Opinión

Foro de Lectores


Daniel Ortega burlándose de Dios y de los pobres
Los discursos del comandante Ortega se parecen últimamente a los sermones de un cura. Abunda en sus llamados al amor y a Dios. Sin embargo, lo que él y sus diputados acaban de hacer tiene más de diabólico que de divino.
En efecto, Daniel Ortega y su esposa han mentido, han engañado a la gente diciéndoles que aborto es lo mismo que aborto terapéutico. Nunca va a ser lo mismo. El aborto terapéutico es el que hacemos los médicos cuando ya no queda otro camino para salvar la vida de una mujer. Está en todos los libros de Medicina, y se hace en casi todo el mundo, incluso en los hospitales de Roma, muy cerca de donde vive el Papa.
La actitud de los diputados de ALN y PLC no nos extraña. Pero del FSLN, que nació por una preocupación verdadera por los marginados de la sociedad, se podía aspirar a una posición distinta. Pero no; el Frente Sandinista se olvidó de sus principios y valores, que antes nos tuvieron en su seno. Han impulsado esta nueva ley a sabiendas que significa un desprecio para la vida de las mujeres y que sólo afecta a las pobres. Las mujeres con dinero no saldrán perjudicadas, pues cuando tengan un embarazo ectópico o una preeclampsia severa, podrán tomar un avión y resolver su problema en un hospital de Miami.
Comandante Ortega: usted dice que ha cambiado, que no volverá a cometer los errores del pasado. ¿Pero cómo vamos a creerle, si diez días antes de las elecciones hace lo que le da la gana, sin tomar en cuenta la recomendación que le hicimos todos los médicos de este país, las facultades de Medicina y tantos organismos internacionales?

Arnoldo Toruño Toruño
Médico, especialista en salud pública.

Que vuelva la cordura
“Serenidad, serenidad, serenidad.
Calma un poco ese impulso febril
que te impacienta.
Mira que hasta en el bronco rugir
de la tormenta
hay una franja tenue de blanca
claridad”

Paul Verlain (1844-1896)

Un académico argentino alguna vez dijo algo que más o menos puede escribirse así: “Las leyes y las constituciones son ataduras que los pueblos deben hacer en los momentos de lucidez para no suicidarse en los momentos de locura”. La discusión reciente y apresurada de un artículo del Código Penal por propuesta del Ejecutivo en la Asamblea Nacional, en un contexto de movilizaciones, asambleas, banderas y eslogan como parte de la fiesta electoral, legítima y necesaria, pero cuando las pasiones coyunturales se exacerban, los discursos publicitarios saturan los medios de comunicación, la propaganda gráfica no deja en los postes, cunetas y paredes de la ciudad espacio libre, y la marcha de los partidos políticos en la contienda está contrarreloj por captar los votos de los electores en un contexto donde los “trapos sucios se sacan”; éstos no parecen ser escenarios ni ambientes propicios de serenidad y prudencia para que una discusión tan sensible y de graves consecuencias como la de penalizar el aborto terapéutico sea desarrollada. La sensatez necesaria habrá cedido espacio a la pasión acalorada, al lenguaje puritano, confuso y anacrónico y al interés de corto plazo por encima de una real valoración de las consecuencias éticas, humanas y médicas que el delicado asunto implica.
El proceso de elaboración de la ley no ha sido consumado. Creo que en unas semanas, cuando se recupere el cauce normal de la corriente, se despeje la densa neblina que genera la espesura de la campaña, se restablezca la prudencia que demandan las realidades y la Santa Inquisición con sus medievales prácticas no sea más que una referencia desafortunada del pasado, ojalá las cosas vuelvan sobre sus rieles. Si no, Jesús, al que muchos invocan desde los foros públicos y privados, estará muriendo, obligado a renunciar a la vida más frecuentemente desde el pobre prójimo que no terminará de hacerse madre, ni hijo, ni hija, sino que esa paz que yace en los desechos de los cementerios.

Francisco Javier Bautista Lara
www.franciscobautista.com

Megaconcentración del PLC invierte resultados de firmas encuestadoras
Después de observar las tomas aéreas del cierre de campaña del PLC en Managua, tengo que decir categóricamente que las firmas encuestadoras una vez más han presentado resultados fuera de la realidad nicaragüense, pues quedó demostrado que necesitan conocer más de cerca el folklore pinolero, que ha sido el factor determinante a la hora de elegir en la urnas a nuestros gobernantes.
En los últimos tres meses las firmas encuestadoras han puesto a la cabeza a Daniel Ortega y a Eduardo Montealegre, dejando en tercer lugar al candidato del PLC, Dr. José Rizo Castellón, irónicamente como si el PLC fuera un partido nuevo y sin historia política en el país.
Con la concentración del domingo se pudo observar una de las primeras encuestas creíbles en la nación; lo que demostraron las imágenes televisivas fue a un PLC que a pesar de ser vituperado por un joven y exitoso empresario e irrespetado por funcionarios estadounidenses demostró su estructura nacional y la mística liberal del campesino empobrecido que no fue tomado en cuenta por ninguna firma encuestadora.
Los dueños de las encuestas en los próximos comicios nacionales deben tomar en cuenta que el voto rural es decisivo, no es demás decir que ha sido el bastión del liberalismo y es por esa razón que los encuestadores no se internan en el campo, porque saben que no presentarán resultados positivos a quienes les prestan el servicio.

David Rivera
El autor es periodista.

¿Qué imagen queremos proyectar de nuestro proceso electoral?
Es indudable que todo proceso electoral genera expectativas y sentimientos encontrados en toda sociedad. Cada persona quiere que su visión de las elecciones se haga realidad, pero esas visiones normalmente son mutuamente excluyentes.
Por ello, en procura de lograr que sus visiones sean una realidad, cada sector social, partido político participante, representante del gobierno, medio de comunicación expresa sus opiniones ante la población en general. Como resultado, la opinión pública recibe expresiones de diversos temores, recelos, alertas, llamados de prevención, proclamas de victorias anticipadas y otro conjunto de expectativas y opiniones que pueden generar caos y confusión. Nicaragua no es la excepción.
Hay quienes anuncian anticipadamente fraude electoral. Otros descalifican a priori a los observadores internacionales. Algunos más llegan a afirmar, en nombre de la democracia, que determinado candidato no puede ganar NUNCA, con lo que se niega la esencia de los procesos electorales mismos: contener de manera competitiva por el voto de la población para el ejercicio de la conducción del país por un periodo de tiempo.
Por ello, vale la pena que políticos, funcionarios públicos, diplomáticos, directivos de organizaciones, dueños de medios de comunicación, periodistas, voceros oficiales y todas las personas en general nos preguntemos: ¿qué imagen queremos proyectar de nuestro actual proceso de elecciones nacionales?
Hasta hoy parecería que el interés común, antes de contribuir para una justa electoral limpia y transparente, es procurar deslegitimar la potencial victoria de la opción que rechazamos. Cualquiera de ellas que gane está siendo rechazada desde ya por más de un sector social, institución, organización, opción política o delegación de otro país.
Si todos compartimos el alto valor e importancia que tienen las elecciones en Nicaragua, sería conveniente que nuestros mensajes contribuyeran a legitimar y asegurar la transparencia y validez de la contienda electoral de noviembre 2006.

Jorge Navas Morales
Coordinador Grupo de Investigación Ipade
Observatorio Nacional de la Democracia y Gobernabilidad

La izquierda: dos caras de una misma moneda
En el mundo entero la izquierda se ha caracterizado por impulsar las causas de los más necesitados, marginados y sin voz, bajo principios de patriotismo y equidad de los recursos. Sin embargo, los medios para lograr sus propósitos han cambiado dando un giro de 180 grados. Actualmente, los países encabezados por izquierdistas abren sus fronteras y negocian con potencias mundiales para alcanzar el desarrollo de sus pueblos.
En Nicaragua un grupo que se dice llamar izquierda, y adueñada de los estandartes de un pueblo, mantiene un discurso pasado de moda. No obstante, no comprendemos sus arraigados principios izquierdistas cuando se deleitan con gustos de los más ricos y poderosos del mundo que han obtenido sus riquezas producto del capitalismo salvaje que tanto estigmatiza en sus concentraciones.
El verdadero sandinista no quiere saber de pactos, corrupción o megasalarios; mucho menos de pobreza, insalubridad o analfabetismo.
El verdadero sandinista que reviste la izquierda de este país es un hombre o una mujer que razona, no está ciego, está cansado de la violación a sus principios, por los cuales fue capaz de arriesgar su vida. Es una persona con ideales tan firmes y rectos como una escuadra. A menudo es el intelectual, el poeta, el artista, el empresario, el comerciante, el combatiente, el honesto trabajador que se gana la vida con el sudor de su frente; en fin, simplemente nicaragüense, pero de corazón y de convicción que más que ambición desmesurada busca sentar las bases para que las generaciones futuras vivan en paz y progreso en este suelo que nos vio nacer.

María Félix Estrada Alonso
estradalonso3@yahoo.com

Debate constructivo
La democracia se nutre a través de un debate constructivo que les permite a los ciudadanos entender la viabilidad de las propuestas establecidas por sus candidatos y cuestionar éstas. ¿Qué opina sobre la calidad de este proceso en Nicaragua?
En Nicaragua no hay una cultura de debate y los partidos políticos, en general, han hecho muy poco para cambiar esta situación. La forma tradicional de hacer política en nuestro país se ha centrado, por un lado, en denigrar, descalificar y deslegitimar a los oponentes, recurriendo para ello a la mentira y la manipulación, mientras se exalta la figura y las virtudes del candidato propio. Por otro lado, se ofrecen promesas vagas y superficiales que apuntan, supuestamente, a resolver los problemas más sentidos de la población, en especial de los más pobres.
Es, pues, una forma de hacer política que apela principalmente a los instintos más básicos de la población, que utiliza de manera cínica el bajo nivel educativo y cultural, y que se aprovecha también de la lealtad hacia la figura del “caudillo”, que ha sido casi una constante a lo largo de nuestra historia.
En una realidad como la nuestra es inevitable que las promesas electorales de todos los partidos tengan muchos elementos en común, por ello, la única manera de saber si lo que nos presentan es sólo una promesa que se irá con el viento el día después de las elecciones, o si se trata de un plan de acción serio y factible de realizar, es sometiéndolo al escrutinio del público y de los especialistas y obligando a los candidatos a que expliquen cómo van a convertir sus promesas en hechos concretos. Este tipo de debate no se ha dado.
Nuevamente ha quedado claramente de manifiesto que los intereses de los partidos políticos, sobre todo los tradicionales, y los de la población son muy diferentes. A los partidos les interesa únicamente acceder y controlar el poder. Al pueblo le interesa una vida digna, con oportunidades para todos y todas y un futuro más seguro y próspero para sus hijos.

Ernesto Medina Sandino
rosario47@hayoo.com