Opinión

Rapto o censura para Lucía


Hoy estaba viendo uno de los noticieros de televisión y escuché las preguntas que le hacía una periodista al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al momento de despedirse de Nicaragua para viajar de regreso a su país, y lo que en primera instancia me llamó la atención no fue ni la pregunta ni la forma en que esta periodista interrogaba a Chávez, sino la voz y estilo característico de una reconocida y destacada periodista a quien no escuchaba ni había visto en los últimos años dándole cobertura a los sucesos políticos del país; aunque sí la he visto siempre dinámica y dedicada a su trabajo en un noticiero de nota roja, que sinceramente no creo que merezca sus esfuerzos y capacidades.
Me ha llamado la atención saber del retorno a la palestra política del periodismo de esta joven periodista: Lucía Pineda Ubau, porque para mí fue llamativo el hecho que desapareciera de este ambiente político casualmente cuando se inauguraba la “Nueva Era” de Bolaños, de manera que me quedé con las ganas de verla con su micrófono y su estilo periodístico frente al abuelo de los cuentos de la “Nueva Era”, igual que la miraba tan beligerante y acuciosa en los tiempos del líder de los liberales, Arnoldo Alemán. Hoy que sale de la jugada Bolaños la escucho y veo nuevamente con su característico estilo frente a los personajes noticias: Daniel Ortega y Hugo Chávez, y me pregunto cuándo la soltaron. ¡Aaaah ya sé!, el viejo este ya va echándole, ahora hay que soltarla, vamos, Lucillita, duro con ellos mi Chilin… Aunque parezca duro, pero así lo veo.
Pero bueno, en mi opinión Lucía contaba con la admiración y el respeto de muchas personas que como en mi caso reconocían su capacidad de trabajo, su calidad profesional y la forma muy particular de destacarse del resto de periodistas de su generación, pero su salida repentina de la escena política casualmente con la aparición de Bolaños me generó cierta suspicacia en cuanto hasta dónde los valores y el carácter profesional de nuestros jóvenes exponentes del periodismo nacional (u otros profesionales) pueden ser manoseados y/o trastocados por la ventaja, alevosa y canalla que ofrece el poder económico a los dueños de algunos medios de comunicación de este país.
Pero lo peor del caso es que uno mismo contribuya a que se genere este tipo de suspicacias principalmente en un gremio con tantas virtudes y poder en sus manos como es el periodismo.
Bienvenida, compañera Lucía, y no deje de escuchar lo que le dijo Chávez, y ojalá no la vuelvan a secuestrar, y si salen estos “condenados” otra vez, como decía cantinflas, “no se deje joven”. ¡Ah!, pero eso sí… “tírele parejo”, porque de todas maneras la corrupción no se puede esconder y tarde o temprano estas cosas salen a luz, arriba mi Chilin…