Opinión

La autonomía escolar y sus contras


Desde 1998 estoy familiarizado con la autonomía escolar, y he podido observar diáfanamente los contras de este modelo de administración escolar copiado de un país suramericano del que Nicaragua dista de tener similitudes económicas y sociales.
Los consejos escolares en muchos casos se centraron en la parte económica, dejando a un lado lo esencial, que era la parte metodológica y la calidad de la educación.
Se veía cómo se organizaban actividades sistemáticamente para recaudar fondos, los cuales en algunos casos había discreción de los consejos escolares para manejarlos y poca beligerancia de parte de las autoridades para saber cómo se administraban.
No se realizaban actividades para levantar el rendimiento académico, nunca escuché que hubiera iniciativas para reactivar laboratorios de las Ciencias Naturales.
Las jornadas científicas se realizaban para llenar un plan anual, no se promocionaba el deporte escolar debidamente con el ánimo de inspirar a los jóvenes a practicarlo.
Los laboratorios de computación eran exclusivos de los alumnos que pagaran una cuota, siendo las clases principalmente generales no muy eficientes en el uso de este instrumento.
En algunos casos, en la mayoría de los centros los directores elegidos tenían la venia de las delegaciones del MECD, que eran las que fiscalizaban y dejaban correr a los candidatos de su conveniencia y los que no, eran descalificados aunque cumplieran con los requisitos.
Era frecuente leer en algunos diarios denuncias de corrupción, malversación de fondos, salario de directores que a nivel del gremio educativo podían ser calificados como megasalarios, claro, aprobados por los consejos escolares era legal, ¿pero ético y moral que ganaran y ganan hasta un 500% o más del salario de un maestro de aula igualmente calificado?
Una de las cosas que más me asombró ver es cómo en un centro las horas ecológicas eran cambiadas por sillas para acondicionar un auditorio, todo esto lo que promueve son valores equivocados a nuestros jóvenes, se fomenta la cultura de la corrupción, el trueque fraudulento; estos individuos carentes de valores dirigirán la nación en breve.
Cómo es posible que en administraciones pasadas la educación fuera dirigida por profesionales que no tenían nada que ver con la administración de la educación, como un ingeniero hidráulico y un veterinario (ministros), o un ingeniero en minas, delegado de Managua.
Mientras la educación de nuestros hijos no sea tomada con seriedad por todos los sectores tanto del gobierno como de la sociedad civil, Nicaragua no podrá ofrecer ciudadanos con iniciativa, creatividad, valores éticos, morales y ambientales que le permitan a la nación recuperarse de este subdesarrollo progresivo y poder ir a tono con el progreso de las demás naciones que han apostado en la educación su bien más preciado para salir de la miseria y ver mas allá en el ámbito regional y global.

*Licenciado en Ciencias de la Educación y Humanidades, profesor de primaria, secundaria y universitario.