Opinión

Mis sombras


Éste es un texto que explica dos cosas; el NO y el mantenerme al margen. Una de las ventajas de ser un desconocido es que se puede vivir al ritmo personal, desde el 5 de noviembre ya no soy tan desconocido, y me han preguntado por oportunidades laborales, a las cuales no puedo cumplir ya que no soy miembro, ni será parte del nuevo gobierno.
Separemos las cosas; he votado, voté y votaré por aquellos que lleven las cuatro letras del FSLN, pero no puedo dar más razón que la lealtad a mis familiares, jóvenes, torturados, pasto de buitres, granos de arena en el tiempo, vivos en mi memoria y nada más.
Pero no tengo el poder de conseguirle trabajo a nadie, no lo tomen a mal, como muchos pasé estos 16 años buscando un trabajo, y hasta en los últimos dos años he conseguido cierta estabilidad laboral, pero no es por la bandera, ni por el nombre, apenas porque alguien decidió probar mis habilidades en un campo específico.
Tampoco es que la razón de fondo es que quiera mantenerme limpio, el asunto es que no soy mejor persona que los líderes. Es por mi naturaleza. Si hay en el universo de los seres mortales alguien falible, ese mortal falible soy yo. Por fortuna me he mantenido lejos de quienes toman las decisiones importantes.
¿Qué sería de mi pobre alma sola si me acercase al poder? Igual que las polillas cuando ven el fuego. El poder no puede ser para gente frágil, con tendencias autoritarias, al menos aquellos que tenemos algún nivel de conocimiento sobre nuestras debilidades humanas y sabemos de nuestra incapacidad para controlarlas. Si un hombre es puerta del mal y no lo sabe, este hombre es inocente, pero si sabe qué cosas lo habitan y no hace nada para impedir sus excesos, entonces es culpable.
Si bien no he cometido ninguna falta grave --aunque si la cometí mejor den un paso al frente--
sé que habita en mí un monstruo hambriento de poder, con sed de gobernar con mano de hierro. ¿Para qué tentar entonces la suerte de otros que se acercan con la esperanza de que mi signo sea diferente al del dolor?
Escribo estas cosas para advertirme, sé que mis costumbres pueden engañar a los que apenas me conocen; camino los cinco kilómetros que me separan del trabajo, lavo mi ropa --que no he aprendido a planchar--, cocino, leo vorazmente y me mantengo en el cuarto los días de fiesta leyendo el antiguo testamento. Pero esa es una manera de controlar este apetito de destrucción que llevo dentro, es como poner una piedra a la entrada del cubil para mantener la fiera aprisionada.
Pero él, que soy yo, en ocasiones toma control de mí, usa mi voz, mi boca, pero no soy yo, y dice cosas que a otros conmueven, no son verdades del corazón, son las falsedades del otro que afila su espada para la guerra.
¿Podría decir algo diferente a estoy lleno de sombras?