Opinión

Democracia versus “pacto” en el CPN


Para conciliar posiciones ideológicas antagónicas en torno a la existencia del Colegio de Periodistas, los dirigentes de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) y de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) lograron que la Asamblea Nacional agregara a la Ley Creadora del Colegio de Periodistas (Ley 372), el apéndice titulado “Disposiciones Transitorias y Finales”, con las que daban por terminadas sus discrepancias políticas para dar paso a la constitución del Colegio de Periodistas de Nicaragua (CPN).
No sé si por ignorar lo que es un Colegio de Periodistas, o por la ambición de poder o de manejar los fondos del CPN, los líderes de ambas organizaciones, en las llamadas “Disposiciones Transitorias y Finales” (Artículo 40), establecen un arreglo o pacto donde se reparten “equitativamente” los órganos administrativos y de gobierno del CPN y, para ponerle “sello al frasco”, acuerdan que los desempeñarán por periodos alternos y durante un lapso que no determinan, es decir, para “sécula seculorum”.
Poca visión de futuro demostraron los dirigentes de UPN y APN que aprobaron esta “operación serrucho”. Carentes de ética nunca tuvieron el alcance de pensar que el Colegio es el camino que conduce a la dignificación del gremio periodístico, y es indigno, de toda indignidad, hacerlo surgir de un “kupia kumi” corrupto.
Ya establecido el “convenio”, la primera presidencia recaería en el presidente de la UPN, quien la entregaría dos años después al presidente de APN, en términos de béisbol, un boleo permanente de primera a segunda, y de segunda a primera, sin tomar en cuenta al resto de jugadores que se desplazan sobre el cuadro.
No obstante, las cosas no fueron tan cabales para el presidente de la UPN, pues el Congreso Constitutivo del CPN celebrado el 27 de noviembre de 2004, eligió como presidente al que esto escribe, que lanzó su candidatura libre de presiones y compromisos y que, por cierto, no está de acuerdo con “pactos” ni “componendas”.
Al aproximarse el Primer Congreso Ordinario del CPN, han surgido declaraciones en torno a este problema. Una, la del estimado colega Juan Ramón Huerta, que en publicación reciente señala que las juntas directivas de APN y UPN se están reuniendo “para definir el futuro del Colegio de Periodistas”.
Respeto lo dicho por Juan Ramón, sin embargo, a estas alturas no es la UPN ni la APN las que deben decidir algo sobre el CPN, sino que es el propio Colegio de Periodistas, constituido por la Ley 372 como institución libre y autónoma, el que debe decidir su destino mediante procesos eleccionarios, libre de injerencias y presiones internas o externas.
Si algo sensato deben discutir ambos organismos gremiales eso debe ser, denunciar y renunciar al famoso “kupia kumi” político suscrito, y unirse, con propósitos eminentemente profesionales y gremiales, a la consecución de los nobles objetivos que persigue la Ley 372, creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua. El CPN brinda a los comunicadores del país la oportunidad de dejar de sudar “calenturas políticas” ajenas a los verdaderos intereses de nuestro gremio.
No está de más señalar que el Colegio de Periodistas no sólo está constituido por periodistas de la APN y la UPN, sino que alberga en su seno a compañeros empíricos y titulados que no pertenecen a esos organismos, entre ellos el Sindicato de Periodistas de Nicaragua, la Asociación de Periodistas Parlamentarios, la Asociación de Fotógrafos y Camarógrafos de Prensa, los estudiantes de periodismo que han aprobado su tercer año en las distintas universidades que poseen Escuelas de Periodismo y los profesionales egresados que aún no han sacado su título.
De seguir en vigencia el “kupia kumi corrupto”, todos estos compañeros verían vulnerado su derecho a elegir y a ser electos a cargos dentro del CPN, se violaría el Artículo 11 de la Ley 372, que señala entre las atribuciones del Congreso Nacional de Periodistas del CPN, la de elegir de manera soberana, sin injerencias, presiones, pactos o “componendas”, a las personas idóneas que han de dirigir los destinos de nuestra máxima institución periodística.
Aplastar ese “pacto” debe ser el propósito de todos los profesionales dignos, honrados y éticos que estaremos reunidos en el próximo Primer Congreso Ordinario del CPN.
Conviene añadir a todas estas razones, que aquellos que en 1995 redactaron y entregaron a la Asamblea Nacional el proyecto de Ley de Colegiación, entre los que recuerdo a los periodistas Manuel Eugarrios, Olga Moraga, Mauricio Duarte, Adolfo Miranda Sáenz, Martha Monge, Dionisio Palacios, Vivian Torres, Luis Aragón Pastora y este servidor, jamás se les ocurrió pensar que el Colegio sería propiedad de organización alguna, y que en un momento dado estaría sujeto a pactos y zancadillas politiqueras, sino que sería la voz y la voluntad de todos los profesionales del periodismo, unidos en defensa de la legítima libertad de expresión, enarbolando valores morales y éticos, para lograr la comunicación social, veraz y libre que tanto necesita el pueblo nicaragüense.
Ese “pacto” es una estocada en el corazón del recién nacido Colegio de Periodistas. No podemos defender la libre expresión ni hablar de dignidad si para empezar nosotros mismos estamos atados a componendas y pactos.

Mario Fulvio Espinosa es Presidente del Colegio de Periodistas de Nicaragua