Opinión

La corrupción no tiene nombres


Esa ha sido la característica de los últimos tres gobiernos, erogar en la cantidad máxima posible con tan sólo especular el nombre de la institución, porque existe un sistema en donde se tejen los más inverosímiles actos de corrupción y no existen nombres, incluso se da el caso en donde se establecen marcos de referencias a través de diligentes e inteligentes investigaciones en las que las crónicas periodísticas de EL NUEVO DIARIO establecen las pruebas irrefutables y el cinismo e indiferencia sale a relucir como una forma sutil de evidenciar que existe una mano pachona que se llamó nueva, pero que desde siempre fue vieja, pues todo lo realizado es obra del Estado–Gobierno, que conserva el síndrome tradicional de siglos de corrupción.
Aún más, se da el caso en que los involucrados sólo son ministros o directores de instituciones estatales y resulta que no es la persona en sí, sino que se da el reverso de la moneda cuando objetan, los señalados, que ellos recibían órdenes y que en su defecto no pueden compartir o asumir dichos faltantes millonarios, dado que las sumas son exacerbadas; ahora bien, si se acusaba a la época de Alemán con Guacas I y II, al período de Bolaños se le puede considerar como las súper Guacas, empezando desde el pago de los Cenis hasta las famosas indemnizaciones millonarias de la Zona Franca.
Y es que este gobierno estableció un marco de trabajo clasista, en tanto en cualquier institución que se toca ésta despide un olor nauseabundo, con la única diferencia que en la mayoría de ellas los responsables o directores se llevaban el mejor botín a la usanza del senil Pato Millonario, en cambio, los de menos rango encajaban en la proporción del grado de confianza o parentesco político-consanguíneo que se tenía.
Jamás pensaron que las elecciones fuesen adversas a sus macabros intereses millonarios para sangrar en torrentes inimaginables todos los impuestos que con tanto sacrificio nuestro pueblo sigue y seguirá llenando las arcas estatales, es por eso que no pudieron limpiar en tan poco tiempo semejante cantidad de plata, pues sin temor a equivocarnos estamos en presencia del asalto más grande que haya producido algún gobierno en épocas democráticas a como ellos tan campantemente cantaban melodiosamente en sus vaivenes, viajes, viáticos, contratos a futuro y aumentos de megasalarios.
Privatizaron casi todo lo que hoy es un negocio millonario en dólares, pasando por el descaro de comprar una empresa de telecomunicaciones en tan sólo unos millones y que hoy produce más de lo que exportamos en café o carne; despedazaron a la empresa de energía eléctrica, regalaron, por no decir otra cosa, las más de 350 empresas que tenía a buen resguardo la Cornap. Y así sucesivamente podemos seguir señalando el terrible calvario de lo que han sido los gobiernos hacedores de corruptos vestidos de camisas a rayas, caqui y el oprobioso saco y corbata en un país extremadamente pobre y con una temperatura no apto para cardíacos, sólo para los despilfarradores.
La ventana con que se pueda ver el azul intenso y el sol de encendidos amarillos es una asignatura para el nuevo gobierno, el cual debe trabajar con la verdad en la mano para que el ejemplo sea la mejor inspiración, pues el pueblo preside un nuevo contrato social vigente para esas mayorías que ya desean concretar las promesas. Abajo la ignominia, abajo los megasalarios; diputado, vuelve al pueblo, no lo olvides.