Opinión

Oportunidad de oro para las instituciones culturales


El ministro Bayardo Arce Castaño anunció que el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) será sacado del ámbito de competencias del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD) y pasará a ser rectorado directamente por la Presidencia de la República de Nicaragua, una vez que se apruebe el paquete de reformas a la Ley de Organización y Procedimientos del Estado, presentada a la Asamblea Nacional de Nicaragua por la Presidencia de la República.
Opino que esta propuesta es acertada. Realmente, la dependencia del Instituto Nicaragüense de Cultura al MECD fue más formal que real, pues durante la administración del autor de las presentes líneas (1997-2001), seguido luego de Fernando Alemán (seis meses de 2001), Magdalena Úbeda (2005) y Julio Valle Castillo (2006), el INC tenía una relación directa con el presidente de la República, más que con el Ministro de Educación, excepto cuando fue director general el Dr. Napoleón Chow (2002-2004), pues era amigo personal del Ministro de Educación, y prácticamente nunca tuvo vínculos de trabajo con el presidente Bolaños.
Y es que si ya sabemos que el presupuesto del INC ha sido escuálido y deprimente en los últimos años, esa relación entre los directores de Cultura con el Presidente de la República ha sido la única razón por la que se ha posibilitado sostener todavía con vida institucional al INC. De lo contrario, ya hubiera cerrado operaciones. Y por lo tanto, plantearse una dependencia formal y real del INC con la Presidencia de la República es poner las cosas en el orden debido. En este caso particular, todos sabemos que será la primera dama y ministra de Comunicación, Rosario Murillo, quien tendrá la batuta de las políticas institucionales del INC, en estrecha coordinación con la directora general Marling Gutiérrez, mujer muy capaz para el gran reto que significa este cargo.
Sin embargo, quiero aportar a esta iniciativa algunos elementos que considero oportunos:
1. Sugiero que se reforme el Decreto Creador del INC, derogando de sus contenidos la Junta Directiva del INC creada en el año 2005 y que ha sido más una carga burocrática inútil que un soporte para la institución. El Director General debe estar vinculado directamente al Presidente de la República y no tener esa estructura intermedia llamada Junta Directiva del INC.
2. Que al Teatro Nacional Rubén Darío se eleve al rango de Ente Desconcentrado del Estado o mejor aún si fuese un Ente Descentralizado del Estado, pues ya tiene en sí mismo todas las condiciones económicas y funcionales necesarias para dar este paso, liberándose de una también inútil Junta Directiva compuesta por representantes de instituciones a las que poco les importa el presente y futuro del Teatro Nacional. El Director del TNRD no debería depender del Director General del INC, sino directamente de la Presidencia de la República en la persona de la Primera Dama de la República.
3. Que se revise la organización y funcionamiento dentro del INC, de la Biblioteca Nacional Rubén Darío (con más de 100 años de vida institucional); del Museo Nacional “Dioclesiano Chávez” (también centenario); del Archivo General de la Nación (más que centenario). Revisar la situación del CNEAPAC (escuelas de Artes) y de los importantísimos sitios históricos dependientes del Museo Nacional y de Patrimonio Cultural de la Nación, entre éstos, las Ruinas de León Viejo, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Soy de la opinión que estas instituciones deberían tener más capacidad de autogestión financiera y autonomía administrativa, para poder despegarse de la dependencia anémica respecto del INC. Necesitan reformar sus propios decretos creadores.
4. Y por supuesto, que se abra la institución a una mayor participación efectiva de los ciudadanos interesados en estos temas: artistas e intelectuales en general, independientes o asociados, para que aporten con sus experiencias y conocimientos a un mejor funcionamiento de la institución, cuyo único motivo de ser es nuestra identidad cultural nacional, representada por estos artistas e intelectuales, y sumado a éstos el ineludible motivo de proteger y promover el Patrimonio Cultural de Nicaragua en su amplia variedad de expresiones.
Como puede observarse, estas recomendaciones se podrían sintetizar en una sola expresión: el INC requiere de una reingeniería general de sus componentes, pues está demasiado sobrecargado de instituciones culturales y pobremente dotado de presupuesto para enfrentar esta sobrecarga. La reforma al Estado planteada por el presidente Ortega es una oportunidad de oro para las instituciones culturales de Nicaragua, si se sabe aprovechar el momento.
La oportunidad no puede ser mejor, una reforma al Estado planteada por el Presidente de la República permite abrir el horizonte de reformas propias dentro del INC, la que por lógica debería ser consultada cor la mayoría de los interesados en la temática, para que resulte el mejor de los diseños acordes con el siglo XXI y la nueva etapa de gobierno que recién inicia en Nicaragua.

*Ex Director General INC