Tünnermann y Sergio Ramírez”. Watson lo interrumpió para recordarle que en la novela de Alejandro Dumas, los mosqueteros eran tres. Entonces Caresol, con todo el aplomo del mundo, en voz alta dio por finalizada aquella plática, diciendo: “No es así. Los tres mosqueteros fueron cuatro, pero bien pueden ser cinco”.
Jueves, 15 de febrero del 2007