Opinión

La juventud es prioridad en nuevo gobierno


“Esta banda presidencial les pertenece
a los campesinos, esta banda les pertenece
a las mujeres, les pertenece a los
pequeños productores, le pertenece
a la juventud…”

Daniel Ortega
Presidente

Los ataques vertidos por los partidos adversos al Frente Sandinista parecería que no ayudaron mucho a arrastrar votos que fueran suficientes para que uno de los candidatos de la derecha pudiera salir triunfante, aun cuando en la mesa no se aliaron, pero sí en el discurso, sí en vender una imagen de terror en contra de la candidatura de Daniel. Hubo una masa de población que no compró esos mensajes que en alguna medida cansaron a la gente; ese sector en estos 16 años fue excluido, confinado a la pobreza, al desempleo, a pocas oportunidades para formarse, fue obligado a emigrar de su patria para buscar otras opciones, así como a estructurarse en grupos juveniles (pandillas), se vio en la sin remedio de introducirse al mundo oscuro de las drogas. Dicho grupo no ha tenido el acceso debido a la tecnología, mucho menos a la recreación, a la cultura y al deporte.
Sin temor a equivocarme, puedo señalar que el Frente Sandinista es el partido que obtiene mayor simpatía por parte del sector juvenil, y lo vimos en la campaña pasada, miles de rostros juveniles en los recorridos por las diferentes ciudades, miles de jóvenes participando en todo el proceso organizativo para las elecciones, miles de mujeres jóvenes representando al FSLN y defendiendo el voto en las urnas como fiscales, miles de hombres jóvenes destinando energía y tiempo para garantizar la logística de todo el proceso eleccionario, tanto en capacitación de recursos como pastoreando el voto. Todas y todos soñaban con un cambio real, un sistema donde sus prioridades fueran retomadas a partir de su realidad para poder ser parte de esa transformación, contribuir desde sus acciones a cambiar el sistema de exclusión imperante.
Bajo esa premisa las y los jóvenes esperan atención directa, participación en la toma de decisiones tanto a nivel local como a nivel de gobierno central, procesos de articulación de manera horizontal con todas las instituciones del Estado, políticas de Estado que garanticen oportunidades, formación de un capital social juvenil que en un mediano plazo intervenga en el crecimiento del país, visibilidad social como actores de importancia en la construcción de un país solidario, digno y revolucionario; los jóvenes han apostado a organizarse activamente, han resuelto tener sus instancias o estructuras organizativas desde donde buscan un posicionamiento político para alzar su voz, apostaron a tener sus espacios de discusión, de análisis, de recreación, espacios para hacer deportes, para asegurar la sobrevivencia de nuestra identidad cultural.
Al votar por el Frente Sandinista estaban asegurando educación, salud, empleo y precisamente representación gubernamental de primera línea, es decir tener su instancia desde donde se dé seguimiento a las políticas de juventud, se construyan políticas de juventud, se faciliten procesos de respaldo a las iniciativas juveniles que nacen de los barrios, comunidades, comarcas, caseríos; y desde luego los propios municipios votaron por el diseño y construcción de iniciativas locales respaldadas por un Estado solidario, constructor, facilitador, un Estado con visión integral de empoderar a las generaciones jóvenes de sus necesidades pero también de la edificación de las soluciones.
Estamos, pues, a la espera de los próximos pasos de nuestro nuevo gobierno en el tema de juventud y eso implica también el nombramiento de una persona que conozca de manera directa el quehacer del trabajo de juventud, que tenga autoridad moral para dirigir dicha responsabilidad, que sea cristalina y transparente en el manejo de los bienes, que no haya tela de duda en su desempeño, que en principio pueda articular a la sociedad civil en función del trabajo de juventud y asegurar la suficiente incidencia política en el gobierno para acarrear aliados al trabajo juvenil, significa que pueda terminar con la burocracia, es decir que los funcionarios reconozcan los derechos de este grupo de población.
Nosotros por nuestra parte estaremos atentos e instamos a los jóvenes a estarlo también, siendo contralores sociales de esta nueva etapa, no para ser gobernados, sino para gobernar tomando las palabras “desde abajo” para afirmar que la corrupción es asunto del pasado, para procurar el cumplimiento de la promesa, para señalar las desviaciones, para lograr el cumplimiento de los principios revolucionarios, para asegurar --aunque les duela a algunos-- la continuidad de la revolución.

*Médico salubrista y municipalista
solunafectoso@yahoo.es