Opinión

Nicaragua en la encrucijada


El 5 de noviembre próximo el pueblo nicaragüense estará frente a una de las encrucijadas más difíciles y trascendentales de su historia. De la decisión que tome la ciudadanía al momento de depositar su voto dependerá el curso futuro que seguirá nuestra historia como nación.
Como lo señalamos en un artículo anterior, cada votante estará ese día como el protagonista del célebre cuento de Jorge Luis Borges, ante “los senderos que se bifurcan…”. Su voto, bien informado, inspirado en el mejor destino de nuestro pueblo, podrá optar por el sendero que indefectiblemente conduce a un pasado, ya conocido y nada favorable para nuestro empobrecido pueblo, o decidirse por tomar el sendero correcto que nos lleve a un futuro más promisorio, que sin populismos ni demagogia nos haga transitar por el camino correcto de la consolidación democrática, único que permitiría un combate serio y a fondo de los dos flagelos que más nos agobian: la pobreza y el desempleo.
Gracias a la valiosa oportunidad que nos brinda la democracia de elegir libremente a quienes asumirán nuestra representación política, el pueblo nicaragüense tiene el 5 de noviembre la gran responsabilidad de utilizar el instrumento democrático del voto para poner fin a la lamentable situación en que nos encontramos, caracterizada por el dominio de las principales instituciones del país por dos caudillos convertidos en dueños de sus respectivos partidos políticos, capaces de pactar entre ellos, sin ningún rubor patriótico, para instaurar el reparto prebendario de los poderes del Estado para su propio beneficio y de sus cúpulas partidarias.
El voto masivo de la ciudadanía que abrumadoramente rechace semejante anacronismo político es el que puede dar un rotundo NO al pacto y la corrupción y poner en su sitio a ambos caudillos como piezas de nuestro museo político.
En la contienda electoral hay candidatos cuyo triunfo representa la continuación del pacto Ortega-Alemán, y otros que han prometido promover un acuerdo nacional para luchar en contra del pacto, la corrupción, el caudillismo y sus consecuencias: la pobreza y el desempleo.
En su último pronunciamiento público, el Movimiento por Nicaragua, organismo que desde la sociedad civil logró convocar a la ciudadanía para marchar en contra del pacto y la corrupción, señala muy claramente que el pacto es el responsable directo del profundo deterioro de la institucionalidad democrática, que instaló una justicia partidaria, negándonos así un auténtico Estado de Derecho; cerró los espacios de participación democrática e instauró un sistema que, a través del “dedazo” de los caudillos, ha generado relaciones de dependencia y clientelismo político.
Semejante sistema nos ha hecho retroceder a una época de primitivismo político que creíamos superada, y cuya continuación cerraría todas las oportunidades de salir de la pobreza y el desempleo.
Las elecciones próximas serán también decisivas para determinar la política exterior de Nicaragua. ¿Volveremos a cometer el mismo error de la década de los ochenta, cuando metimos al país en un escenario de confrontación Este-Oeste que pudo ser evitado con un poco más de patriotismo e inteligencia? Nicaragua necesita tener buenas y provechosas relaciones con todos los países del mundo. No tenemos por qué comprar pleitos ajenos, que sólo perjuicio nos van a causar. Éste es otro punto importante que los electores deben tener presente al momento de depositar su voto, y preguntarse: ¿quién nos asegura que el país tendrá una política exterior realmente independiente, comprometida única y exclusivamente con los mejores intereses del país?
Por lo demás, todos debemos esforzarnos para que estas elecciones, tan decisivas, transcurran en un clima de paz y tranquilidad, con el ojo puesto en la transparencia del proceso, de suerte que quienes resulten electos representen la verdadera voluntad del pueblo nicaragüense.
Para ello, es indispensable que todos acudamos a las urnas electorales revestidos de civismo, evitando cualquier hecho de violencia. También los candidatos deben contribuir a este propósito, absteniéndose de proclamaciones prematuras de victoria. Hay que esperar los resultados que oficialmente publique el Consejo Supremo Electoral, y luego estar atentos a que éstos coincidan, lo más posible, con los que, en su oportunidad, darán a conocer los organismos de Observación Electoral que llevarán a cabo conteos rápidos. Ninguna ley prohíbe que se realicen conteos rápidos, siempre y cuando sus resultados se entreguen primero al CSE, como se ha hecho en las pasadas elecciones.

Managua, 1 de noviembre de 2006.