Opinión

El mito del “voto útil”


Creo que es hora que los y las nicaragüenses reflexionemos profundamente sobre la desafortunada tendencia de votar en contra de, en vez de hacerlo a favor de. Si se fijan, ésa ha sido la consigna que ha favorecido el absolutismo de las dos principales fuerzas políticas pactistas. Por el miedo que gane “un malo” se le ha dado el poder a uno igual de malo, sin la oportunidad de crear un contrapeso o balance a través de otras fuerzas políticas.
Ese lema también favoreció que los objetivos legítimos y admirables que existieron detrás de la revolución se convirtieran en la trinchera detrás de la que se escudaron las posibilidades de sana crítica y modificación de sus errores. El uy uy de la intervención extranjera, que el “enemigo interno” se aprovechara y otros temores hábilmente manejados cortaron cualquier posibilidad de un cambio desde adentro. Nuevamente, por el miedo al otro, no se actuó de acuerdo a lo que los principios indicaban.
En estas elecciones nuevamente se convoca a votar en contra de, a no desperdiciar el voto, a no dárselo a quien está más cerca de nuestras razones y afectos, sino a quien tiene más posibilidades de ganarle al otro. Ésa es la famosa campaña del “voto útil” y yo me pregunto: ¿útil para quién?
Útil para quienes quieren seguir controlando de forma excluyente al Estado, así como para quienes después se aprovecharán de su condición de mayoría para continuar repartiéndose los cargos y los recursos, para seguir dándoles la espalda a las mayorías.
El lema del “voto útil” se funda en lo que brillantemente Andrés Pérez Baltodano ha denominado el pragmatismo resignado, “una forma de pensar la realidad que empuja a los miembros de una comunidad a asumir que lo políticamente deseable debe subordinarse siempre a lo circunstancialmente posible”. Es decir, dejar de lado los principios y la acción por el peso de una realidad que nos supera y nos obliga.
En esta oportunidad que existen claramente dos fuerzas emergentes, yo digo NO al pragmatismo resignado, NO al “voto útil”, e invito a mis compatriotas a respaldar con la acción de nuestro voto la posibilidad de hacer un cambio. Hagamos una inversión de mediano plazo por la democracia y demos una sorpresa a los caudillos, quienes acuerpados en la manipulación del miedo quieren seguir corrompiéndola.
Un “voto útil” de verdad es aquel que es consecuente con los principios que lo sustentan y, sin duda, siempre será más útil que existan cuatro o cinco fuerzas políticas claramente diferentes, capaces de poner en agenda diversos intereses y por tanto obligadas a negociar equilibradamente, que dos fuerzas que rápidamente pactarán a favor de sus propios intereses.
Por último, si a pesar de todo lo anterior, en Ud. ha calado la idea del “voto útil”, le invito al menos a votar cruzado, dándole la Presidencia a aquel que ve con mayores posibilidades de ganarle al otro, pero votando por los diputados de la alianza o partido de su preferencia. De esta manera, al menos habrá empezado a ser partícipe de su propia historia.