Opinión

Por Nicaragua: critiquemos pero construyamos


En los 20 días del nuevo gobierno se ha divulgado una variedad de noticias. Se criticó la visita del Presidente de Irán por razones políticas, enfatizando su posición frente a Estados Unidos más que en las posibilidades de colaboración económica con nuestro país, se criticó la fórmula para la elección de la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional sin reconocimiento al equilibrio logrado, se cuestionó las reformas a la ley 290 en lo relativo a la relación del Presidente con el Ejército y la Policía Nacional aunque no se destacó la flexibilidad del gobierno al corregir su posición inicial. Se quiso descalificar la firma del ALBA y la relación con el presidente Chávez, pero la amplia colaboración económica neutralizó los ataques y los intentos por lograr un rechazo de la población y la Asamblea. Se critica todos los días que el PLC hasta el momento mantenga buena relación con el FSLN fomentando un clima de reconciliación y gobernabilidad, pero no estimulan que las demás fuerzas políticas tengan un comportamiento similar. Se destacó las críticas del PLC porque ALN, pensando en preservar el modelo de gobierno, respaldó la prórroga de la Ley Marco por un año, y las críticas de ALN porque el PLC apoya las reformas al Estado.
No tener los mismos intereses no es lo que separa a las personas, sino no tener los mismos valores. Critican al Cardenal por su contribución a la paz y reconciliación, incluso sobre temas delicados, cuando lo que hay que hacer es lograr la unidad de todas las iglesias y sus pastores en tan importante labor. Se critican las declaraciones del Presidente relativas a la revisión del proceso de la privatización de las comunicaciones y la distribución de energía por razones de corrupción, cuando deberíamos demandar que se resuelva de una vez ese tipo de problemas. Se levantó la bandera de reformas a la Constitución buscando puntos de contradicción, que de seguro existen como en el tema de la reelección presidencial, cuando Daniel no tenía ni una semana de gobierno, y las prioridades de la población eran y siguen siendo económico–sociales. Este panorama nos impone un llamado de: alto a la politiquería.
Poco énfasis en otros
hechos relevantes
Poco se ha destacado que nuestro país volvió a estar en la agenda mundial, y que hay esfuerzos innegables para que la dignidad nacional sea valor y principio fundamental. Que la paz está asegurada, y la reconciliación es un proceso irreversible. Que no ha habido confiscaciones. Que no ha habido detenciones por causas políticas. Que no hay servicio militar. Que Estados Unidos ha manifestado interés en establecer buenas relaciones con Nicaragua. Que el gobierno venezolano, con el presidente Chávez, nos ha garantizado el petróleo que es fundamental para mover toda la economía, urea para nuestros pequeños productores y otros proyectos de gran impacto social. Que se han abierto posibilidades de nuevos mercados para beneficio de nuestros productores. Que no se ha afectado el envío o recepción de las remesas familiares. Que se suspendió la autonomía escolar en lo relativo a los cobros en las escuelas públicas, lo cual constituía un obstáculo para que la población pobre pudiera estudiar. Que se seleccionó un gabinete cuyos miembros tal vez no hayan cursado estudios en Harvard, pero que quieren trabajar en beneficio de la población aun con salarios reducidos. Que se han disminuido aunque no eliminado los apagones, y se están haciendo esfuerzos para resolverlos. Que los organismos multilaterales han manifestado disposición de seguir ayudando a Nicaragua, y el gobierno a mantener los balances macroeconómicos, sin renunciar a su firme voluntad de reducir la pobreza. Que el gobierno de la “Nueva Era”, que se autoproclamaba puro y sin mancha, ha quedado en evidencia. En fin, que Daniel ha mantenido un equilibrio ratificando el derecho a una política exterior soberana, fortalecer las relaciones con Cuba, Venezuela y con cualquier país y las relaciones respetuosas con EU, aunque existan diferencias.
Todo el derecho a criticar
Tenemos todo el derecho a criticar, pero el correcto ejercicio de este derecho exige responsabilidad y seriedad con nuestro decir. Cuestionar, disentir, es constructivo si los objetivos son coadyuvar con el desarrollo del país, enfrentar la pobreza, fortalecer el clima de unidad nacional, paz y reconciliación o alertar, denunciar, cualquier efecto negativo o peligro al país.
Sin embargo, el ejercicio de la crítica es insano si lo que se pretende únicamente es reducir el apoyo popular al gobierno, peor aún al utilizar la mentira, el engaño, mentiras mezcladas con verdades, querer desaparecer la esperanza de que las cosas mejoren, ahuyentar a inversionistas nacionales o extranjeros. ¿Creen que así se podrá resolver el tema de los apagones o crear más y mejores empleos y mostrar a la comunidad internacional una cultura democrática, como ciudadanos que amamos nuestro país y estamos dispuestos a trabajar hombro a hombro por nuestro pueblo? Quienes respaldan la publicación de que los depósitos se están reduciendo sólo persiguen el efecto infundado del pánico y que los cuenta habientes retiren los depósitos de los bancos con repercusiones perjudiciales sobre dichas instituciones, y al final para Nicaragua. ¿Qué fin positivo puede producir para el país sembrar miedo y dudas aduciendo que la firma de acuerdos e integración al ALBA es dañina porque los EU nos van a ubicar entre sus enemigos? ¿Por qué descalificar y criticar un acuerdo nacional, sea con una fuerza política o con todas, sabiendo que lo que importa es la unidad de la nación para avanzar?
Critiquemos pero construyamos. Es preferible volver al punto inicial que perdernos en el camino. Adoptemos posiciones respetando la identidad política y la diversidad ideológica de forma constructiva, forjemos alianzas amplias políticas o económicas en el tema del desarrollo económico social, como mecanismo para garantizar un futuro mejor a las generaciones venideras. Promovamos y trabajemos en el rescate y fortalecimiento de valores morales, como pilar en la formación de los jóvenes, para que amen a su familia y a la patria, contribuyamos para que los inversionistas nacionales y extranjeros tengan confianza y seguridad en este país y sus autoridades, mantengamos una lucha sin cuartel en el combate a la corrupción y sus causas, sin que ello obstaculice concentrar los principales esfuerzos en las nuevas tareas que nos permitan avanzar, mejorar y triunfar. No olvidemos que todos los triunfos se alcanzan cuando nos atrevemos a luchar. Debemos apoyar el consenso, aunque no se logre la unanimidad de criterios en la toma de decisiones. No pretendamos que se resuelvan en un mes los problemas de toda nuestra historia, pero debemos avanzar todos los días aunque sea un metro, ya que los grandes éxitos se logran avanzando día a día, metro a metro. Empujemos juntos en coordinación con el gobierno sin prejuicios y de forma patriótica con orgullo de nación, y demostremos al mundo que somos hombres y mujeres de trabajo que podemos garantizar un futuro promisorio a nuestros descendientes. Todo sea por nuestra Nicaragüita.