Opinión

El “Club Sándwich”


Una persona cercana me comentaba entre angustia y resentimiento que aún no había sido “ubicada” por el nuevo gobierno en ningún puesto pese a sus insinuaciones a la persona con quien trabajó directamente durante la campaña electoral. Y miraba cómo gente que “no hizo nada”, ni “sacrificó nada” (él renunció a su empleo y se ajustó a un aporte económico solidario por parte del FSLN) estaba ocupando buenos puestos.
Realmente a mí no me sorprendió esta información, ya que imagino el clavo que ha sido designar cuotas de poder para poder cumplir. Podría tipificar a los comensales de esta torta como: a los partidos e individuales producto de la concertación, los fieles aliados cercanos (y sus familiares, por supuesto) en estos dieciséis años, los aliados al estilo “19 de julio” que se acercaron oportunistamente cuando olfatearon al poder cercano durante la campaña y los que se pusieron la gorrita rosada entre el 6 y 7 de noviembre, ésos que andan buscando a los “viejos amigos”, sonriéndoles y ofreciendo sus “servicios revolucionarios” aunque el 5 de noviembre hayan dado su voto al color anaranjado o cualquiera de las dos tonalidades rojas.
En estos momentos, le dije, el aparato gubernamental es como un “Club Sándwich”, las rodajas de pan de arriba hacia abajo son: los que tiene el gran poder (concertación e incondicionales); los “intermedios” (concertación, incondicionales y oportunistas inteligentes) y las “fuerzas de choque” (clases y soldados de confianza ya por tradición). Pero todo el relleno entre las rodajas es una mezcla esencialmente arnoldista-bolañista y sus respectivas metamorfosis, es decir, los PLC que se volvieron ALC, los ALC que retornaron al PLC y por allá un violetero, un MRS y aún menos, un sandinista. Estos últimos son como la poca pimienta, imperceptible.
Además, la maraña que dejó entretejida el anterior gobierno. Por ejemplo, el cambio en muchas cláusulas en convenios con algunos organismos cómplices de la política arrastrada de Bolaños. Tal es el caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que por ejemplo en diciembre de 2006 repentinamente realizó “ajustes” a los Términos de Referencia del Programa de Atención Integral a la Niñez y la a Mujer (Painim), que es un programa vital de apoyo a las familias de sectores rurales y semi rurales pobres ejecutado por ONG. ¿Qué significaron estos pequeños ajustes? Por un lado, la centralización de MiFamilia en las actividades que implican el manejo de sustanciosos fondos económicos y por otro, situar a los ONG como instancias “empleadas o funcionarias” de dicho Ministerio, procurando inducirlas al retiro del Programa, y de esta manera asignar la mayor cuota de municipios a los ONG “fieles” a dicho ex gobierno. En otras palabras, dejar garantizadas cuotas de poder.
Lo anterior es sólo un caso, existen otros tantos y de mayor riesgo para la estabilidad y puesta en marcha de la estrategia del actual. Y resulta como imposible realizar una “limpia”. ¡Son dieciséis años! No es fácil.
De tal manera que desde el silencio irrumpido quizás por los teclados de computadoras en las oficinas gubernamentales, este primer año se dispararán con fuerza conspiraciones, desinformación, artimañas y “serruchaderas” en lo fino. No olvidemos aquello de que en las “alturas” los reyes comen del mismo plato, pero “abajo” los súbditos de ambos se desangran en batallas.
Como no me gusta hacer el papel de “adivina”, mucho menos seducir políticamente con mis escritos a nadie, estoy clarita como el agua desde siempre que de todos los partidos que participaron en la contienda, el Frente Sandinista era el único que podía hacer algo por este país, con todos sus defectos y debilidades. Pero es realmente preocupante el escenario y no es que sea pesimista, sino pragmática. Considero que a este gobierno, incluyendo a los que lo han antecedido, es al primero que todos los sectores: empresariales, productivos, sociales, culturales, han demandado “retos”, los cuales me suenan en algunos casos inalcanzables por mucha voluntad política que se tenga. Y por otro lado, he escuchado declaraciones de algunos nuevos funcionarios de línea que en determinado momento creen o dan la impresión (ojalá me equivoque) de que van a administrar su finca u ONG.
No señores, el poder se puede ganar, lo difícil es sostenerlo y cumplir, eso ya lo sabemos, es más viejo que el pinol. Y, además, no sólo queremos participar (como democracia directa o participación ciudadana, ¡qué importa!), sino sobre todo controlar lo que a todos los/as nicaragüenses nos cuesta: el poder. Se necesitan buenos profesionales, técnicos e intelectuales que sostengan ideológicamente y den vida al discurso político, ese debe ser el pasaporte de los nuevos funcionarios y la prioridad. Si bien es cierto que prima la confiabilidad política, la lealtad o compromisos políticos adquiridos, dejemos eso para los cargos de asesores, asistentes o cargos diplomáticos no tan estratégicos… es elemental si se quiere comenzar a avanzar. Ya se tiene un entorno adverso gubernamental, barullos heredados y la descapitalización fija y activa en términos contables del Estado en general. Desde una vaquilla hasta los millones de dólares desaparecidos, unos por arte de magia y otros ya justificados por el robo abierto e indiscriminado del denominado ex gobierno contra la corrupción. ¡Qué paradojas tiene la vida!
Así que le aconsejo a mi amigo que esté tranquilo, la cosa no es tan fácil. Búsquese una consultoría, que es usted muy capaz, olvídese de resentimientos que hacen mal a los corazoncitos de pollo, deje a las fuerzas de choque entrar en acción y sobre todo duerma tranquilo como yo.