Opinión

De analistas políticos y quiebres espectaculares


El de Managua, quien no se consideraba a sí mismo como un analista político y quien por lo mismo hacia rato que no hablaba, preguntaba en voz alta a qué especie pertenecerían los colaboradores de las páginas de opinión que en sus escritos hacían verdaderos análisis políticos, pero que no se endilgaban el transitorio título de analista político. “En fin -decía-, yo no quisiera terminar así mis días, y que en mi lápida pusieran: Aquí yace un analista político, aún que sí me gustaría que para algunos hubieran epita­fios como: Aquí termina el continuismo; Reelección y resurrección con visos de legalidad en el más allá. También me imagino un cementerio entero recor­dando a quienes en vida fueron analistas políticos, porque, parodiando a Rubén Darío, quién que es no es analista político? Y mucho más en Nicaragua. La verdad -continuó airado- es que no hace falta serlo para entender el oportunismo de quienes esgrimieron la condena al aborto terapéutico durante la campaña electoral para ganarse el voto religiosamente fundamentalista, y hoy, practi­cando un mimetismo camaleónico, iban en camino de aceptarlo para presi­dencialmente reconciliarse con los aberrados de ayer. ¿Y los analistas políticos del reino, qué se ficieron, do trujeron, entonces y hoy sobre ese tema? Y decía iban al rescate de la civilización, hasta que los obispos, viendo la maniobra oportunista, que afectaba la intromisión clerical en un estado laico, les llamaron la atención y de seguro los harán echar pie atrás. Esa es la tónica de esta monarquía socialista: La metamorfosis del y en el oportunismo”.
El de Masatepe lo secundó: “El Bachiller Lora si es un auténtico analista político por naturaleza y a tiempo completo. Lo mismo diría de Armando Delgado, y ya en menor medida de Antonio Castillo, Ulises Quesada, William el samurai Tapia, o Doña Tina Brenes. Pero yo creo, tal y como categóricamente afirma Tito Castillo, que los barberos y los lustradores nacieron con el don de ser analistas políticos. ¿Es que creen que la realidad está oculta bajo tierra? Don Rodolfo Jirón no opina, pero sabe como es la cosa, y ya no digamos esa especie de teólogo del análisis político que es el famoso asceta Roberto Currie. Pero pasando a otro asunto, la otra vez me decía Sanjinés que vamos hacia una monarquía republicana con visos de legalidad, que es lo mismo que decir continuismo, así que estemos alertas. En cuanto a acumulación de poder, fíjense que hasta ahora y por un pelo de Daniel, la policía se salvó de que la metieran en el saco de las propiedades del reino. Se han detenido en aparentar conformarse con nombrarlos y juramentarlos, junto con los del ejército, como súbditos de la nación-reino. Pero de ahí a obligarlos a ser leales a los intereses del continuismo con visos de legalidad, no hay más que un paso. En cuanto a la Constitución, con el tiempo y un palito, a base de reformas, puede pasar a ser ilegal, ilícita e inexistente”.
Caresol, a quien el tema le iba pareciendo demasiado candente, terció: “A propósito de la Policía, hay que reconocer que están haciendo un papel de película. A esta Aminta Granera el uniforme hasta le queda pequeño, y cumple con lo que ofrece; castiga y da de baja deshonrosa a los corruptos, y el que están trabajando en equipo lo demuestran los constantes quiebres al narcotráfico, y quiebres mayúsculos. Lástima que los magistrados de la mal llamada Corte Suprema de Justicia, sin excepción alguna, no vean esta labor de alto riesgo que hace la policía, incluso exponiendo sus vidas, y sean cómplices, si se quiere por omisión, de jueces que, como un tal Edward Peter Palma, liberan, según los medios de comunicación, a los narcotraficantes y que además son reincidentes en esta práctica que ofende y avergüenza al país entero. No se puede seguir tolerando que actitudes inmorales y venales destruyan la ejemplar y eficiente labor policiaca. Les juro que no soy yo quien les está soplando o informando, pero sea como sea están trabajando como lobos feroces y no como corderos. Hasta la DEA que veo en las pelícu­las les queda chiquita”.
Todos dirigieron sus miradas hacia Sherlock y Watson, sospechando que, por sus conocidas e infalibles capacidades investigativas, podrían ser los informantes de la policía, pero al parecer Sherlock no deseaba, quizás por razones de seguridad, ningún crédito en esos quiebres y para disimular dijo: “Ojalá que todos los subordinados sigan el ejemplo de sus actuales jefes, y no se dediquen a mordidas o a emboscar conductores para multarlos sin razón. Me refiero sobre todo a los policías de tránsito, como los que el pasado viernes, a la entrada de Dolores y al mando de una oficial de apellido Pizarro, le impidieron el paso, según se nos quejó muy disgustado, al Mayordomo de las fiestas de Diriamba, Don Marco Tulio Bendaña, quien por razones de su investidura se dirigía a estar presente en el Tope de los tres santos. Por esta arbitrariedad, según Don Marco Tulio, fue la primera vez en la historia de las fiestas que un mayordomo de Diriamba no pudo estar presente en el tope. Cosas así, también hay que corregir”, concluyó.

Jueves, 25 de enero del 2007.