Opinión

Todos para uno


A veces toca hablar de uno solo. A veces no es tan difícil hablar de un problema que afecta a tantos y decir por ejemplo “la solución sería....” o “el único remedio posible es...”. Hablar por ejemplo del cáncer en Nicaragua, con cifras, datos, estadísticas y despropósitos podría ser asequible para alguien que escribe una columna. Pero si ese problema se marca en el dolor del rostro de un amigo, si se vuelve una visita de noche a un casa sin luz en uno de los barrios más pobres de Managua, y el amigo sale a recibirnos como si hubieran pasado mil años, con la delgadez extrema, y lo que ha pasado no son los años, sino un cáncer de próstata capaz de forzar que los años parezcan más, entonces no es tan fácil. Yo no voy a escribir una columna por primera vez y por él, yo les pido ayuda concreta a los concretos amigos que les da el corazón y el tiempo de leer esta columna cada sábado que siempre he pretendido que sea un sitio de encuentro.
La primera sesión de quimioterapia le cuesta 12,000 córdobas, y necesita tres sesiones.
Se llama Leonel, vive en La Fuente. Tiene cáncer de próstata y antes de eso una historia de entrega y lucha, de compromisos de tierra y asfalto. Desde que era muy chavalo anduvo indignado por la injusticia. Creyó en todos los ideales que cuentan los libros y las canciones. Si miraba algo por lo que valía la pena comprometerse allá se iba. Todas esas luchas las recuerda con nombres y apellidos, fechas, lugares. En su cabeza lleva la historia menuda de la Nicaragua de los últimos cuarenta años. Él estuvo allí, en casi todos los combates, y también en los que no tienen mención en los libros de Historia. Se organizaba con el barrio en buscar ayuda para quien fuese, para un medicamento, o para un ataúd, no importaba, sólo importaba resolver la cuestión entre todos.
La próstata por suerte no le ha vencido la memoria, y a ella se aferra en busca de ayuda, de recordarse con vida, aunque la vida no es la primera vez que le muestra los dientes y se la juega. Recuerda el combate del cerro Macaralí. Recuerda a su compañero Jaime Molina salir herido, desangrándose y aún con vida. Lo recuerda porque hace pocos años murió en Guatemala en medio de la oscuridad, en esas veredas turbias, tristes, por las que han seguido muchos de los jóvenes que quedaron con la vida que queda después de una guerra. Recuerda la masacre del 22 de enero, recuerda la huelga de maestros en el 69, aunque él estaba muy chavalo, pero ya era un indignado. Recuerda a su compañero Cairo Téllez, que estuvo también dándolo todo por una revolución, y después no pudo vencer al cáncer porque hace tres años la muerte le vino antes que pudiese conseguir ayuda. Hoy Leonel, como entonces Cairo, se presenta a las puertas de sus antiguos compañeros y amigos, algunos de los cuales están cerca del gobierno. De momento, las instituciones no le responden, y ha acudido a antiguos compañeros como Gustavo Porras, a quien conoció como médico del “Manolo Morales” y también como miembro de los comités de base de los distritos. El Dr. Porras le ha pedido a Leonel que espere a que se asiente el gobierno, mientras arranca su propio funcionamiento burocrático.
El segundo ciclo de quimioterapia costará otros 12,000 córdobas y se da después de 20 días tras el primer ciclo.
Leonel no puede esperar. Su vida y la del nuevo gobierno no tienen la misma urgencia ni van al mismo ritmo. Algunos amigos ya van respondiendo, pero se necesita mucho más. Al principio, nos confiamos, pensando que de todos modos, de alguna u otra manera siempre se consiguen los fármacos, a través de una donación, con una rebaja de precios, etc. Pero con el tiempo nos hemos dado cuenta de que tres fármacos que incluye la quimioterapia son de un coste tan alto que es imposible conseguirlos de otra manera que no sea comprándolos, y tenemos que bajar la cabeza, reunir el dinero suficiente y llegar a pagar el diezmo de las farmacéuticas y de los políticos que al día de hoy han sido incapaces de hacer, obligar a hacer que medicamentos vitales como éste sean gratuitos. En Nicaragua ningún varón adulto con cáncer tiene derecho a la quimioterapia si no es rico. Es decir, en Nicaragua a cualquier varón adulto con cáncer sólo le queda jugarse las fuerzas y la vida en conseguir puerta a puerta la ayuda para seguir con tiempo. Algunos han caído sin ver la ayuda, algunos que dieron tanto para no ver ni a nadie, ni a sí mismos, caerse como se caen los pobres de esta tierra nuestra. Es una crueldad que no se considere la quimioterapia esencial en los hospitales públicos. Una crueldad que necesita una respuesta urgente y más humana que los gobiernos anteriores. Sólo algunos casos de cáncer de niños y de mujeres reciben la ayuda de algunas donaciones.
El tercer ciclo de quimioterapia costará otros 12,000 córdobas. Después, si su cuerpo responde, será sometido a una cirugía.
Leonel es valiente. Yo diría que se conoce a pie toda Managua. No se ha arredrado nunca por tener que ir caminando a los sitios, y sus pies han sido el medio de transporte más eficaz. Ha sido un asiduo en las reuniones del barrio, en los distritos, por si servían de algo. No le podremos achacar nunca una mala cara, sino una sonrisa en todo. Ahora llama para pedir que le acompañen. Está solo, con la injusticia que es estar solo en un momento como éste, el momento de los valientes. Estoy seguro de que él lo es, y que de alguna manera cerca de sus sondas y de su herida tenemos que serlo todos. Este artículo si quieren hoy es más privado que nunca. Es para pedirles a los amigos su colaboración para tratar de ayudar a un hombre que está jugándosela, para de camino decirles a sus antiguos compañeros de revolución, y ahora de gobierno, que no puede ser que la quimioterapia en Nicaragua sea cosa de ricos. Él, con toda su debilidad y su sonda, pidió permiso en la fila para que le dejaran votar el día de las elecciones. Aquí tienen a un antiguo compañero, uno de los que siempre han creído en el lema más revolucionario de todos, el que inventó Alejandro Dumas: “Uno para todos y todos para uno”.

franciscosancho@hotmail.com
Para ayudar pueden comunicarse directamente con Leonel al 880-6099, o a través de mi e-mail. Muchas gracias.