Opinión

Mañana, en Masatepe


El de Managua iba diciendo: “El Maitro Caparro, como casi todos los barberos que en el mundo han sido, fue un verdadero analista político. Lo conocí en mi infancia, allá por 1950, en la Avenida Bolívar donde tenía su barbería casi siempre llena de conservadores y otros opositores como él que llegaban a rasurarse y después casi siempre se quedaban participando en la interminable y alborotada tertulia. Muchos viejos pasaban y se incorporaban sin otro objetivo que el de oír y lanzar especulaciones políticas. Aquello era un foro permanente; una especie de Ateneo con olor a lociones y otros mejunjes. El Maitro Caparro parecía un director de orquesta cuando, emocionado por la conversación, detenía la tijera en el aire, como si fuera una batuta, para dar su sabia opinión que era a la vez el consenso de opiniones de todo el día. ¿Qué analista político puede compartir así todo un proceso de democracia participativa? Tenía como ayudante a Chema, bueno y obeso, discreto y parco en el hablar, quizás por prudencia o por respeto a la sabiduría del Maitro Caparro. Por la noche Chema completaba su salario como operador en el Cine Aladino. A la barbería llegaban todos los descendientes de don Diego Manuel Chamorro, de los cuales Rafael Chamorro Mora era mi contemporáneo, junto con Otto Arnold y la pandilla a quienes, si bien aquellas conversaciones nos sorprendían, más nos interesaba jugar a los vaqueros o, como en mi caso, descubrir los encantos de la Leonorcita Arcia. Más viejos eran los hermanos Greham, que nos vendían aviones de madera. Pero de los viejos de verdad que ahí llegaban, me resulta inolvidable el Dr. Eduardo Conrado Vado, a quien una tarde le rompí la pata de su mecedora al pasar veloz en mi bicicleta mientras él tranquilamente descansaba en la acera frente a su casa. Fue su perdón inmediato y no lo olvido”.
“Como lamentablemente he venido olvidando –continuó- los nombres de otros compañeros de entonces, como Flush o los del Dry Cleaning Morales. Tengo que sus rostros y no sus nombres en la memoria. Pero aquella barbería a la que también llegaba mi padre Octavio Rocha o mi tío Juan Ignacio Urtecho, no la olvido y hoy la considero el primer laboratorio de análisis político que conocí. ¿Qué habría dicho el Maitro Caparro de la manipulación que se hizo y se hace con el aborto terapéutico? Diría, creo yo, que éste es un circo lleno de zancadillas episcopales e inquisición con todo y papisa. ¿Y qué decir del caudillo preso Arnoldo Alemán, lavándose y lavándose hasta que salga limpio, amnistiado y bendecido en aras de la reconciliación? Nada perderá el nuevo gobierno, pues el robado fue el pueblo. ¿Le encontrarían aquellos viejos políticos alguna similitud a este gobierno con el somocismo? Al menos en lo que se refiere a la concentración de poder, que tiene como meta la reelección perpetua, yo creo que sí. El partido de Alemán –quizás se arriesgaría a decir Chema- no evitará esa catástrofe, pues el pacto de dando y dando, es ahora: Vos me das la libertad, yo conservo lo robado y te doy la libertad de robarle al pueblo su libertad. Así el saqueo queda claro: El primero despoja al pueblo de su patrimonio económico, y el segundo los despoja de su dignidad y con la complicidad del primero, consolida su monarquía. Pronto, el didáctico Daniel, como lo hizo cuando el ALBA, preguntará a cualquiera de sus Consejos o en cualquiera de sus asambleas populares: ¿Quieren reelección? ¿Quieren reelección? Y la granja enardecida responderá: ¡Sí! y los hechos se habrán consumado o el saqueo completado. ¿Entonces habrá que esperar hasta que se rebele la granja?, preguntará cualquiera de los parroquianos del Maitro Caparro”.
“Pero por lo menos –intervino el de Masatepe- debemos de reconocer que hay algunas señales positivas. A mí me gusta eso de que, en un país tan pobre como el nuestro, se rebajen substancialmente los salarios del ejecutivo, y lo mismo debe ser con los ricachones y sinvergüenzas del legislativo, judicial y electoral. Y en el judicial, también se debe hacer desaparecer la Corte celestial y meter en la cárcel a los jueces que con sus fallos favorables al narcotráfico le complementan el presupuesto a la Corte Suprema de Justicia. Ya veremos, pero por ahora estemos listos para seguir participando en este grandioso III Festival de Poesía de Granada, al que llegaron una enorme cantidad de poetas de verdadera calidad. Yo hoy no me pierdo, a partir de las nueve de la mañana, de la Mesa Redonda sobre la Vida y Obra del Poeta Pablo Antonio Cuadra, y en la tarde ese alegrísimo, lleno de música y poesía, Carnaval Poético: Entierro de la Intolerancia. Confieso que eso me hace pensar en la intolerancia al aborto terapéutico, pero hoy no me voy a meter en esos berenjenales. Eso sí, les recuerdo que mañana viernes es la lectura en los Municipios, y como soy localista y a mucha honra, los invito a todos a estar en y llegar a Masatepe. Según el Alcalde, José Calero, todo va a estar de primera categoría: Poesía, Bandas de Guerra, Folklore, Música y Masa de Casuela. ¿Quieren más masa, loritás? Pues mañana, en Masatepe”.

Jueves 8 de febrero de 2007.