Opinión

Turismo y gobierno


El turismo crece en nuestro país al igual que crece nuestra capital, sin orden ni planificación alguna. A como diría nuestro pueblo, “al garete”.
Debemos conceptualizar el turismo, incluyendo en él las actividades que van desde la práctica de aventuras a la estadía en balnearios, pasando por la visita a museos y monumentos, la asistencia a congresos o el solo disfrute del sol y las playas, y entender que el sector turístico es una combinación de bienes y servicios que se le suministran a los viajeros.
Lo que identifica al turismo no es la naturaleza, ni las características del producto ofrecido, son las características de sus consumidores. No olvidemos que el turismo es una actividad cuyos protagonistas son seres humanos.
Aún no existe un centro de coordinación (gobierno-empresa privada) de los recursos turísticos que colabore en la promoción y comercialización de los mismos, ofreciendo un servicio de impulso y consolidación del país como destino turístico y manteniendo esta industria sin chimeneas de una forma integral y sostenible. Se desconocen los planes que impulsarán la conversión de nuestros recursos naturales, culturales e históricos en actividades turísticas, así como tampoco se conocen los países y segmentos sociales hacia los cuales se dirigirá la promoción del país como destino turístico.
Necesitamos de un buen programa de asesoramiento en materia turística para la puesta en marcha de iniciativas empresariales, así como detectar las necesidades inmediatas de formación técnica y profesional en el área de turismo y medio ambiente, dado el impacto que éste tiene en el primero.
El turismo es un elemento que colabora de manera activa en la conservación y mejoría del medio ambiente y viceversa. Hay que crear facilidades hospitalarias que garanticen la atención médica necesaria al turista, así como la señalización de las vías en general y acceso a lugares de destino. Tenemos que proteger nuestras playas promulgando una ley de protección a las mismas y establecer las reservas estratégicas necesarias para el futuro, sin olvidar la obligación social de crear las zonas necesarias para la distracción del pueblo.
Se hace necesario revisar la actual Ley de Incentivos Turísticos, pues la misma deja mucho que desear en los procedimientos y sistemas necesarios para la creación de Fondos de Inversión Turísticos, así como las diferentes actividades que implica esta industria y que siendo contempladas y definidas en la ley fueron reglamentadas a medias por el miedo de otorgar beneficios fiscales y, sin embargo, unos cuantos genios quieren que el pueblo de Nicaragua financie con sus impuestos a inversionistas millonarios, nacionales y extranjeros, a través de los BIT.
No podemos olvidar que estamos en un país donde no existe ni experiencia ni cultura de turismo. Por ejemplo, en Matagalpa y Jinotega debería olerse aroma a café tostado en las calles y crear una cultura alrededor del café con objetivos turísticos, sin embargo, en un restaurante de primera calidad en Jinotega ofrecen café instantáneo. Tener cultura turística es tener una serie de conocimientos y valores que mediante su práctica con nuestras actividades y costumbres favorecerá el fomento y el desarrollo de la industria turística. El turismo es eminentemente cultural.
El turista evoluciona, y el turista clásico que busca el sol y la playa ha evolucionado hacia uno que busca diversidad y calidad con mayores exigencias en la calidad del servicio y en el respeto a la parte social y al medio ambiente.
En nuestro país nos encontramos en la etapa del turismo clásico de sol y playa, pero no olvidemos las transformaciones que sufre esta industria. El turismo del futuro es el cultural, científico y empresarial, para el cual necesitamos desarrollar nuestras ciudades con alojamiento y actividades para atraer ese turismo también denominado de congresos, convenciones o negocios, que es el de mayor crecimiento en la actualidad.
Ojalá que el actual gobierno otorgue a esta industria la atención que merece, pues la “Nueva Era” vio el turismo como una inversión de segunda sin tomar en cuenta que allí está el futuro del país, y dentro de esta miopía ni siquiera cumplió a cabalidad con su función de facilitador de dicha industria.

*Abogado y notario público
Administrador de empresas
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