Opinión

Réquiem por un ratón


Las campanas, graves y funerarias, están doblando por el Lic. Eduardo Montealegre Rivas, “El Súper Ratón Ceniso”. Sus sepultureros son los doctores José Rizo Castellón, José Antonio Alvarado Correa y una marea roja PLC que invadió y colmó el domingo 29 de octubre la Plaza de la Fe en Managua. Parece ser que el súper ego del cenihonesto de don Eduardo y su tozudez de hacer sólo lo que él piensa le impidieron escuchar a sus asesores, y se lanzó a la pírrica aventura de llenar una calle de Chinandega. Un grave error de cálculo político que cambia inmediatamente la coyuntura electoral y, por supuesto, el resultado de las elecciones. En la mesa de billar quedan tres bandas: el FSLN, el PLC y el MRS. La cuarta banda lamentablemente se la acaba de roer el ratón hasta hacerla casi desaparecer. Creo que don Eduardo es más mago que político.
Además de estar pagando su oportunismo económico (los Cenis) y político (pretender el voto de un partido liberal que él jamás contribuyó a construir), la debacle de don Súper Ratón, Eduardo, por muchas bisagras que publique en los diarios hablando de millones de personas en su cierre de campaña, también es un síntoma del poder de las maquinarias políticas tradicionales y caudillescas: el PLC y el FSLN. Los partidos caudillescos siguen controlando el mercado electoral en Nicaragua y la rifa una vez más será entre ellos. Pero también estos viejos zorros la pueden “cantiar” y en la puerta del horno no es el primer pan pato o pan gallo que se quema.
La Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) es un barco que se hunde. Durante estos días veremos cómo el debate a lo interno de la derecha sube de tono, lo que hace feliz a Danny, el hombre del péndulo. Y observaremos divertidos cómo las ratas de Montetriste empiezan a abandonar el barco ALN para hacer madriguera en otras cuevas y enfrentar al gallo engallotado, a don Daniel Ortega. Algunas ratas conservadoras (rojos por fuera, verdes por dentro) sin ruborizarse siquiera regresarán campantes al PLC, donde un amable patito las espera con los brazos abiertos. Un número menor de ratoncitos jóvenes, blancos e inexpertos, irán a beber y a mojarse de la generosa pila bamboocha del MRS.
Y algunas otras, gordas y cebadas ratas, se irán directamente a reconciliar con los comandantes Daniel, Miguel y Rosario, siguiendo los pasos de la rata pionera don Salvador Talavera, del PRN. A don Salvador no me cabe más que felicitarlo, es una rata perspicaz a la que hay que alabarle su olfato para percibir los naufragios con tiempo. Don Daniel Ortega lo debería nombrar Director de Meteorología en su próximo gobierno.
Con la debacle de don Eduardo Montealegre Rivas asistimos a la derrota de la principal ficha del proyecto de dominio neoliberal en Nicaragua. Junto con él, aunque nunca lo van a reconocer, fracasan La Prensa S.A. (cuyos dueños son compinches de él en el caso Cenis) y el Canal 2 Televicentro de Nicaragua S.A., así como la política imperialista e injerencista de los Estados Unidos de América en el robusto cuerpo del filibustero Paul A. Trivelli; fracasa el sector del Cosep, que le brindó su apoyo, y agarra terminación el grupo Pellas, que también se embarcó en la nave de las ratas. ¡Hey boys & girls, muchachos, están bien jodidos, aquí los caudillos, como los caimanes, todavía roncan!
A don Súper Ratón no le queda más que endosar su cheque a favor de José Rizo Castellón del PLC y retirarse a una dulce villa en el Mediterráneo a beber champagne rosado, como suele hacer junto a su piscina. Pero si sigue insistiendo, va a ir a dar con sus millonarios huesos en la cárcel... o en su casa por cárcel, como suele recetar aquí el Poder Judicial a los infractores de cuello blanco, porque a los narcos sencillamente los libera. Si se porta bien don Eduardo podría perfectamente ir a relevar a don Arnoldo y quizás aspirar a estar tras las rejas con la soberbia compañía de don Enrique Bolaños, quien también tiene colita que pisar; unos deliciosos delitos electorales que como chilotitos tiernos hacen las delicias de los caudillos rojos y rojinegros.
A los traumatizados votantes de don Eduardo Montealegre Rivas les advierto que si lo siguen, únicamente estarán siguiendo al único ratón convertido en el flautista de Hamelin, y éste sólo conduce al despeñadero, al acantilado, al abismo. Eduardo Montealegre RIP.