Opinión

La forma también es importante


Se dice que el contenido, la esencia o el fondo son más importantes que el continente o la forma. Pero la forma puede ser un reflejo fiel del fondo. Somos lo que comemos, se ha dicho desde la antigüedad. El continente puede hacer que entendamos mejor al contenido. En el comercio, el envase o la envoltura muchas veces determina las ventas, dicen los expertos en mercadotecnia. Por lo tanto, de vez en cuando hablar de la forma es hablar de lo importante. “Lo más profundo que hay en el hombre es la piel”, decía Paul Valèry.
Y es la forma una de las cosas que el próximo gobierno de la República tendrá que transformar, cuidar y mejorar. A continuación, algunos detalles relacionados con la forma de gobernar que merecen toda la atención:
La secretaría de la primera dama. Si en realidad estamos en contra de la burocracia ineficiente e hipócrita, dicha oficina debe desaparecer a más tardar el 11 de enero de 2007. Los fondos mal utilizados en el asistencialismo pseudocaritativo y limosnero se podrían usar en financiar proyectos productivos en los barrios pobres, o con los trabajadores informales, o con los ancianos, o con los jóvenes drogadictos o pandilleros. La primera dama no es ningún cargo público, no es electa por el voto popular y no debe manejar fondos públicos. La futura primera dama tiene un alto nivel cultural y la madurez política e ideológica suficiente para estar de acuerdo con este primer planteamiento.
Hay que eliminar tanta etiqueta, sacos y corbatas, que son la falsa pantalla de los funcionarios que desean aparentar ser personas honorables, honestas e incorruptibles. Durante más de 5,840 días de los últimos tres gobiernos neoliberales hemos conocido de muchos ladrones de cuello blanco, rateros de saco y corbata, malandrines con guantes de seda blanca (la mayoría de ellos hasta con títulos universitarios de nuestro país o del extranjero). Las apariencias engañan, dice el refrán popular. Además, el clima predominantemente cálido de Nicaragua no es el mejor para vestir con toneladas de tela todo el tiempo. Sería interesante ver a los ministros, diputados, magistrados, etc. vestidos de manera más sencilla, con ropa que los acerque más a la gente común del pueblo. Tal vez se puede tolerar que el Presidente y el Vicepresidente usen frecuentemente saco y corbata. Recordemos que en campaña electoral los políticos oportunistas hasta de pantalones vaqueros y camisetas quieren aparecer ante la gente sencilla y la multitud de jóvenes. Es tiempo de darle su lugar a las cotonas, a las guayaberas.
Reducir de una vez por todas los megasalarios de los altos funcionarios del Estado, así como todas las regalías adicionales que tienen (exoneraciones de impuestos, fondos para supuestas obras sociales, excesiva cantidad de combustible, pensiones altísimas o dobles, etc.).
Nombrar correctamente lo que debe ser nombrado. Establecer oficialmente el nombre del Aeropuerto Internacional. Sandino-Darío o Darío-Sandino suenan muy bien. Evitar llamar a las calles, avenidas, edificios, proyectos, fundaciones, escuelas o cualquier tipo de obra con los nombres de personas que estén vivas todavía. Esa es una buena manera de combatir el culto a la personalidad, lo cual se ha asociado frecuentemente con el totalitarismo o absolutismo. Sería oportuno eliminar esa costumbre sin sentido de poner el retrato del Presidente en cada oficina gubernamental o municipal. A la tal foto no le encuentro ninguna utilidad. Es suficiente con que los símbolos patrios estén presentes en todos los lugares donde deben estar para que los funcionarios públicos recuerden a quién se deben.
Deben existir dos altas distinciones u órdenes en Nicaragua: una que lleve el nombre de Rubén Darío y otra que se llame Augusto César Sandino. Las razones que las justifican son obvias y no admiten discusión. Una no debe invalidar o negar a la otra; cada una con criterios específicos para merecerla.
Hay que evitar y combatir todos los tipos de confusión. Estado-partido; Estado-iglesias; Estado-empresa privada; Estado-bancos; Estado-FMI-Banco Mundial; Estado-familia; Estado-embajada; Estado-Ejército; Estado-narcotráfico-mafia; Estado-imperio, etc.
Erradicar de una buena vez las diputaciones regaladas o hechizas.
Empezar a eliminar, de manera gradual, los cargos de vice, sub o suplentes.
Practicar la austeridad, abandonar lo ostentoso, evitar el derroche.
Con estas medidas sencillas, que no requieren aumentar el presupuesto, se transmitiría un mensaje nuevo, refrescante, unitario y reconciliador con la miseria de la mayoría de la gente. Y podríamos todos los nicaragüenses entender por qué forma y contenido son dos categorías filosóficas inseparables. El futuro presidente Daniel Ortega --electo legal, legítima y democráticamente-- tiene la palabra.