Opinión

Falta de humanización y lógica en las relaciones Nicaragua-USA


Noticias recientes y algunos movimientos políticos mantenían al país (más del 60% de su población) pendiente del curso que tomarían las cosas en nuestra patria a partir del 10 de enero pasado. Tal parece que con la dúplica hecha por el “Presidente del pueblo” no van a darse las clásicas señas que el imperio solía darles a los gobiernos de derecha. Se acabó el “Yes, Mr. Yankee”. Dicha expresión queda solamente para programas de Pancho Madrigal.
Hasta cierto punto es lo que se merece la actitud errónea, torpe y de doble moral que el coloso del norte utiliza al relacionarse con el Hemisferio Occidental y particularmente con Latinoamérica. Siempre nuestra región centroamericana ha sido objeto de irreverentes atropellos, que motivan con toda justicia sentimientos patrióticos del más refinado y noble nacionalismo.
Los Estados Unidos están llegando a lo que durante el Imperio Romano se llamó Decadencia o Bajo Imperio. ¿Quiénes peleaban por la Roma Imperial? Los romanos, como centuriones y estrategas dentro del Ejército. Sin embargo, el grueso de éste lo componían toda clase de ciudadanos que estaban bajo el dominio del Imperio: germanos, galos, hispanos, lusitanos y otros representantes de las tribus barbáricas del norte de Europa. Ponían los muertos estos últimos, mientras que los romanos disfrutaban del botín con tremendos bacanales de hasta una semana. Así va a pasar con el Ejército norteamericano. Pelean toda clase de ciudadanos por un país que realmente no es “su país”. Al final se darán cuenta --igual que sucedió con los soldados de la Roma Imperial-- de que exponen su pellejo, pero no disfrutan el botín.
Estamos viendo la enorme atención que ha desplegado a nivel mundial el caso del americano-japonés Ehren Watada, quien será llevado a juicio por negarse a viajar a Irak. Este juicio, apoyado masivamente por el pueblo norteamericano, marcará un hito. Tal como dicen los medios, este lugarteniente se ha convertido en “un icono”. Por mucho que el gobierno norteamericano desee arrogarse el derecho “de defender la democracia” en el globo terráqueo, ya no cuenta con el apoyo de la Comunidad Internacional. Los malestares en las filas del Ejército aumentan. Y lo que viene después es parte del ciclo evolutivo que la historia les marca a los imperios: su caída.
La política norteamericana tiene un buen rato de asestar golpes inadecuados a países amigos, provocando el rechazo de sus pueblos, lo cual más temprano que tarde redundará en perjuicio de la estabilidad política y emocional de sus ciudadanos. Estamos observando esta situación desde septiembre del año 2001. El Departamento de Estado debe revisar meticulosamente sus políticas con la región. Debería tener presente a esas etnias que ya paralizaron por un día el país exigiendo reivindicaciones. Hay que humanizar esas relaciones, buscando soluciones lógicas y no posiciones imperiales.

*Abogado y notario público
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