Opinión

El valor del Cafta


Los economistas tienen su manera muy peculiar de estar en desacuerdo sobre casi cualquier asunto económico. Pero hay dos premisas sobre las cuales prácticamente todos los economistas modernos están de acuerdo: que el intercambio comercial entre las naciones es positivo, y que ambas naciones en una relación comercial obtienen beneficios mutuos reales y duraderos. El comercio internacional, por definición, canaliza la inversión hacia los bienes y servicios que un país puede producir eficientemente de acuerdo con sus recursos, promueve la competitividad e integración económica y reduce los precios al consumidor. Estos efectos son magnificados por el “libre comercio”, o sea la reducción de los aranceles y de las barreras arancelarias a un mínimo.
Los dos países en Latinoamérica con la trayectoria más duradera en libre comercio con los Estados Unidos son México (bajo el Nafta) y Chile. Sus experiencias son instructivas. Desde que Nafta entró en vigencia en 1994, las exportaciones de México a los Estados Unidos se han quintuplicado, de US$34 billones a más de US$180 billones. La inversión extranjera directa en México en años recientes es de un promedio de US$15 billones al año comparado con menos de US$3 billones en los años ochenta. Un informe del Banco Mundial encontró que los salarios y nivel de empleo tienden a ser más altos en los estados mexicanos donde existe mayor inversión y comercio extranjero y que el nivel de migración es inferior.
El tratado comercial entre Estados Unidos y Chile es una de las piezas claves en los esfuerzos del país por liberalizar su economía, una liberalización que ha ayudado a reducir la pobreza de un 40% de la población a un 15% en los últimos 15 años. Desde su entrada en vigencia el 1 de enero de 2004, las exportaciones chilenas a los Estados Unidos han aumentado de menos de US$4 billones a casi US$9 billones, un incremento notable de 125%.
Creemos que las experiencias positivas de México y Chile pueden ser reproducidas en los países firmantes del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica (Cafta, por sus siglas en inglés), mientras que el verdadero impacto del Cafta en la economía nicaragüense no podrá ser evaluado en su totalidad por algunos años, los primeros indicios son muy positivos. Las exportaciones de Nicaragua a los Estados Unidos desde el 1 de abril de 2006, fecha de entrada en vigencia del acuerdo, se han subido en un sorpresivo 30%. El acuerdo ha incrementado los cargamentos de prendas de vestir, azúcar, queso, aceite de maní y productos derivados del tabaco, y ha impulsado la producción de nuevos productos tales como okra, sandías y el café orgánico. Igualmente importante, la inversión extranjera ha empezado a fluir. ProNicaragua estima que entre US$350 y US$500 millones en inversiones, estimulados por esas nuevas reglas del juego, están listos para entrar y crear hasta 17,000 nuevos empleos. No existe prueba hasta el momento de las desventajas temidas por los críticos del Cafta, tales como la bancarrota de los pequeños productores, el daño al medio ambiente o la disminución de los derechos laborales de los trabajadores.
Mi gobierno está haciendo todo lo posible para asegurar que Cafta sea un éxito en Nicaragua. Desde 2001, hemos asignado millones de dólares para construir la capacidad comercial en Nicaragua. Los programas de asistencia han cubierto desde la capacitación para las negociaciones comerciales hasta la asistencia a los productores nicaragüenses para entrar al mercado estadounidense. Hoy nuestro Departamento de Agricultura trabaja conjuntamente con el Ministerio de Agricultura nicaragüense para ayudar a los productores locales a cumplir con las normas agrícolas internacionales para que Nicaragua pueda exportar más a los mercados mundiales. Programas de nuestro Departamento del Trabajo están fortaleciendo las inspectorías del trabajo, los derechos laborales y el cumplimiento de las leyes laborales en el sector agrícola. La Agencia de Comercio y Desarrollo está financiando US$750,000 en estudios de factibilidad en el Aeropuerto Internacional y en el Puerto de Corinto para expandir las instalaciones del manejo de carga aérea y marítima. La Usaid está ayudando a las pequeñas fábricas de artesanías a exportar y está financiando un centro que va a enfocarse en mejorar las capacidades de Nicaragua para competir a nivel internacional. La Corporación de la Cuenta del Milenio está asistiendo a los productores locales a mejorar la producción y las capacidades de exportación, mediante el financiamiento de la construcción de carreteras en la fértil zona agrícola de León y Chinandega, y mejorando el sistema de titulación de propiedades.
Los legisladores de los Estados Unidos y de Centroamérica no aprobaron el Cafta superficialmente, ni de la noche a la mañana. El acuerdo representa años de negociaciones y está basado en sólidos principios económicos. La liberalización del comercio es la ruta comprobada al desarrollo. Al permitir que el Cafta funcione dentro de los términos acordados, en los próximos años el acuerdo continuará siendo un poderoso mecanismo para incrementar las exportaciones, atraer nuevas industrias y crear miles de empleos. Solamente con mayores inversiones, empleo digno y el crecimiento económico sostenible, Nicaragua puede empezar a reducir la pobreza.
Estoy convencido de que en este caso, los economistas están realmente en lo correcto.
* El autor es Embajador de los Estados Unidos de América en Nicaragua