Opinión

Comida regalada no, seguridad alimentaria sí


Nuestra población requiere ayuda alimentaria y es un deber brindársela, pero hay que saber hacerlo. La comida regalada a la población de mayor necesidad, a cambio de nada, es una barrera importante para el desarrollo, asunto ampliamente demostrado a nivel internacional con las estrategias de caridad y posteriormente del paternalismo. En los ochenta observamos cómo algunas familias mantenían a sus hijos desnutridos para seguir siendo beneficiarias de los alimentos y transformamos la ración individual a la ración familiar, ahora por suerte ampliamente aceptada a nivel internacional. Son muchas las historias de uso y abuso de la ayuda alimentaria, pero concentrémonos en lo que es útil para nuestro país, llevado a cabo por ONG internacionales y nacionales en algunos municipios, cuya experiencia es necesario rescatar, mejorar y replicar a nivel nacional, sin exclusiones de ningún tipo porque si compartimos objetivos, podemos potenciar y masificar el esfuerzo del trabajo que se está realizando.
La seguridad alimentaria es un concepto amplio, que va más allá de la propia alimentación, están los medios de vida, la vivienda, la salud, la educación, el acceso geográfico y económico a los alimentos, su distribución a nivel poblacional y a nivel familiar, donde tradicionalmente se brinda la mejor porción al adulto varón sin tomar en cuenta que las necesidades son mayores en los niños, niñas, adolescentes y mujeres embarazas. La seguridad alimentaria tiene que ver con la utilización del alimento, que va desde la manipulación y preparación del mismo, hasta el consumo, donde la educación higiénico-alimentaria y la nutricional son fundamentales. Todavía continuamos dando la famosa ¨sustancia¨, que es la parte menos nutricional y que sirve para engañar al estómago, el cual se llena de líquido; o bien negando la lactancia materna, la cual ponemos a competir con el agua, a pesar de que está demostrado que es el mejor alimento del mundo y obviamente lo primero que debemos promover en la estrategia de seguridad alimentaria. Igualmente desconocemos el valor nutricional de alimentos nicaragüenses que pueden ser mejor aprovechados por las familias.
Para aquellos que no tienen el acceso al alimento, se puede distribuir el mismo con raciones familiares, usándolo para prevenir la desnutrición infantil que inicia en el embarazo y continúa cuando la lactancia materna se suspende y/o cuando se comienza a introducir otros alimentos de forma no apropiada.
Los nicas sabemos comer rico, pero no sabemos comer nutritivamente. Por tanto las mujeres embarazas e hijos menores de dos años deben ser beneficiarios a cambio de recibir educación para mejorar su higiene, salud, nutrición y la de su familia, así como asistir a los controles prenatales y otros servicios de salud y educación, incluyendo la alfabetización, obviamente deben existir criterios de graduación para evitar que el alimento se vuelva un estímulo para quedar embarazada nuevamente.
La población en edad laboral puede beneficiarse siempre y cuando el alimento recibido sea a cambio de trabajo, esto elimina la dependencia, al promoverse trabajos de beneficio comunitario, de conservación de agua y suelo, de mejoramiento del medio ambiente, de la reforestación y uso adecuado del recurso árbol para extraer leña de forma racional y de la producción de agua, la cual tiende a estar menos disponible por la deforestación y la contaminación ambiental.
Otros beneficiarios serían los escolares, con el desayuno escolar, cuya finalidad es aumentar la asistencia, la permanencia en clases y especialmente el aprendizaje, al contar con las calorías suficientes para iniciar el día. Contrario a lo que mucha gente cree, su efecto de recuperación nutricional es insignificante e insistimos en desayuno pues debe ser el mejor tiempo de comida. Esperemos que pronto salga una Ley del Desayuno Escolar, donde el país y la sociedad nos comprometamos a lograr que todos los escolares con mayores necesidades tengan acceso a comida, a cambio de que los padres se vinculen con la escuela, se comprometan a desarrollar actividades que beneficien a la escuela y a sus hijos y que busquen de manera progresiva la autosostenibilidad del desayuno escolar, tal y como se ha demostrado ya en algunos proyectos, especialmente en Jinotega.
Idealmente la comida debería surgir del propio país y esto debe tenerse como meta a corto y mediano plazo, sin embargo, conseguir fondos para que los productores se tecnifiquen, aumenten su productividad y producción y se cuente con más y mejores alimentos no es tarea fácil, aunque debe seguirse luchando, mientras tanto no podemos negar a la población más desprotegida el beneficio de la ayuda alimentaria internacional que seguirá siendo importante por un largo tiempo, especialmente a niños y niñas que es su única oportunidad, porque el tiempo pasa y lo que pierdes en edades tempranas es muy difícil recuperarlo posteriormente.
Por último, de nada sirve hacer esfuerzos que luego se caigan, que no tengan sostenibilidad, por tanto es necesario impulsar una cultura de seguridad alimentaria en el pueblo nicaragüense y lograr que en cada caserío, barrio, comarca y municipio eliminemos la desnutrición y nos sintamos orgullosos manteniendo la sensibilidad de la vergüenza cuando no lo logremos.
*Médico epidemiólogo