Opinión

Se compran votos a cambio de vidas


El año pasado la esposa de un médico amigo cayó al suelo inconsciente. Rápidamente le diagnosticaron un embarazo extrauterino y si el aborto terapéutico hubiese estado penalizado, hoy estarían huérfanos dos niñas y un niño.
El pasado jueves 26 de octubre fue penalizado el aborto terapéutico en Nicaragua. En 1876, cuando ni siquiera existía la carrera de Ginecología, el personal médico fue más sensible y entendió que hay circunstancias en que el aborto terapéutico es necesario para salvar la vida o la salud de la madre. Así pensaron los legisladores en el siglo XVII.
Hoy estamos en el siglo XXI, pero las y los especialistas ni siquiera fueron consultados. La Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia se pronunció en una carta pública dando argumentos científicos, pero el esfuerzo fue en vano. Eliminar el aborto terapéutico del Código Penal era una vieja aspiración de los sectores más conservadores de las iglesias, y los partidos políticos oportunistamente se prestaron al juego y vendieron la vida y la salud de las mujeres por unos cuantos votos.
En un canal nacional el señor Wilfredo Navarro afirmó que las mujeres que andan peleando por el aborto terapéutico son “negociantes del aborto”. También dijo: “Ni siquiera son madres, no saben lo que es la maternidad”. Yo soy madre y estoy a favor del aborto terapéutico, sé lo que es la maternidad porque he criado a mis hijos como madre viuda desde 1987. Y también quiero decirles que en la vigilia del miércoles frente a la Asamblea había mujeres felizmente embarazadas, mujeres con bebés, mujeres con sus hijas o hijos adolescentes y mujeres como yo, abuelas de nietas y nietos maravillosos.
El aborto terapéutico no es algo que las mujeres se hacen por gusto. Cuando una mujer recurre a un aborto es porque enfrenta un gran problema y por eso busca ayuda. Un aborto es una intervención quirúrgica y un proceso que produce dolor. Sin embargo, los diputados y religiosos creen que las mujeres lo hacen por gusto. Ese pensamiento, así como es conducta insensible, de quienes penalizaron el aborto terapéutico es ofensivo para las mujeres nicaragüenses, y desde un punto de vista ético es una conducta criminal.
Los políticos están jugando con la salud de las mujeres en edad fértil, también con la de nuestras hijas y nietas. Hay muchas circunstancias en que un aborto es necesario y las y los profesionales de la Medicina, la Psicología y la Psiquiatría lo saben. El aborto es un problema de salud pública y no un asunto privado en el que nadie debe meterse, como dijo el candidato Edén Pastora.

El derecho a decidir
En el panel de CNN el señor Montealegre dijo que su esposa tuvo un embarazo de trillizos y que cuando la vio el médico, le sugirió abortar para no poner en riesgo su vida. Él dijo que decidieron no hacerlo y que “uno de esos embriones sobrevivió y hoy es una joven maravillosa”. ¡Qué bien! ¡Felicidades!
Lo que está bien para Montealegre no necesariamente debe serlo para otras personas. Que él y su esposa hayan decidido no escuchar al médico y actuar de acuerdo a sus valores es su decisión. De aquí para delante eso no será posible. Si su hija tiene un embarazo ectópico o fuera del útero no podrá decidir. Es vida o muerte.
Un embarazo fuera del útero exige una decisión rápida. Rara vez daría tiempo para pedir una excepción a la Corte Suprema de Justicia y mucho menos para ir a los EU o Costa Rica, si tuviese el dinero para pagar el viaje y los gastos médicos.

Madres a la fuerza
¿Y qué dicen los diputados de las niñas embarazadas luego de una violación? En Nicaragua ni siquiera hay registro de las miles de niñas que paren antes de cumplir los 14 años. Y no por andar de “vagas”, como muchos creen, sino producto de la desprotección total en que se encuentran. Muchas de esas niñas no tienen los medios para consultar con un médico porque están abandonadas a su suerte. Ellas no están en la agenda de las y los diputados o los candidatos a presidente.
Lo que define al fundamentalismo religioso es que los dogmas se imponen como leyes. Y no importa si esa ley significa la muerte para algunas personas. Los partidos políticos que eliminaron el aborto terapéutico dieron un primer paso hacia el fundamentalismo en Nicaragua. El presidente Bolaños pasará a la historia como la paradoja del liberalismo. Un liberal introdujo en Nicaragua la legislación más avanzada de la época. Otro lleva al país al siglo XVII en materia de salud.
¿Están los políticos y el presidente auténticamente preocupados porque se están realizando abortos en condiciones inadecuadas? Entonces discutan cuáles son las mejores condiciones en que pueden realizarse. Pongan el tema en manos de especialistas y no de politiqueros que sólo quieren obtener la aprobación de las autoridades religiosas.
Señores candidatos del PLC, ALN, FSLN y Alternativa por el Cambio, ¿cuántos votos creen que les asegurará el haber vendido la salud y la vida de las mujeres nicaragüenses?
Msc. en Psicología Clínica y Epidemiología