Opinión

Lógica de las cosas/cosas lógicas


Lógica de las cosas/cosas de la lógica. El trabajo y el placer, la sutileza de crear una obra, el esfuerzo humano por producir divisas constituyen el norte. ¿Qué tanto hacemos? ¿Basta con utilizar el cepillo de dientes antes de dormir, o podríamos lograr que la conciencia dicte cómo lidiar con el amanecer del nuevo día, de una manera superhábil? Y lo que nos encontramos no es una tortuga que tiene un fin supremo, ni una hormiga que carga con una sociedad capitalista no consumista, sino una sociedad con un nivel educacional tradicionalista conservador anárquico. Anárquico porque toma un par de fajazos darse cuenta que botar basura es rendirle el charro a nuestra incompetencia. Qué innecesario.
No es que esté a favor del consumo desenfrenado, más bien el consumo organizado. Ser zurdo pero no para hacer muecas de retórica sino emprender; posiblemente Montealegre y su gente estén de acuerdo, mas lidiar con los bancos sigue siendo estupidez. Incluso ellos se dedican a perder dinero porque la plata para la inversión no se engrana con sus propósitos de marketing (la exclusión), siguen atrasados viendo el negocio como la finquita de leche familiar.
Allí es donde el banco que quiere crear el gobierno de Daniel es más bien una financiera, viste, existe una diferencia de compromiso macroeconómico y más aún el incentivo que el nicaragüense necesita para responder a la economía, y no se necesita ser un Cuenca o Incae o René Vargas para darse cuenta de ello. Lo que se ve es un problema de comunicación enorme porque primero debemos estudiar las necesidades del mercado, nosotros lo necesitamos, pero el mismo puede continuar sin nosotros cuantas veces quiera.
Un vendedor de Eskimo no necesita de un solo mercado, si no lo hay se mueve, y busca uno que sí sea rentable (versatilidad). La renta es óptima no sólo cuando el mercado está posicionado, sino cuando logras incrustarte en lo que llamo un mercado institucionalizado, como lo puede ser el mercado de Masaya, que se vende por sí solo; ahora se imaginan si se despojara de ser uno surrealista (marketing) a uno realista, donde el compromiso moral nuestro no fluya a la fuerza, sino que la fuerza del producto y su condición implanten un consumo uniforme a la mano de la tecnología.
Todo es cuestión de la calidad del producto tanto como el despojo de una serie de rencores socioculturales que lo único que hacen es entorpecer la fluctuación de capital. Dios, por tanto, tiene mucho trabajo que hacer, mientras se espera la seriedad de estos asuntos por parte del gobierno, que es muy reservado por el momento; en pocas palabras no podemos esperar más, no hay social si no hay capital.

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